El diario de Stephen Harker




DIARIO DE STEPHEN HARKER
Transilvania. Año 2000

22:45

Me hallo en la oscuridad del desfiladero de Borgo. Mi coche ha volcado y aunque tengo algunas magulladuras creo que podré seguir el camino a pie. Hoy se cumple un siglo desde que mi antepasado Jonathan Harker visitara el castillo del conde Drácula para tratar con él la compra de unas propiedades en Inglaterra. Por esa razón, unida al vívido recuerdo de su diario que ha pasado de generación en generación, mis pasos son lentos, mis oídos se agudizan y mis ojos, ya acostumbrados a la oscuridad, vigilan atentos cualquier movimiento de la maleza que me rodea.
La carretera está en muy mal estado, pero por suerte la luna me ilumina. Espero encontrar una casa antes de llegar al castillo, pues quiero informarme bien acerca de su morador. Se trata de Vlad Drakul, seguramente algún millonario excéntrico que ha adquirido la propiedad y ha adoptado el mismo nombre que el antiguo propietario. Sí, eso debe ser. Estamos en el año dos mil, ¡por favor! No he hecho este viaje hasta esta región europea para encontrarme en la misma situación que mi antepasado, así que seguiré caminando sin temor.

23:15

Acabo de llamar a la puerta de una casa pero nadie quiere abrirme. No entiendo la lengua que hablan, pero al nombrarles el castillo, han apagado las luces y me han dejado aquí fuera. Me parece increíble que la historia se repita, así que habrá que ver qué sucede allí.

23:35

La puerta del castillo está abierta de par en par, y mis pies se posan en una alfombra roja que parece nueva. Las luces de la entrada están encendidas y me adentro en uns sala donde una televisión de pantalla plana emite una película en blanco y negro. En una pequeña mesilla encuentro una bandeja con canapés y vino de la región que me resulta excelente al probarlo. Veo que el dueño de este lugar posee una nutrida colección de discos compactos y que posee un buen gusto artístico, pues me rodean cuadros –probablemente originales- de Van Gogh y Cézanne. No hay duda que el supuesto conde Drácula va a beneficiar a mi compañía de inmuebles con una suculenta compra.
Oigo música en el piso superior, pero no sé si subir o esperar a que alguien venga a recibirme. Este grandioso lugar necesita de mucho servicio para mantenerse en este estado, por lo que no creo que... Oigo pasos, alguien se acerca.

23:45

Después de dejar mi abrigo y mi maleta en manos de un servicial camarero, me hallo en el extremo de una suntuosa mesa esperando la llegada del conde. Ante mí, tengo el catálogo de las fincas que pienso mostrarle y espero que esta misma noche o a más tardar mañana, la operación quede zanjada. Me produce un extraño desasosiego el pensar que mi antepasado vivió aquí una experiencia sobrecogedora, pero debo repetirme que aquello ya pasó y que el conde Drácula, el vampiro, ya murió, y si bien es cierto que su leyenda continúa, yo no soy la persona más indicada para alarmarme y para salir corriendo de aquí sólo por el recuerdo de alguien así. La operación que mi compañía va a hacer con este otro conde me reportará unos cuantos millones de liras de comisión y no pienso echarlo todo a perder por dejar que mi imaginación corra sin freno.

00:00

El conde está junto a la chimenea ojeando el catálogo mientras le explico las bondades de cada finca. Es alto, de unos treinta años, con el cabello largo y negro recogido por detrás; adorna su cara un fino bigote que le hace parecer interesante y refinado. Me sonrío al haber pensado en él como un ser de la noche con colmillos afilados prestos a morderme el cuello y devorar mi alma.
Mientras él me pide unos instantes en silencio para mirar con detenimiento las propiedades que parecen interesarle más, me paseo por la habitación y me detengo a mirar unas pinturas en miniatura que están colgadas cerca del piano. El cristal que las cubre refleja como un espejo los muebles que hay detrás de mí, pero no hay ni rastro del reflejo del conde. Al volverme le veo ahí sentado, junto al fuego, pero en el cristal no apareció su imagen. ¡Por todos los Santos! Él me mira y me sonríe, y es entonces cuando veo sus colmillos finos y blancos, relucientes. Sé que estoy pálido y que no debo alarmarle, pero no puedo evitarlo, más aún cuando se acerca y me dice:

