Relato solidario: La canción de Christian

Relato publicado en el libro "Atmósferas", iniciativa solidaria para recaudar fondos a beneficio de la Fundación Vicente Ferrer.






LA CANCIÓN DE CRISTIAN


Yo tengo un ángel, ¿sabéis? Por las noches viene a verme, canta bajito mientras cierro los ojos y me duermo envuelto en sus susurros. Cuando creo que no me mira, abro los ojos porque me gusta ver cómo despliega sus alas de algodón y pequeñas flores de manzanilla caen sobre nuestra habitación, como una lluvia fina de primavera. El ángel pasea por entre las camas de mis compañeros y nos canta hablándonos de la familia que un día tendremos.


Hace unos días mi ángel volvió a cantarme bajito, pero era una canción especial, y así supe que lo que sucedería sería bueno para mí. Os contaré que la señorita Jones me acompañó hasta la habitación de la puerta con el letrero azul. Me senté en la colchoneta y jugué un poco con los dados mientras un señor y una señora muy altos se acercaban a mí y me sonreían. La señora se puso a jugar conmigo, pero pronto se cansó y me dijo que tenía algo para mí: un gran estuche lleno de pinturas. El señor alto me dio un camión de bomberos, rojo como las marcas de Max cuando tuvo la escarlatina, y sentí cómo mi pecho se llenaba de mariposas mientras sostenía entre mis manos aquellos regalos tan geniales. Me moría por enseñárselos a Max, pero antes tuve que jugar un poco más con la señora y escuchar cómo me decía que ella ahora iba a ser mi mamá.
La señorita Jones me volvió a llevar junto a mis compañeros, pero antes de eso el señor que iba ser mi nuevo papá y la señora mamá me dieron un beso, y ese beso era como las caricias de mi ángel, suave y bueno.
Os diré que hoy es mi último día aquí, y que mañana tendré una habitación para mí solo. Me llevaré el camión de bomberos y el estuche que me regaló la señora mamá, quien me ha dicho que la llame sólo mamá, o mami, como prefiera yo. La señorita Jones me ha dicho que me porte bien, que me coma todo lo que me ponen el plato y que rece todas las noches mis oraciones. Eso es fácil para mí ahora que estoy tan contento.


Tras de mí queda la puerta del orfanato. Max llora y la señorita Jones retuerce el extremo de su delantal al verme salir. Con el pecho encogido desciendo los escalones y veo las sonrisas de papi y mami. Sé que mi ángel no abandonará a mis compañeros, que seguirá cantando sus canciones en sus oídos y seguirá desplegando sus alas de algodón. Y una noche, pronto, muy pronto, les cantará una canción especial y les dirá que ya tienen una familia. Sé que todo el dormitorio olerá a flores de manzanilla y a algo parecido a la felicidad.

2 comentarios:

*Sechat* dijo...

Emocionante y conmovedor. Contado con dulzura y sencillez. Simplemente precioso. ¿Sabes? Me voy a unir a esa iniciativa. ¿Puede ser algo que ya se haya publicado?

Martikka dijo...

Pues no lo sé, preguntaselo mejor a Javier.
Un saludo, Sechat!