<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955</id><updated>2012-01-23T22:32:21.772+01:00</updated><category term='inspiración'/><category term='Katie Whitman'/><category term='tilak el sabio'/><category term='atardecer'/><category term='dos copas de vino'/><category term='guantes para el frío'/><category term='A la luz de la luna'/><category term='el escritor de escritores'/><category term='las semillas de abu-simbel'/><category term='siete de abril'/><category term='el vagabundo'/><category term='una noche en la casa usher'/><category term='El dinosaurio'/><category term='Insomni'/><category term='pasos en la noche'/><category term='la última carta'/><category term='el juicio final'/><category term='lluvia de piedras'/><category term='casa oscura'/><category term='trepanación'/><category term='mañana gris'/><category term='Más allá del límite'/><category term='Inri'/><category term='Caronte'/><category term='La canción de Christian'/><category term='El Necronomicón'/><category term='Cosas de niños'/><category term='esas extrañas flores'/><category term='el inframundo'/><category term='pasado'/><category term='Malsana brisa'/><category term='La Sombra'/><category term='poesía'/><category term='sonrisas en el infierno'/><category term='Número dos'/><category term='como un dios'/><category term='Lluny de tu'/><category term='jueves'/><category term='El diario de Stephen Harker'/><title type='text'>Los Manuscritos del Caos Reloaded</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>40</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-181994987785962471</id><published>2011-01-13T22:13:00.002+01:00</published><updated>2011-01-13T22:23:35.750+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='el inframundo'/><title type='text'>El inframundo</title><content type='html'>(Relato Finalista II Certamen de relatos de terror editorial Circulo Rojo-2010 de entre más de 800 participantes)&lt;br /&gt;Publicado en el libro "&lt;a href="http://editorialcirculorojo.com/publicaciones/círculo-rojo-relatos/32-motivos-para-no-dormir/"&gt;32 motivos para no dormir&lt;/a&gt;". Editorial Círculo Rojo-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/TS9qfPCvPEI/AAAAAAAACqk/Qku-GNjeEgc/s1600/32+motivos.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" n4="true" src="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/TS9qfPCvPEI/AAAAAAAACqk/Qku-GNjeEgc/s1600/32+motivos.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="385" width="480"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/28sdV_DXSrU?fs=1&amp;amp;hl=es_ES"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/28sdV_DXSrU?fs=1&amp;amp;hl=es_ES" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;Esta es la historia que me contó mi abuelo Ming, quien estuvo en el Di Yu, el Inframundo. Me contó que fue enterrado vivo y que murió entre terribles dolores e insultos a sus familiares por haber permitido semejante afrenta. Él, el venerado anciano de nuestra estirpe, sufrió lo indecible por tratar de salir de su tumba; se retorció y empujó, pero fue inútil, pues el joven Wu Gao, el enterrador, era duro de oídos y no oyó sus gritos lanzados a la noche ni sus llantos abandonando su cordura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El abuelo murió al fin porque a veces los dioses son clementes, pero los yaoguai, los demonios del averno, lo atraparon en su camino hacia la luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué no salió a recibir su alma el buen dios, Dizan Wang? ¿Por qué no lo llevó al Paraíso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie tiene las respuestas, pero dejad que os cuente qué fue lo que relató mi abuelo Ming.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus ojos confirmaron que estaba en la prisión terrenal cuando tras abandonar el cementerio fue arrastrado hacia una caverna oculta bajo las raíces de un árbol seco, de tronco retorcido. Allí esperó a que otros demonios trajeran más hombres, otros paisanos que llegaban con los cuerpos putrefactos y las miradas extraviadas; algunos no sabiendo si estaban vivos o estaban muertos. Cuando se formó un grupo numeroso, uno de los demonios dio la orden de seguir y adentrarse en una gruta oscura como los pensamientos que mi abuelo tenía en ese momento, pues su corazón no presagiaba nada bueno. Y así, sin ver nada, sólo sintiendo la presencia de sus compañeros humanos delante y detrás de él, oyendo su silencio temeroso, sus respiraciones temblorosas, caminó entre plegarias olvidadas hacía tiempo ya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pronto encontraron una leve luz que les anunció un cambio de escenario, y así llegaron a un lugar donde unas plataformas accionadas por poleas los esperaban mientras los gritos de los demonios colocaban al grupo sobre ellas como el pastor cercaba a sus ovejas. Bajaron todos hacia las profundidades de la tierra, hacia la oscuridad, y mientras sentía bajo sus pies el traqueteo de la plataforma en descenso, mi abuelo comenzó a pensar que tal vez los llevaban a trabajar a las minas de cobre, y que, bendita ignorancia, su vida entera había sido un sueño del que había despertado ahora. Vida y muerte falsas: Tras el sueño regresaba la verdad. Y era ésta: Era un trabajador de las minas. Había soñado que era un señor feudal y que había sido enterrado vivo. Una pesadilla, al fin y al cabo; un mal sueño provocado por una indigestión. Quizás los últimos baozi estaban en mal estado… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los delirios de mi abuelo cesaron cuando lo hizo también el movimiento de la plataforma. Ante todo el grupo apareció una gran verja custodiada por dos guardianes con cuerpo de hombre y cabezas de caballo y buey. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasaron entre ellos sin atreverse a mirarlos, no fuera a caerles alguna maldición lanzada desde sus ojos insanos, y entonces se encontraron con un laberinto de mazmorras malolientes en cuyo interior se retorcían seres que una vez fueron humanos. Mi abuelo lo supo porque sus lamentos hablaban de cosas terrenales, pero sus cuerpos hacía tiempo que habían dejado de serlo. No le pedí que me contara cómo eran esos seres porque oí en su voz el temor a verse convertido algún día en uno de ellos, por eso dejé que siguiera hablándome del nuevo guía que se unió al grupo de demonios, cuyo rostro estaba oculto por una máscara de dragón. Su voz le era familiar, pero nunca hubiera osado averiguar, nunca en aquel lugar. Las ínfulas de gran señor de mi abuelo desaparecían por momentos y yo sentía que su experiencia lo había llevado a comprender a los trabajadores de sus campos, siempre mal tratados, siempre mal alimentados. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi abuelo calló. Su rostro se apagó entre las sombras. Yo le dije: “Yé ye , sigue contando”. Él asintió, con un gesto vencido. Y su voz me habló así:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Ascendimos por una estrecha gruta para alcanzar una rampa empedrada. Nuestros pies desnudos se topaban a cada paso con escarabajos que crujían aplastados a nuestro paso. Algunos de mis compañeros gritaban por no soportar el asco y enseguida éramos azotados por alguno de los demonios que nos rodeaban. Subimos un nivel, dos, tres, y válgame el cielo, nos detuvimos en el cuarto nivel: el número de la mala suerte. El número de la muerte. Ahí nos esperaban los chupadores de sangre, temibles seres de colmillos retorcidos que nos recibieron con una sonrisa. Eran los Kiang, que chupaban tu sangre de forma tan veloz que apenas te daba tiempo a emitir un suspiro mientras notabas la horrorosa calidez de sus labios sobre tu piel.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Recuerdo entonces que desperté sentado y rodeado de escarabajos muertos, rodeado de mis compañeros de ruta también, que bostezaban hambrientos y murmuraban sin comprender dónde estaban nuestros vigilantes. Nos hallábamos en una gran sala iluminada por antorchas, sin puerta alguna. Alguien comenzó a correr en torno al lugar, tratando de hallar una salida, pero pronto abandonó su búsqueda, pues del techo de la sala descendió una plataforma iluminada con diez seres en su interior. Alguien susurró: “Los diez jueces del infierno… ¡preparaos compañeros!” Y más aún cuando los demonios se hicieron presentes detrás de nosotros, extasiados ante la presencia majestuosa de los Diez, cuya presencia no inspiraba temor, sino veneración.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Los gritos de los demonios a nuestro alrededor removieron nuestros miedos más ocultos y alguno empezó a llorar mientras nos repartían en filas a la espera de ser atendidos, pues eran nuestros pecados los que esperaban una sentencia. Y un castigo.” &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Cuando las sentencias fueron dictadas, la mía también, fuimos conducidos hacia la gruta por donde aparecieron los demonios, negra como la muerte, repleta de olores nauseabundos y murciélagos que castigaban nuestros oídos y se agarraban de nuestros cabellos. La tortura terminó cuando salimos de allí y llegamos a una gran cueva con un lago de aguas hirvientes. Allí fueron lanzados los asesinos y los adúlteros entre grandes gritos de dolor, y su sufrimiento no terminaba porque no estaba entre los planes de los jueces la clemencia ni la muerte. Sufrirían así tiempo y tiempo y tiempo.” &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Vi decapitar a varios de mis compañeros, ladrones y violadores, y sus cabezas rodar hacia las fieras que esperaban atadas con cadenas a las rocas. Tuve que cerrar los ojos y presionar mis párpados para tratar de despertar. Ya lo había hecho una vez: Desperté de la muerte. ¿Por qué no otra vez?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Sólo quedaba yo para sufrir el castigo que correspondería a mis pecados. Muchos. Muchos pecados, hijo mío. Y delante de mí apareció Yama, el señor del infierno, con sus tres cabezas horripilantes y su lengua larga que se deslizó hasta acariciar mis pies.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi abuelo fue enterrado vivo, murió, fue al Inframundo y regresó entre brumas y velos para explicarme lo que había vivido. Yo le escuché agarrado a mi almohada mientras le observaba sentado en una silla, dándome la espalda, hablando y hablando sin parar siendo su voz un susurro lleno de silbidos de serpiente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahora sirvo a Yama, pues mis pecados son tan grandes que igualan a los suyos. –dijo con voz cavernosa. –No visites mi tumba vacía, no ores por mi alma. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta es la historia de mi abuelo Ming, quien estuvo en el Di Yu, el Inframundo, después de haber sido enterrado vivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marta Abelló&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-181994987785962471?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/181994987785962471/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' 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cordura&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;he de mover con fuerza el tiempo&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;empujándolo día a día&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;hacia el futuro,&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;hacia un satinado infinito de lunas&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;innumerables.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;A veces&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;enciendo la mecha y el tiempo quema&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;sin pausas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;La rueda gira implacable&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;en una huida hacia adelante sin descanso;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;pero la vacilación de la llama&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;me obliga a continuar,&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;a seguir empujando la rueda hasta el final.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;No hay descanso.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Sólo lunas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Y segundos por contar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;by Marta Abelló&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-8429102284212162188?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/8429102284212162188/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=8429102284212162188' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/8429102284212162188'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/8429102284212162188'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2010/08/mover-el-tiempo.html' title='Mover el tiempo'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' 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height="385"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya que las trampas abundan&lt;br /&gt;observad los caminos,&lt;br /&gt;tended cuerdas,&lt;br /&gt;apilad piedras,&lt;br /&gt;venced el miedo.&lt;br /&gt;Cubrid con ramas las dudas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo aquello que no entendáis&lt;br /&gt;que no sepáis,&lt;br /&gt;rompedlo en pedazos &lt;br /&gt;para no forzar inútiles ruegos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez no estéis convencidos &lt;br /&gt;de lo que pensáis&lt;br /&gt;de lo que creéis.&lt;br /&gt;Os dije que las trampas abundan.&lt;br /&gt;¿Recogisteis suficientes ramas?&lt;br /&gt;¿Apilasteis suficientes piedras?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez no podáis asegurar&lt;br /&gt;que mantendréis vuestros puños escondidos&lt;br /&gt;que gritaréis por las injusticias&lt;br /&gt;que dormiréis sin pesadillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez lloréis de nuevo,&lt;br /&gt;a pesar de las ramas y las piedras&lt;br /&gt;que vencieron las dudas,&lt;br /&gt;que sortearon las trampas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saltad, entonces,&lt;br /&gt;saltad al hueco vacío del camino&lt;br /&gt;y mirad la esperanza &lt;br /&gt;que os aguarda escondida&lt;br /&gt;tras las trampas,&lt;br /&gt;tras vuestros sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;by Marta Abelló&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-2537587178987997216?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/2537587178987997216/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=2537587178987997216' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/2537587178987997216'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/2537587178987997216'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2010/07/tras-los-suenos.html' title='Tras los sueños'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-7412460188524017326</id><published>2010-05-14T16:00:00.008+02:00</published><updated>2010-06-21T12:27:36.515+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poesía'/><title type='text'>La melodía del universo</title><content type='html'>Poema que escribí para el prólogo del libro recopilatorio del II Torneo de Poesía Blog Los Caballeros de la Dama de Cristal.&lt;br /&gt;Clic &lt;a href="http://www.facebook.com/l.php?u=http%3A%2F%2Fwww.bubok.es%2Flibro%2Fdetalles%2F173853%2FLos-Caballeros-de-la-Dama-de-Cristal-Recopilacion&amp;amp;h=e2214"&gt;aquí&lt;/a&gt; para descargar el libro en PDF (descarga gratuita)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S-1YmjXboTI/AAAAAAAACdo/HZr3vAn44lI/s1600/portada_libro+torneo.