-Fueron años de intentarlo, pero logré atravesar el círculo y volví a ser el No-Muerto. El descender a los abismos fue lo mejor que podía pasarme, Stephen Harker, pues mi piel se alisó y mi edad retrocedió. ¡Mírame, sí, pues tengo tu misma edad! Yo, que vivo desde tiempos innombrables; yo, que gozé de la presencia de tu antepasado Jonathan Harker en este castillo; yo, que vivo por siempre, puedo acogerte en mi manto y ¡darte la vida eterna!.

00:30

No sé cómo pude salir del castillo ni cómo encontré mi coche, reparado, en la puerta. Conduje a más de ciento veinte por hora por el estrecho desfiladero sin pensar en que podía volcar en cualquier momento, pero ¡qué me importaba! La historia se repite, sí ¿y a quién decírselo?


(Foto by Chodaboy)

Relato solidario: La canción de Christian

Relato publicado en el libro "Atmósferas", iniciativa solidaria para recaudar fondos a beneficio de la Fundación Vicente Ferrer.






LA CANCIÓN DE CRISTIAN


Yo tengo un ángel, ¿sabéis? Por las noches viene a verme, canta bajito mientras cierro los ojos y me duermo envuelto en sus susurros. Cuando creo que no me mira, abro los ojos porque me gusta ver cómo despliega sus alas de algodón y pequeñas flores de manzanilla caen sobre nuestra habitación, como una lluvia fina de primavera. El ángel pasea por entre las camas de mis compañeros y nos canta hablándonos de la familia que un día tendremos.


Hace unos días mi ángel volvió a cantarme bajito, pero era una canción especial, y así supe que lo que sucedería sería bueno para mí. Os contaré que la señorita Jones me acompañó hasta la habitación de la puerta con el letrero azul. Me senté en la colchoneta y jugué un poco con los dados mientras un señor y una señora muy altos se acercaban a mí y me sonreían. La señora se puso a jugar conmigo, pero pronto se cansó y me dijo que tenía algo para mí: un gran estuche lleno de pinturas. El señor alto me dio un camión de bomberos, rojo como las marcas de Max cuando tuvo la escarlatina, y sentí cómo mi pecho se llenaba de mariposas mientras sostenía entre mis manos aquellos regalos tan geniales. Me moría por enseñárselos a Max, pero antes tuve que jugar un poco más con la señora y escuchar cómo me decía que ella ahora iba a ser mi mamá.
La señorita Jones me volvió a llevar junto a mis compañeros, pero antes de eso el señor que iba ser mi nuevo papá y la señora mamá me dieron un beso, y ese beso era como las caricias de mi ángel, suave y bueno.
Os diré que hoy es mi último día aquí, y que mañana tendré una habitación para mí solo. Me llevaré el camión de bomberos y el estuche que me regaló la señora mamá, quien me ha dicho que la llame sólo mamá, o mami, como prefiera yo. La señorita Jones me ha dicho que me porte bien, que me coma todo lo que me ponen el plato y que rece todas las noches mis oraciones. Eso es fácil para mí ahora que estoy tan contento.


Tras de mí queda la puerta del orfanato. Max llora y la señorita Jones retuerce el extremo de su delantal al verme salir. Con el pecho encogido desciendo los escalones y veo las sonrisas de papi y mami. Sé que mi ángel no abandonará a mis compañeros, que seguirá cantando sus canciones en sus oídos y seguirá desplegando sus alas de algodón. Y una noche, pronto, muy pronto, les cantará una canción especial y les dirá que ya tienen una familia. Sé que todo el dormitorio olerá a flores de manzanilla y a algo parecido a la felicidad.

Lluny de tu (Relato finalista)


Relato finalista en el VII Concurs de Narrativa Literària Mercè Rodoreda de Molins de Rei (1996) y publicado en el libro antológico del concurso.




Para traducir el texto, pulsa en la barra traductora de Google que aparece arriba.

