El diario de Stephen Harker




DIARIO DE STEPHEN HARKER
Transilvania. Año 2000

22:45

Me hallo en la oscuridad del desfiladero de Borgo. Mi coche ha volcado y aunque tengo algunas magulladuras creo que podré seguir el camino a pie. Hoy se cumple un siglo desde que mi antepasado Jonathan Harker visitara el castillo del conde Drácula para tratar con él la compra de unas propiedades en Inglaterra. Por esa razón, unida al vívido recuerdo de su diario que ha pasado de generación en generación, mis pasos son lentos, mis oídos se agudizan y mis ojos, ya acostumbrados a la oscuridad, vigilan atentos cualquier movimiento de la maleza que me rodea.
La carretera está en muy mal estado, pero por suerte la luna me ilumina. Espero encontrar una casa antes de llegar al castillo, pues quiero informarme bien acerca de su morador. Se trata de Vlad Drakul, seguramente algún millonario excéntrico que ha adquirido la propiedad y ha adoptado el mismo nombre que el antiguo propietario. Sí, eso debe ser. Estamos en el año dos mil, ¡por favor! No he hecho este viaje hasta esta región europea para encontrarme en la misma situación que mi antepasado, así que seguiré caminando sin temor.

23:15

Acabo de llamar a la puerta de una casa pero nadie quiere abrirme. No entiendo la lengua que hablan, pero al nombrarles el castillo, han apagado las luces y me han dejado aquí fuera. Me parece increíble que la historia se repita, así que habrá que ver qué sucede allí.

23:35

La puerta del castillo está abierta de par en par, y mis pies se posan en una alfombra roja que parece nueva. Las luces de la entrada están encendidas y me adentro en uns sala donde una televisión de pantalla plana emite una película en blanco y negro. En una pequeña mesilla encuentro una bandeja con canapés y vino de la región que me resulta excelente al probarlo. Veo que el dueño de este lugar posee una nutrida colección de discos compactos y que posee un buen gusto artístico, pues me rodean cuadros –probablemente originales- de Van Gogh y Cézanne. No hay duda que el supuesto conde Drácula va a beneficiar a mi compañía de inmuebles con una suculenta compra.
Oigo música en el piso superior, pero no sé si subir o esperar a que alguien venga a recibirme. Este grandioso lugar necesita de mucho servicio para mantenerse en este estado, por lo que no creo que... Oigo pasos, alguien se acerca.

23:45

Después de dejar mi abrigo y mi maleta en manos de un servicial camarero, me hallo en el extremo de una suntuosa mesa esperando la llegada del conde. Ante mí, tengo el catálogo de las fincas que pienso mostrarle y espero que esta misma noche o a más tardar mañana, la operación quede zanjada. Me produce un extraño desasosiego el pensar que mi antepasado vivió aquí una experiencia sobrecogedora, pero debo repetirme que aquello ya pasó y que el conde Drácula, el vampiro, ya murió, y si bien es cierto que su leyenda continúa, yo no soy la persona más indicada para alarmarme y para salir corriendo de aquí sólo por el recuerdo de alguien así. La operación que mi compañía va a hacer con este otro conde me reportará unos cuantos millones de liras de comisión y no pienso echarlo todo a perder por dejar que mi imaginación corra sin freno.

00:00

El conde está junto a la chimenea ojeando el catálogo mientras le explico las bondades de cada finca. Es alto, de unos treinta años, con el cabello largo y negro recogido por detrás; adorna su cara un fino bigote que le hace parecer interesante y refinado. Me sonrío al haber pensado en él como un ser de la noche con colmillos afilados prestos a morderme el cuello y devorar mi alma.
Mientras él me pide unos instantes en silencio para mirar con detenimiento las propiedades que parecen interesarle más, me paseo por la habitación y me detengo a mirar unas pinturas en miniatura que están colgadas cerca del piano. El cristal que las cubre refleja como un espejo los muebles que hay detrás de mí, pero no hay ni rastro del reflejo del conde. Al volverme le veo ahí sentado, junto al fuego, pero en el cristal no apareció su imagen. ¡Por todos los Santos! Él me mira y me sonríe, y es entonces cuando veo sus colmillos finos y blancos, relucientes. Sé que estoy pálido y que no debo alarmarle, pero no puedo evitarlo, más aún cuando se acerca y me dice:

-Fueron años de intentarlo, pero logré atravesar el círculo y volví a ser el No-Muerto. El descender a los abismos fue lo mejor que podía pasarme, Stephen Harker, pues mi piel se alisó y mi edad retrocedió. ¡Mírame, sí, pues tengo tu misma edad! Yo, que vivo desde tiempos innombrables; yo, que gozé de la presencia de tu antepasado Jonathan Harker en este castillo; yo, que vivo por siempre, puedo acogerte en mi manto y ¡darte la vida eterna!.

00:30

No sé cómo pude salir del castillo ni cómo encontré mi coche, reparado, en la puerta. Conduje a más de ciento veinte por hora por el estrecho desfiladero sin pensar en que podía volcar en cualquier momento, pero ¡qué me importaba! La historia se repite, sí ¿y a quién decírselo?


(Foto by Chodaboy)

5 comentarios:

dr. X dijo...

Hola. Gracias por pasarte mor mi blog. Yo tambien me pasare por aqui muy a menudo.
Un gran saludo

Ciertamente dijo...

Saludarte y darte las gracias por escribir así, y ser capaz además de mantener los blogs como los tienes, cuidados y amenos. Gracias y ánimo.
Salud.

Martikka dijo...

Gracias Dr.X y Ciertamente por pasar y dejar vuestros comentarios.
Saludos a los dos!

Rosa dijo...

Felicitarte el año venidero. FELIZ 2009.
Sigue deleitándonos con tus escritos. A mí persoalmente me encantan.

Un saludo

*Sechat* dijo...

De verdad que no logro explicarme que escribas tan a menudo y de forma tan interesante y maravillosa. Tus historias siempre enganchan de principio a fin. Además te atreves con todo. Escribri como tú es mi deseo para el próximo año. ¡Feliz 2009!