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S-1YmjXboTI/AAAAAAAACdo/HZr3vAn44lI/s320/portada_libro+torneo.jpg" wt="true" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Este libro no es más que el sueño de más de treinta blogueros, más de treinta bitácoras que un día decidieron combatir con poemas por el amor de una Bella Dama, y, más tarde decidieron seguir luchando con sus versos para llegar a alzarse con el título que los honrará por toda la vida, Caballeros y Doncellas de la Dama de Cristal.&lt;/i&gt;&lt;i&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;-----------------------------------------------------------------------------------------------&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;La poesía es el eco&lt;br /&gt;de la melodía del universo&lt;br /&gt;en el corazón de los humanos.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;Rabindranath Tagore&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------------------------------------&lt;br /&gt;Desde el Ganges hasta los hielos árticos&lt;br /&gt;retumba un profundo eco,&lt;br /&gt;conmueve un armonioso vibrar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una antigua cítara&lt;br /&gt;resonando en el templo,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;en el aullido de un lobo&lt;br /&gt;entregado a la nívea y eterna luna&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;en los ojos de un recién nacido&lt;br /&gt;de delicados pétalos nuevos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;en la mano del mendigo&lt;br /&gt;callosa, taciturna, obstinada&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;en el temblor de una hoja&lt;br /&gt;que implora a la tormenta&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;en la cuerda desgajada de una guitarra&lt;br /&gt;que se lamenta en ristras de canciones&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;en el límite agreste del acantilado&lt;br /&gt;en la espuma de las olas&lt;br /&gt;en la euforia de las mariposas&lt;br /&gt;en el susurro de la brisa sobre un bosque dormido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿No has oído aún el eco del universo,&lt;br /&gt;no has oído aún el melodioso pálpito?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escucha entonces&lt;br /&gt;el crujido de la tormenta&lt;br /&gt;siente la lluvia en tus párpados,&lt;br /&gt;abandónate a la magia&lt;br /&gt;brinda con lágrimas y esperanzas&lt;br /&gt;arráncate el corazón&lt;br /&gt;y escribe sobre ese escalofrío&lt;br /&gt;que recorre tu espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escucha la convulsión y el espanto,&lt;br /&gt;el rugido del hambre;&lt;br /&gt;también el fragor de la débil compasión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vocea en la cima de los montes&lt;br /&gt;y grita tus miedos&lt;br /&gt;penas&lt;br /&gt;gozos&lt;br /&gt;amores&lt;br /&gt;deseos&lt;br /&gt;el eco te devuelve la melodía&lt;br /&gt;de la que habló el poeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora tus sueños&lt;br /&gt;están henchidos como una vela al viento.&lt;br /&gt;Sujeta con una mano la pluma,&lt;br /&gt;con la otra sostiene tu corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora eres el rey y el cantor.&lt;br /&gt;La melodía del universo es tuya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;por Marta Abelló&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-7412460188524017326?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/7412460188524017326/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=7412460188524017326' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/7412460188524017326'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/7412460188524017326'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2010/05/la-melodia-del-universo.html' title='La melodía del universo'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S-1YmjXboTI/AAAAAAAACdo/HZr3vAn44lI/s72-c/portada_libro+torneo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-8005185515355529426</id><published>2010-05-01T15:13:00.001+02:00</published><updated>2010-07-22T08:48:22.148+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lluvia de piedras'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='poesía'/><title type='text'>Lluvia de piedras</title><content type='html'>Poesía ganadora del II Torneo de Poesía Blogs.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="480" height="385"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/VfVqOZQVcJQ&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/VfVqOZQVcJQ&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Lluvia de piedras&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desposeído de la tierra, despojado de luz,&lt;br /&gt;cierro puertas, rompo espejos, y me adentro en este lodo&lt;br /&gt;en que se ha transformado todo lo que era mío y amaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Olvidé que era humano y que este corazón débil y resquebrajado&lt;br /&gt;no podía soportar súbitas fracturas.&lt;br /&gt;Olvidé que la etérea confianza es efímera; &lt;br /&gt;que los punzantes desgarros son eternos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahora arrojo monedas al pozo del jardín.&lt;br /&gt;No hay retorno, sólo oscuridad. &lt;br /&gt;Veo lejano el fondo y ni siquiera puedo hundirme del todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se alarga la sombra que provoco. &lt;br /&gt;Pocas palabras sé decir. Pocas pienso.