LLUNY DE TU


In absolute quiescence let me rest,
From all the world, from mine own self, apart;
I closer hold the ilimitable best,
Still as the final silence, with calm heart.
What need to strive or move?
It is enough to love.

Lytton Strachey


...Què poc m´hauria costat escriure´t, sí, però el primer que vaig pensar en rebre la teva segona carta i els teus retrets era que la nostra distància era bona, molt bona per tots dos. Si omplia el buit corria el perill de fer-te pensar que potser et trobava a faltar, que encara eres part important de la meva vida i això em feia por, molta por. Tenia por de mi, de la mesura de les meves paraules. No és tan fàcil correspondre als desitjos dels altres, com ja hauràs après; tot sembla reduïr-se a mers capricis quan no hi ha un veritable interés en aquesta satisfacció. I no era senzill, no, haver d´aturar les paraules que volia dir-te per calmar almenys en part la teva ansietat, la teva manca de notícies. Allò que hi ha de bon samarità en tots nosaltres lluitava per sortir a la superfície, lluitava per fer-me comprendre que tu em necessitaves, que havia de recordar els temps passats quan plegats érem feliços. Ho vàrem ser en realitat?



Potser no és fàcil per a tu el llegir-me d´aquesta manera, ho puc comprendre. Deus estar assegut amb la cigarreta entre els dits i un vas llarg sobre la taula, al costat de la meva carta. Et tremolen les mans? Et poses nerviós com la primera vegada en que vas rebre notícies meves i vas córrer a trucar-me? Vas pensar que hi havia quelcom d´amagat en les meves paraules; vas pensar que volia tornar amb tu, que et donava una segona oportunitat. No era així i ara tampoc: vull que això et quedi ben clar. I ni se t´acudeixi de trucar-me, pel que més vulguis. Has d´entendre que no vull parlar amb tu. No, no vull parlar amb tu i el que faig ara, el que escric, no és sinó una variant, una manera de que finalment m´entenguis, una manera de tornar-te el bé que tu em vas fer alguna vegada. Alguna vegada... Fa tant de temps!

No crec que ara sigui el millor moment per a recordar vells temps: els dies en que tu eres una altra persona, l´home que en realitat jo volia que fóssis. Si t´escric és perquè... no ho sé perquè, potser necessito desfogar-me i la teva carta d´aquest matí m´ha desvetllat aquests mots adormits sota el llençol de les meves mans. Saps que en sé una mica d´escriure històries fantàstiques, contes imaginaris, però que em costa d´expressar-me quan és a algú real a qui em dirigeixo, i aquest algú avui ets tu. Tu, de qui ja no recordo l´expressió ni la forma dels ulls. Com ho puc haver oblidat? Pot un oblidar-se d´allò del que un dia es va enamorar? Sembla ser que sí, i és tant dur que començo a sentir-me com si hagués fet quelcom d´imperdonable. Segurament pensaràs que sóc cruel al escriure´t tot el que penso, quasi sense embuts, però és que no ho puc fer d´una altra manera, així que hauràs d´acceptar-ho tot com vingui.
Em proposaves a la teva carta de quedar una nit, una sola nit en la que decidiriem definitivament si som l´un per l´altre o no. Què era això? Un ultimàtum? Des de quan et dediques a pensar en que hi ha encara una possibilitat?
Sé que és inútil fer-te preguntes perquè no m´arribaran les respostes. L´únic que puc fer és imaginar què diries, però me´n ric, d´això, perquè ho sé perfectament. I no creguis que m´excedeixo en la valoració dels teus pensaments perquè et conec massa bé, o al menys, et coneixia. Has vist com si que estic per tu? Encara que només sigui per uns moments sóc amb tu i et faig la companyia que dius tant necessites. El que encara no entenc és que visquis sol i no surtis mai. On han anat a parar les teves amiguetes i els teus col.legues de marxes nocturnes per la ciutat? És possible que t´hagin abandonat? Si és així pots comptar amb que la seva amistat no era més que un miratge, una il.lusió en la que vivieu tots plegats. Ara, quan tu et trobes baix d´ànims, aquest miratge s´esvaeix. Ho sento, ho sento per tu. Deu ser dur trobar-se en aquesta situació.

