Pasos en la noche

Relato publicado en la revista El Tot,año 1995.




PASOS EN LA NOCHE



Bel dormía plácidamente en su mullida cama aquella noche del mes de mayo. Afuera, la luna llena presidía el firmamento, y el viento hacía agitar con fuerza los árboles del jardín, en un continuo vaivén. Unos nubarrones espesos cubrieron poco a poco el cielo, y al rato una tormenta asoló la zona. La terrible lluvia y los golpes del viento contra su ventana, la despertaron. Decidió levantarse, se puso unas zapatillas y bajó a la cocina a prepararse algo caliente. -¡Menuda tormenta! ¡Ojala no se echen a perder mis flores! -se lamentó.
Removió muy lentamente la taza de leche con la cucharilla mientras su gato se le acercaba. Lo acarició y le puso en un pequeño cuenco un poco de su bebida. Al acabar, subió a su habitación para tratar de volver a conciliar el sueño; la lluvia la había desvelado por completo.
Ya en la cama, programó el radio-despertador para una hora y se dispuso a escuchar el programa que emitía su emisora favorita. Sabía que la música de fondo la adormecería...

Cesó la lluvia y cesó el viento. Las nubes se movían de un lado para otro, inquietas, listas para preparar una nueva descarga. Bel despertó de nuevo, y esta vez ligeramente intranquila. Oía pasos en el exterior, pasos que caminaban en línea recta y volvían sobre ellos mismos. Los típicos pasos de un hombre en actitud pensativa yendo de un lado al otro de una habitación.
Se levantó nerviosa y alzó la persiana. Miró a un lado y al otro. Nadie. Allí fuera no había nadie paseándose, así que volvió a acostarse dejando la persiana alzada para que entrase algo de luz, y al poco rato volvió a oír de nuevo aquellas pisadas en las losas del jardín.
Súbitamente notó en su propia cama el peso de algo, el peso de alguien subido a ella, que con pisadas lentas y suaves se acercaba desde los pies de la gran cama hacia ella. -¡Dios mío! -exclamó asustada apartando de un tirón sus sábanas en dirección a aquella extraña presencia. 'Aquello', fuera lo que fuese, desapareció. Bel encendió la luz y trató de calmarse. -Imaginaciones, son sólo imaginaciones -se decía. Ahora no se atrevía a salir de la cama, así que se tapó hasta las cejas con las sábanas y trató de no pensar en ello. En cuanto se tranquilizó, decidió apagar la luz. En ese mismo momento volvió a sentir aquellos pasos que caminaban encima de su cama, y con un gesto desesperado se incorporó y encendió la luz de su lamparita de noche. Entonces pudo ver claramente dos huellas de pie hundiendo las sábanas en el colchón; no se movían, permanecían inmóviles señalando la presencia de un ser invisible que acechaba a Bel Abey en aquella noche de tormenta.
El sonido del teléfono la sobresaltó. Temblando descolgó el auricular y dijo:
- Dígame...
- Hola Bel.
- ¿Quién eres?-preguntó sorprendida por la llamada a aquellas horas.
- No me conoces. Soy Deyanira y quiero ayudarte.
-¿Ayudarme? -preguntó de nuevo, mirando con insistencia las huellas marcadas a los pies de su lecho.
- Si. Sé que te está sucediendo algo muy extraño, ¿no es cierto?
- Pero...
- Nada de peros, Bel, esto es muy serio. Escucha: ...
Bel puso toda su atención en comprender lo que le decía aquella voz. Cuando se terminaron las explicaciones, Deyanira se despidió de ella deseándole suerte.
Bel colgó y se levantó. Descalza, descorrió las cortinas y abrió la ventana. Un gran soplo de aire entró en la habitación. Las huellas en la cama seguían visibles, pero ahora se movieron ligeramente. -¡Sí, se movían! Caminaron como un par o tres de pasos, y después Bel pudo ver cómo se formaba una especie de hueco bastante grande, con formas, que cubría la mitad del lecho. Se trataba de la silueta de un hombre la que allí aparecía reflejada. ¡Un hombre invisible a sus ojos estaba tumbado en su propia cama!
-¡Sal de aquí! -ordenó Bel, tal y como le había aconsejado la misteriosa llamada. -Sal de aquí y vuelve en paz.
No obtuvo respuesta. Miró al cielo por la ventana abierta y continuó:
-Por la gracia de Dios.¡Regresa a tu verdadero hogar, regresa con los tuyos!
Un gran rayo irrumpió en la habitación incendiando la cama. ­¡Socorro!-gritó Bel mirando horrorizada cómo una gran silueta de hombre cubierta de fuego se incorporaba y se le acercaba. Pareció mirarla; después, saltó por la ventana y desapareció en la noche.
Bel despertó en el suelo. El reloj dio las ocho, y comprobó que su habitación seguía intacta. Unicamente la ventana estaba abierta. -Seguro que ha sido un sueño. -se dijo. Y se levantó del suelo y se cambió de ropa; pero antes de hacer la cama quiso conectar el radio-casete para escuchar la nueva cinta que le habían regalado el día anterior. Pulsó el `play' y...
"....Sólo vine para recordar el mundo de los que están vivos. No quería hacerte daño, sólo recordar. Deyanira me quiere con ella, pero yo fui feliz aquí. Desearía tanto volver... Tal vez otra noche. No me eches de nuevo, por favor...
Bel se desmayó.

La mañana aparecía nublada, y desde lo alto del cielo pareció brillar una extraña luz en forma de D.
Deyanira, fuese quien fuese, sonreía complacida.

3 comentarios:

Ro dijo...

¡Wow!
Me gustan estos relatos, y que bien se prestan las noches de tormenta para apariciones del mas allá...
¡Quiero más!

Abrazos de
Ro

Ananda Nilayan dijo...

Me sumo a lo dicho por Ro!!! Tal vez nos puedas deleitar con la historia de "D"??? Abrazos y buen fin de semana.

*Sechat* dijo...

8) Suspense, miedo, intriga... Un 3 en 1 estupendo. ¡Enhorabuena!