Esas extrañas flores

Relato publicado en la revista El Tot (1996), revista Impactes (1996), y publicado en el blog Escritores en la Sombra (julio,2009)





ESAS EXTRAÑAS FLORES


Siempre que pasaba junto a aquella casa el corazón le latía más aprisa de lo normal. Se sentía incómodo, desasosegado, nervioso, aunque no entendía muy bien el porqué. La casa de la vieja Ma no era una casa típica del cine de misterio: lúgubre, con pequeñas ventanas oscuras llenas de barrotes oxidados y amenazantes; repletas de polvo y muebles vetustos en su interior. No. Era simplemente una casa de dos plantas de principios de siglo que tenía la fachada desgastada por los azotes del tiempo.
A la entrada poseía un jardín, pequeño y muy cuidado, en el que destacaban unas flores raras circundando la cerca.




En el interior de la vivienda, que era de techos altos y abovedados, había tres dormitorios amplios, uno con baño incorporado; un gran salón con el suelo de madera cubierto en parte por dos alfombras persas de seda, y una cocina totalmente restaurada con muebles modernos y funcionales: la única pieza de la casa en la que Job se había sentido cómodo las pocas veces que había estado.

Fue esa tarde en que iba en dirección a la biblioteca del pueblo, cuando se percató de que las flores que se ceñían a la cerca y crecían descontroladas, no pertenecían a ninguna clase que él conociera; como estudiante de biología, se quedaba perplejo ante esa variedad extraña, de hojas angostas y flores muy numerosas de color azul. Las matas eran pegajosas, y la base de aquellos pétalos de forma sinuosa era blanca; el centro de las flores, negro. Eran muy hermosas, pero raras; más que raras, insólitas. Y se decidió a preguntar a la vieja Ma de dónde provenían.



Job empujó la cerca y en seguida sus pies se posaron sobre el césped fresco y recién cortado. Fue atravesando el jardín contemplando los pequeños setos tallados en diversas y caprichosas formas, las madreselvas y las enredaderas que se aferraban a las vallas laterales que marcaban las lindes del terreno.
Al llegar a la puerta, maciza, de color oscuro, golpeó con los nudillos y respiró profundamente. Pudo oír una voz grave que le dijo desde el interior:

-Adelante, la puerta está abierta...
Él giró el pomo y atravesó el umbral. Se quedó allí, de pie, sobre una alfombra de lana, y miró a la joven que estaba sentada en el amplio vestíbulo, en la mecedora de la vieja Ma, una reliquia del siglo pasado.
-¿Quién eres? -preguntó.
-Soy Sophie, una amiga de Ma. -respondió ella haciendo que la mecedora se balanceara. -Y tú, ¿quién eres?
-Me llamo Job, y quería hablar con Ma.
-Ella no está, volverá más tarde. -explicó- Si quieres puedes esperarla.
-¿Sabes si tardará mucho?
-No, no lo creo. Depende del tiempo...
-¿Del tiempo? -se extrañó él, que ahora miraba a la chica fijamente.
Sophie era una muchacha de facciones vulgares, y sólo destacaba de su persona la espesa cabellera negra salpicada por algunas canas.
-Si prefieres sentarte, puedes pasar al salón.- le dijo ella, amablemente, sin dejar de balancear la mecedora.
Job abandonó el vestíbulo y la joven cerró los ojos; parecía que iba a sumirse en un profundo sueño. Él abrió entonces la puerta que conducía al salón repleto de antigüedades y porcelanas valiosas, en el que destacaba unos cuadros que llevaban la firma de Caroline Ma Sophie. Una de aquellas pinturas siempre estremecía al chico en las pocas ocasiones que tenía de verla. En realidad, sólo había visitado aquella casa en cinco ocasiones, y sólo en dos había estado en el salón. Ésta era, por tanto, la tercera vez que un escalofrío recorría su espina dorsal contemplando aquel extraño cuadro que parecía poseer movimiento. La pintura representaba la casa donde él se encontraba. Se veía la fachada principal y el jardín delantero, éste último poblado de arbustos, dos árboles frutales y decenas de flores; todas extrañas.
La primera vez que vio ese cuadro, el jardín aparecía casi desierto, predominando el terreno arenoso, yermo y desértico, sólo poblado por pequeñas florecillas blancas sobre el descolorido césped. La segunda vez pudo ver las flores más grandes de lo normal, siendo el césped más frondoso y verde; ahora veía cómo su altura llegaba a tapar casi media fachada, y su espesura hacia difícil el acceso a la casa. Los árboles eran de troncos inmensos y sus grandes hojas cubrían las ventanas de la planta baja. ¿Cómo era posible? Un cuadro no tiene vida, no tiene posibilidad de manejarse a su antojo y variar su contenido sin tener en cuenta la voluntad del pintor. Tampoco tenía mucho sentido que la vieja Ma tuviera varios cuadros de su casa con jardines diferentes, y los fuera cambiando a temporadas. No, no era muy lógico, pero...