Dius que no pots viure sense mi, però si és del tot cert que no tens a ningú més la veritat és que no pots viure sense ningú, no només sense mi. No crec que sigui bo que posis excuses i que em retreguis el teu mal, que em facis sentir com la culpable, com la dolenta. Ja no recordes que vas ser tu qui va marxar de casa amb aquella inqualificable? Ara no em vinguis amb històries de penedits que prou vegades m´has explicat. No em facis treure del calaix la meva llàstima per tu, perquè no la necessites, i si és així arriscat i truca a algun dels amics que t´ha abandonat i recorda-li que encara ets viu, que encara et queda algún diner a la butxaca i pots convidar-lo a qualsevol festa. Suposo que em diries que tot això ha quedat enrera i que ja no t´omple, que ara desitges vetllades més tranquil.les amb mi, sempre amb mi. No em facis riure... No em facis recordar-te les vegades que em deixaves sola, les vegades en que em feies plorar com si res més al món fós possible. Plorar i plorar durant hores fins que tu tornaves, alegre i cansat. Et ficaves al llit i dormies fins ben entrat el dia.
Has vist com les paraules van omplint la carta que volies rebre? Ja no em sembla tan costós com al principi.
M´agradaria pensar que ets aquell en qui un dia vaig confiar plenament, aquell a qui li dedicava els meus versos i li confiava els meus somnis. Mai vas saber amb quina entrega ho feia, amb quins ànims. Jo escrivia i tot era per a tu, sense traves, però t´arribava i llavors mancava el sentit, perdia el seu significat per enfosquir-se entre les runes de la teva insensibilitat. De veritat que desitjaria que tornessis a mi éssent aquell que vas destruir. No trobes a faltar la part de tu que jo vaig estimar? Però clar, poc deu importar-te el que et digui respecte d´això. Mai no vas mostrar res més que indiferència quan et demanava, em queixava, em desfeia en llàgrimes pel mal que em feies. Per quina raó havies de canviar i tornar a ser qui eres quan et vaig conèixer? No, no en tenies cap de raó. Era més fàcil amagar-te sota la cuirassa d´home fort que t´havies fet, veritat?


M´he près una estona per descansar perquè oblido que has vingut fins a mi cercant consol, no preguntes.
I sí, tot era més fàcil quan les nostres mirades es trobaven i els nostres cossos responien, en això trobo que tens part de raó. Però pensa en el després.... Peròs, peròs i peròs, només trobo peròs en cada punt de la teva carta; tot t´ho he de qüestionar. Sento no poder-te dir el que vols llegir, el que alleujaria les teves nafres. Sento dir sento un i un altre cop. Sento sentir llàstima per tu quan no ho hauria de fer, quan crec que no t´ho mereixes. Ni tan sols sé perquè t´escric, ja t´ho he dit abans. Quan fa que no ens veiem? Mesos? Semblen anys per mi.
He conegut a un home. I torno a sentir l´efecte que et causaran aquestes paraules. Potser arribat aquest punt deixaràs de llegir i jo em sentiré millor. Potser trencaràs en petits bocins aquest paper i tot quedarà oblidat ja per sempre més. Sí, decidiràs oblidar-me i amb mi la meva carta. Oblidaràs tot i t´oblidaràs tu mateix també una mica. Però en el cas de que hagis decidit continuar llegint trobaràs que t´explico les excelències d´una persona nova en la meva vida, una persona que m´estima de veritat i em fa sentir com mai m´havia sentit. Una persona que tracta per tots els medis de veure´m feliç.
No valen la pena les comparances amb tu, i no cal que te l´imaginis, que comencis a pensar com és, què li agrada, com és de diferent la seva forma d´estimar. No cal que a la teva imatge mental d´ell se t´aparegui la figura d´un Narcís o d´un Adonis perquè no ho és. Saps que mai m´ha atret l´excessiva bellesa d´un home i no veig perquè hauria de canviar ara. No tractis tampoc de ferir-te amb pensaments que et portin fins a la cova de la gelosia perquè no hi ha cap raó. Tu i jo ja fa temps que hem deixat de ser nosaltres. O no? Encara ho dubtes? Et llegia i les teves paraules em corprenien pel lligam que m´atribuïes als teus sentiments, a la teva vida. Deies que m´estimaves com mai no ho havies fet. I com és això? M´estimes des de la distància? No em veus ni em sents però m´estimes, penses en mi, et mors per escoltar les paraules dels meus llavis, et mors perquè sense mi et trobes sol, tan sol que creus que si no fós perquè encara ets jove moriries aviat. Ho trobo un tant excessiu, morir per algú. Només els antics ho feien això, recordes? La princesa pàlida, el joglar encisat pels seus ulls, la lluna, la música, la poesia... Em dius que moriràs si no em tornes a veure, com els romàntics, com els veritables enamorats.
No puc deixar d´estar afalagada per tot el que he llegit. És un canvi tan gran el que sembla has fet que començo a pensar que tornes a ser el que eres en un principi. Si fós així...potser... Però no. Ja t´he dit que estic enamorada; no puc canviar els meus sentiments així com així. No puc tornar a pensar en que tu podries tornar a formar part important de la meva vida.

Aquest home del que t´he parlat... Aquest home és el més important per mi, ara per ara. Somio amb ell per les nits i el cor se m´atura de només pensar-hi. Els seus gestos m´esgarrifen l´ànima, i passen ràpids els minuts i els dies mentre em pregunto si em trucarà. I voldria saber que amaga al fons del seu cor, conèixer poc a poc tots els seus secrets fins que siguin els meus.
És tant difícil parlar-te d´això... Parlar-te a tu que d´això no t´agrada parlar. Tens por? Tens por de les respostes que et pugui donar el teu propi cor?

He somiat amb tu de vegades, sí. Potser els dos ens hem trobat en els mateixos somnis. Somiavem els dos en diferents llits, en diferents llocs, però erem junts; i de vegades aquests somnis eren tan reals que en despertar em semblava tenir-te al costat, que en obrir els ulls i estirar el braç podria sentir la teva olor, podria veure la teva cara. Havia somiat amb tu però tu no hi eres més a la meva vida, així que havia de tractar d´oblidar-te durant el dia encara que a la nit et tornés a somiar. Era dur per mi, saps? Quan vas marxar tot era difícil, tot era trist. Ara, si somio amb tu tot és diferent i ho atribueixo a purs records de l´inconscient. No, no li´n dono gaire d´importància, encara que potser els somnis són reals en un altre espai i en un altre temps.

Perquè no ho oblides tot plegat; m´oblides a mi? No m´agrada aquesta dependència que em mostres, que apareix de cop com un fantasma a la nit. Si m´oblides, tot et serà més fàcil; t´ho ben asseguro. Però com oblidar-me, em preguntaràs, si només de pensar en aquesta obligació ja em recordes de nou? T´entenc, sí, t´entenc perfectament perquè ja he passat per tot això. M´he aturat on m´havia d´aturar; m´esforçat en viure, en sobreviure; he arribat a un punt en el que l´únic pitjor és el record. Poc a poc tot va arribant a la calma.