Desconcertado se sentó en una butaca, de espaldas al lienzo. En la televisión emitían un programa de debate enormemente aburrido y decidió que era mejor no verlo. De pronto, se acordó de aquella chica, de Sophie. Se levantó y se dirigió al vestíbulo, hallándolo vacío.
-Se ha marchado. -se dijo- ¡Qué extraño! Y suspirando, extrañado por la tardanza de la vieja, volvió al salón y conectó el equipo de música. El CD del compositor de jazz Ornette Coleman empezó a sonar dispersando las notas de la canción 'Beauty is a rare thing' mientras él, sin darse cuenta, se adormecía con el aroma que emanaban las flores; aquel desconocido aroma que se colaba por la ventana abierta del salón.

Tras un extraño sueño, Job despertó y miró a su alrededor, incorporándose perezoso en el asiento. Vió que todavía estaba en casa de Ma. El reloj de cuco dió las doce.
-¡Cielos, qué tarde es!
Se levantó y corrió hacia el vestíbulo para salir, pero encontró la puerta cerrada y no la pudo abrir. Fue entonces cuando sintió una presencia detrás suyo y se volvió: Una anciana de pelo gris recogido en un moño se limpiaba las manos en el delantal que llevaba. Era de corta estatura y su rostro estaba surcado de arrugas; sus ojos estaban rodeados de profundas ojeras violetas.
-¿Te quedarás a cenar, verdad Job?
-¡Ma! -exclamó. -Bueno, yo... La verdad es que es muy tarde, me quedé dormido y... Sophie me dijo que la esperara en el salón. -explicaba confuso.
-¿Sophie?
-Sí. La chica que estaba aquí esta tarde, sentada en la mecedora. Me dijo que era su amiga y que...-
-No sé de que me estás hablando, chico. ­¡Vamos a la cocina! ¡Nos espera una buena cena!

Job trató de negarse, pero no pudo. Aquel suculento olor que sentía podía más que sus deseos de irse a casa. ¿O era el aroma, ahora húmedo, de las flores del jardín, el que le obligaba a quedarse?

Delante de dos buenos platos de pasta, Job le explicaba detalles de la gente del pueblo, pequeños cotilleos que la vieja quería saber. Al preguntarle acerca de las flores de la entrada, la vieja respondió.
-No ha de extrañarte que la especie de esas flores no esté en ninguno de tus libros. Las he creado yo, con mis propias manos.
-¿En serio? Tal vez debería comunicárselo a mi profesor, Ma. Él podría conseguirle una exclusiva sobre la producción de esas flores y tal vez sería el comienzo de un buen negocio, ¿no cree?
-Ni hablar. Además, no me hace falta dinero.
-No se trata sólo del dinero, Ma, creo que...
-Ni hablar, he dicho. No insistas. Y ahora será mejor que te tomes el postre.- dijo acercándole una bandeja con plátanos recién fritos y cubiertos de miel.