Arribo a la calma i al perdó però no puc enviar-te aquesta carta. No puc. No és avui el moment ni l´hora; potser no ho serà mai. Crec que serà millor llençar-la al foc, que es cremin totes aquestes paraules, unes paraules que he escrit de cor, només per a tu, sense res més al meu pensament que tu. Tu, que ets l´arrel de l´home a qui estimo a la meva imaginació. Ets part de l´home a qui he conegut, a qui he redescobert ajuntant engrunes, detalls d´ací i d´allà, petits records, llunyanes imatges. Sí, he creat l´home ideal a partir de tot el que desitjava que fóssis i de la mica que eres. T´he fet a la mida: He tallat els defectes, he cossit les qualitats. Algú diria que és difícil enamorar-se de la perfecció si aquesta és imaginària, però qui és aquest que ho diu? Perquè no dóna la cara? Tothom té dret a estimar el que vulgui i jo estimo l´home perfecte que viu al meu pensament.
Si llegissis aquestes paraules veuries una sortida. Em diries que vingués amb tu perquè canviaries, perquè voldries ser exactament el que jo m´imagino. No veus que això no pot ser? Mai ningú no serà com jo vull que sigui; hi ha masses matissos, massa exigències, ara. No, ho sento però et diria que no. És més fàcil viure amb el desig, amb el somni de cada dia. Vull veure com creix l´amor per aquest ésser que he creat; vull imaginar històries que acabaran com jo vulgui: faré baralles, reconciliacions... Faré, en definitiva, un home perfecte que em dona l´amor perfecte, just el que vull, just el que necessito.
I vull necessitar la meva imaginació perquè ella em necessiti a mi; que no visquem l´una sense l´altra. Que es dibuixin nous camins cada dia i cada nit; que l´home sigui tendre i afectuós a cada moment, passi el que passi. Vull ser la deessa creadora de l´home ideal. Vull alçar-lo, vull llençar-lo al vol i que planegi per sobre tot el que desitjo. Que baixi quan li demano i descansi en els meus braços. Vull que ell imagini tots els romanços possibles i me´ls faci viure. Vull que estigui viu. Que sigui l´Home i l´Amant. Tot u. Tot per mi.
Escriuria milers de mots només pensant en ell, en tot el que em suggereix. Remouria cel i terra si conegués una possibilitat de trobar-lo físicament. Canviaria els ordres i els espais; aturaria el temps per aconseguir l´eternitat. Enrera quedarien els anys per començar de nou, amb ell, només amb ell que es part de tu. Un altre cop tu.
Sento no oblidar-te totalment; sento haver fet néixer de tu aquest home, però és així i em tranquilitza una mica perquè em fa pensar que té quelcom de real i veritable, que no és una total fantasia. Em sembla tan irreal de vegades... Sí, de vegades penso en que tot plegat és una bogeria, que mai el tindré, que mai podré tenir-lo entre els braços. No es tracta d´abandonar, però quan m´arriben els dubtes començo a pensar si no seria millor si m´adaptés a les circumstàncies actuals, si no seria millor cenyir-me a algú en concret i acceptar com sigui, acceptar-ho tot com vingui. Però de nou dubto i me´n recordo del que vaig sentir atrapada dins el dolor.
Perquè has hagut d´escriure´m i fer-me remoure tot? No tens prou amb les altres cartes que em vas enviar; amb tot el que ja m´has dit? Sembla ser que no, que t´agrada sacsar la meva consciència i el meu esperit.
No voldria queixar-me de nou i fer-te sentir culpable. No voldria ferir-te inútilment. I si ens veiem, què pot passar? Em promets una treva, un parèntesi en el que trobar-nos a nosaltres mateixos. Em promets repòs, que ens allunyem de tot, del món, dels problemes, de la terra, de tot allò que ens pot fer mal. És això possible? Creus de veritat que junts podem vèncer? No hi ha res per vèncer sinó nosaltres mateixos; la nostra por. Em resisteixo a creure que tens la voluntat necessària per a estimar-me com sempre he volgut. I si fós així, quant de temps duraria? Et veus amb cor d´estimar-me la resta de la teva vida tal i com vas prometre? És fàcil dir i parlar, opinar, raonar i assegurar, però és tan difícil convèncer...
I torno a pensar en els bocinets de tu que encara estimo; en els bocinets que he fet crèixer transformant-los en quelcom de gran valor. Lluny, molt lluny de tu em trobo en aquests moments en que torno a imaginar Aquell Home que ets tu i no ho ets alhora. No t´agradaria ser-ho de veritat? No t´agradaria ser l´objecte únic de la passió d´algú, objecte d´un feroç i salvatge enamorament?

Algú m´hauria d´haver parlat de la fi de l´amor per entendre els perquès que van sorgir. Hauria d´haver après a ofegar la ràbia i els plors; hauria d´haver après a no pensar-te, a no imaginar-te, a no crear-te de nou, a no fer-te a la meva mida. Ningú no em va ensenyar d´oblidar completament el que un dia va ser bo per mi. Ningú no em va ensenyar de perdonar totalment. Podria creure en deus que fossin benevolents i tractar d´assemblar-m´hi, però només puc fer-ho veritablement amb el que jo mateixa he creat. Puc disculpar els defectes que li poden sorgir al meu Ideal; puc defendre´l i justificar-lo. Ell es allò més valuós que tinc. És on vull anar a parar, es el meu fi, la meva vida.
Què és el que tens tu, quins són els teus objectius? Això és el que m´agradaria saber. Has creat alguna cosa? Tens quelcom que et regali els sentits, que et faci anar-te´n al llit satisfet, boig per recordar-ho? No pots tenir-me a mi, això ho has de descartar totalment i ara n´estic segura. Som massa diferents, volem coses massa llunyanes, massa dispars. Em pregunto si em sabries explicar el teu buit, si sabries donar forma al que et manca. No ets lliure, no, i jo tampoc; però la meva presó està feta de les reixes que jo mateixa he fet i aquí trobem la diferència. Les tempestes del meu cor són meves i jo les he fet, jo les puc transformar en bonança quan vulgui, mentre que tu... Ho sento però tu no has après encara dels teus errors, i no, no puc ser ja el que un dia vaig ser per tu. M´apropo cada vegada més a Aquell que he imaginat; m´hi apropo i m´hi endinso i m´hi enfonso. Nedo cada nit en els seus ulls i trobo refugi i calor entre els seus càlids i poderosos braços. Cavalco veloç al seu encontre i me´l trobo somrient allà al fons on el sol despunta i es desfà en vetes d´or. Me´l trobo i és meu del tot, sempre meu i ningú no me´l pot prendre per res del món. Mai més patiré i mai més ploraré la seva absència. Sempre amb mi. Sempre meu. Sempre nosaltres. Tots dos. Com abans. Com sempre ha estat. Com quan nosaltres gaudiem d´un mateix món, d´una mateixa vida. Nosaltres que vam ser nosaltres durant tant de temps... I torno a tu sense voler, sense adonar-me´n pràcticament. Podria estripar-ho tot i oblidar-ho. Podria estimar-te de nou i oblidar-me de la meva imaginació però no puc, ara és massa fort el pensament, m´arriba tan clar i tan precís!
Et trobo encara lluny, massa lluny com per a arriscar-me a perdre l´Home, l´Amant, aquell que un dia vas ser tu i que potser hi tornaràs. Potser. Algun dia. Però ara s´apropa ell i s´apropa a tota velocitat. Sembla que vol que vagi amb ell. És tan dolç el camí de la imaginació! Dolç com la mort quan arriba, quan és desitjada i cridada com aquest Home Ideal que m´obre les portes i m´acull. M´acull per sempre més...

Número dos (Relato finalista)


Comprar libro aquí
*Relato finalista del
I CONCURSO INTERNACIONAL DE CUENTO BREVE del salón del Libro Hispanoamericano de Ciudad de México 2008 (1400 participantes, 95 finalistas)
Publicado en la antología "Voces con vida", febrero 2009. Palabras y Plumas editores, S.A. de C.V. México.
***Reedición de "Voces con Vida" en Agosto de 2012 por Benma Grupo Editorial.

Reseña del relato en la presentación en la Universidad Nacional de México.

*Relato publicado en la revista literaria Gotas de Tinta. Nº 2, abril de 2009.





NÚMERO DOS
por Marta Abelló Saura


El lápiz estaba mordisqueado por su extremo y Dawa lo partió en dos. Salió del aula vacía y caminó por las calles enlodadas y silenciosas, por entre las casas de madera y piedra, con un libro bajo el brazo. El cielo gris parecía querer derrumbarse de un momento a otro y el niño apresuró el paso, aunque sabía que nadie lo esperaba en casa, pues todos se habían marchado ya.


Las casas comenzaron a espaciarse y empezaron a llegar los primeros campos, abandonados, con unas sombras encima de ellos, cerca de los aperos de labranza. Pero no se detuvo. Su casa de adobe, pequeña y cálida lo esperaba.
Dawa fue llamado así por haber nacido el primer día de la semana, ya que su padre no tenía dinero suficiente para que los lamas le dieran un nombre adecuado. Así que sus otros hijos siguieron la tradición de llamarse como el nombre del día en que habían nacido. Nada de malo había en ello; Buda no castigaría a su familia por una cosa así. Pero les castigó por otra que nunca comprendieron.