Cuando el reloj dió la una y media, Job se levantó de su silla y acabó de un trago su vaso de vino.
-Una cena exquisita. Pero ahora he de irme; mañana he de madrugar.
-¿Ah, sí? ¿Por qué?
-He de ir a la universidad, Ma...
-Ya. -dijo ella sonriendo. -Me temo que no, hijo.
-¿Cómo dice? ¿Por qué no? -preguntó, sorprendido por esas palabras.
-Me temo que es imposible, hijo; el jardín está muy crecido.

Job miró por la ventana. Un gigantesco pétalo azul y blanco ocupaba todo el cristal, y a duras penas pudo entrever como todo el jardín estaba repleto de flores gigantescas de anchos y poderosos tallos que prohibían el paso a cualquiera. El espacio que quedaba entre tallo y tallo era el que ocuparía un fino hilo de seda.
No podía salir. Nadie hubiera podido hacerlo tampoco.

Preso del pánico, corrió al salón con un mal presentimiento. El cuadro que tanto temor le inspiraba era ahora todo una flor: Ahora no había casa, ni jardín, ni arbustos ni nada. Sólo había una flor pintada en acuarela que ocupaba todo el lienzo, ocultando casi por completo aquella firma: Caroline Ma Sophie. Esa gran flor, cuyo centro de negro carbón parecía un ojo que miraba al chico, parecía amenazar con salirse del marco tal era su voluminosidad. Job balbuceó señalando el lienzo; no podía articular palabra. La vieja habló en su lugar:
-Si, han crecido mucho mis flores, y la lástima es que hasta el próximo mes no vendrá el jardinero. -le explicó- Tendrás que quedarte aquí, hijo, y hacerme compañía. Últimamente estoy muy sola...

Un mes... En ese tiempo aquella flor podía invadir el salón; quizás muchas más lo hicieran también en el exterior, envolviendo y enterrando el lugar. Y tal vez podía esperar que el aroma intenso y febril de aquellas extrañas flores, le llevaran a un sueño profundo, muy intenso, que le hiciera olvidar, al menos por un momento, que moriría en la casa de la vieja Ma.

8 comentarios:

akhilesh dijo...

Best website links related to Online Job sites in India!


http://www.back2office.com

In order achieve success in their job search, job seekers must target a wide range of Job sites and use all the available resources. Yes, its time consuming. However, dedicating the time and energy will pay off with more and better job leads, more interviews and more job offers!

*Sechat* dijo...

¡Genial! Cuanto más leo tus escritos más te admiro. Es de lo mejor que he leído tuyo. Tengo que hacerte nuevamente la propuesta de que te apuntes en el cuentacuentos www.elcuentacuentos.com. Sería estupendo tenerte como compañera de palabras y de historias. Gracias por dejar que disfrutemos de relatos como éste.

Martikka dijo...

Pues ahora me paso por allí a ver qué tal. ¡Gracias Sechat!

Halatriste dijo...

Joder con las florecitas y Ma, me ha gustado mucho, y el finla no me lo esperaba ni por asomo, quizás por eso sea un buen relato.

Besos

Rosa dijo...

Jopé qué bonito!... me ha encantado.
Voy a leer más de tu Blog... a ver que encuentro. Seguro que todo de mi agrado.
Ya te contaré.

Un saludo

Jaime Riba dijo...

holaaaa! que tal? muy original el blog! ^^ me gusta mucho! como podras ver ya te sigo! espero verte por mi blog comentando y tb espero que me sigas! :) besos! me pasaré más a menudo! =D chao!

Jaime

Anónimo dijo...

Predilection casinos? investigate this advanced [url=http://www.realcazinoz.com]casino[/url] helmsman and horseplay online casino games like slots, blackjack, roulette, baccarat and more at www.realcazinoz.com .
you can also into our untrained [url=http://freecasinogames2010.webs.com]casino[/url] run at http://freecasinogames2010.webs.com and prostrate stand-up spondulix !
another current [url=http://www.ttittancasino.com]casino spiele[/url] grouping is www.ttittancasino.com , in the usurp of german gamblers, confine in not hustling online casino bonus.

online shopping dijo...

i want to learn from you. good luck...