Todo estaba revuelto, tal y como lo había encontrado la noche anterior, por eso recogió las ollas, los cuencos, la tetera. Dobló las mantas y limpió los excrementos de los gatos. Encendió un fuego delante de la puerta de su casa y preparó el té tal y como lo había visto hacer cientos de veces a su madre y a su abuela, con sal y restos de mantequilla de yak que encontró en una olla. Y sentado en el banco de piedra, sorbiendo su té en el cuenco de su hermano Migmar, pues el suyo estaba roto, pensó en las sombras que había visto sobre los campos abandonados, que eran las sombras de sus dueños, abatidos, muertos por los guardias que entraron en el pueblo y comenzaron a gritar y a golpear con las culatas de sus armas.
Al norte se oyó un disparo, en las montañas que veía desde su casa, y supo que algunos de aquellos guardias aún perseguían a los que habían conseguido huir.



El té se le estaba acabando y debía mirar en el escondite de su abuela, debajo de su lecho, dentro de una caja de latón: Ahí estaban. Los momos rellenos de verdura que guardaba para el sábado, el cumpleaños de su hija, y varias khabse, sus deliciosas galletas. Y ahí, sentado en la cama de su abuela, siguió oyendo los disparos, tratando de no pensar en las sombras de encima de los campos abandonados, en las calles por donde había pasado, para él desiertas porque había caminado mirando al frente sin querer ver las sombras que también había en ellas; sombras de mujeres boca abajo, con sus trenzas deshechas y sus faldas levantadas, impúdicas tras el paso de los guardias; las sombras del alcalde y sus hombres, que defendieron la ciudad y perdieron; las sombras cercanas a la escuela, sombras que eran Cicheng y Soi’nam, sus mejores amigos. Se había agachado y había tratado de despertarlos, pero dormían y dormían y ahí los había dejado, en la calle enlodada. El padre de Soi’nam sí había tenido dinero para pagarle un buen nombre. Y los lamas le dieron un pergamino con una hermosa caligrafía y le dijeron que Soi’nam significaba buena suerte; pero los lamas se habían equivocado, pues ésta lo había abandonado.

Dawa se levantó y entró en la escuela, en su clase, donde eran cinco alumnos y él era llamado número dos: Número dos, limpie la pizarra; número dos, recoja las tizas que el número cuatro ha lanzado por la ventana; número dos… En medio del silencio, extraño y opresor, Dawa abrió su pupitre y encontró su lápiz, mordisqueado desde aquella tarde en que dos guardias entraron en su clase y se llevaron al maestro Cering, cuyo nombre significa longevidad; pero ese nombre también estaba equivocado, pues lo encontraron después al lado de la fuente, y no bebía, pues estaba boca arriba y sus ojos estaban abiertos y muertos, como los de los perros del señor Lhagba.


Los ojos de Dawa dejaron escapar unas lágrimas, pero ya casi no le quedaban y por eso las detuvo con el dorso de la mano. Partió en dos el lápiz y lo volvió a dejar dentro de su pupitre, que aún continuaba siendo el pupitre del número dos. Y antes de salir del aula desierta, aún le pareció oír al maestro Cering diciéndole número dos, lea del capítulo treinta. Por esa razón se subió a la banqueta y cogió del estante el libro y se lo llevó a su casa de adobe, a las afueras del pueblo, dejando atrás todas aquellas sombras.
Había acabado los momos, pero dejó varias khabse para mañana, pues no sabía si su abuela volvería pronto para hacer más antes del sábado, que era el cumpleaños de su hija, que era su tía Zhulongcuo. Se hizo más té y vio las nubes que cubrían las montañas del norte, y supo que allí llovía.


Al este, el monasterio no dejaba escapar ningún cántico, pues los monjes habían huido. Él los había visto hablar con el alcalde y sus hombres, que los protegieron mientras corrían hacia el este.
Dawa entró en la casa y se sentó en su lecho, ahí donde había dejado el libro del maestro Cering, cuyo nombre significa longevidad. Lo colocó sobre sus piernas y buscó el capítulo treinta, donde lo había dejado cuando entraron los guardias.