&lt;br /&gt;Viejos tiempos, lamentos, gritos solitarios que resbalan por todo lo que soy.&lt;br /&gt;Como el agua por las paredes del pozo.&lt;br /&gt;Como el moho que se desprende, impasible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tendré que olvidar las piedras&lt;br /&gt;que caen del cielo en vez de lluvia.&lt;br /&gt;Tendré que olvidar que mis sueños y mis deseos&lt;br /&gt;se hundieron en un pozo cualquiera que un día, quizás, yo mismo cavé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y tras las monedas van mis torpes pasos.&lt;br /&gt;La humedad y las piedras y la lluvia&lt;br /&gt;se enfrentan a mis dedos agarrados al borde: Crispados, fútiles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caigo y caigo, como en sueño, como en hielo agrietado,&lt;br /&gt;como en amanecer que llega.&lt;br /&gt;Piedras, lluvia y un pozo infinito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como el moho que se desprende de las paredes, ajeno,&lt;br /&gt;como el lodo que me cubre, corrompido,&lt;br /&gt;como el espejo que rompí en pedazos, fragmentado,&lt;br /&gt;resisto la lluvia de piedras,&lt;br /&gt;pretendo el futuro y la tempestad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;by Marta Abelló&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-8005185515355529426?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/8005185515355529426/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=8005185515355529426' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/8005185515355529426'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/8005185515355529426'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2010/05/lluvia-de-piedras.html' title='Lluvia de piedras'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-9098444818873534238</id><published>2010-04-28T20:35:00.002+02:00</published><updated>2010-04-29T10:13:05.277+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='mañana gris'/><title type='text'>Mañana gris</title><content type='html'>&lt;em&gt;Microrrelato publicado en el blog del programa de radio &lt;a href="http://ediciones-irreverentes.blogspot.com/2010/04/relato-37marta-abelloespana.html"&gt;Sexto Continente&lt;/a&gt; de RTVE el 28/04/10.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;object height="385" width="480"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/rbTozgoj9OQ&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/rbTozgoj9OQ&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S9h_IEB3C9I/AAAAAAAACa0/o2Z368e6qPk/s1600/amasijo.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S9h_IEB3C9I/AAAAAAAACa0/o2Z368e6qPk/s320/amasijo.jpg" tt="true" width="232" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El niño se detiene ante el amasijo de hierros retorcidos. Su madre se agacha y encuentra un cuaderno de tapas mohosas donde puede leer las crónicas de alguien que relata las imágenes del pasado: Primero fue la luz, como un segundo sol en plena noche; después, el hongo nuclear y los cadáveres: cientos, incontables cadáveres carbonizados. En las páginas húmedas, la mujer lee acerca de la lluvia radioactiva, de las manchas en la piel, las hemorragias, las lágrimas. Y el miedo. El cronista hablaba del miedo agazapado en su espejo cada vez que veía reflejado al fantasma que ahora era; hablaba de la destrucción y las cenizas a su alrededor. Desde su ventana veía el cielo gris, la ceniza gris y el viento gris. Veía grupos de sombras huir de las calles destruidas, del asfalto resquebrajado como ahora sus almas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer guardó las crónicas en su bolsa e hizo una señal a su hijo; después, silbó a su perro. Juntos caminaron hacia el mañana gris sabiendo un poco más del negro ayer.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-9098444818873534238?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/9098444818873534238/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=9098444818873534238' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/9098444818873534238'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/9098444818873534238'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2010/04/manana-gris.html' title='Mañana gris'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S9h_IEB3C9I/AAAAAAAACa0/o2Z368e6qPk/s72-c/amasijo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-3375679533766007505</id><published>2010-02-14T12:50:00.006+01:00</published><updated>2010-07-04T18:37:49.664+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='casa oscura'/><title type='text'>Casa oscura</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Casa oscura&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Relato publicado en la antología del I Certamen Literario El arte de la Literatura-Relatos de Terror&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S35wVTiH8qI/AAAAAAAACIc/5VzLc3k-Uj4/s1600-h/antolog%C3%ADa+terror+el+arte+de+la+literatura.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" ct="true" src="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S35wVTiH8qI/AAAAAAAACIc/5VzLc3k-Uj4/s320/antolog%C3%ADa+terror+el+arte+de+la+literatura.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;Clic &lt;a href="http://www.lulu.com/content/libro-tapa-blanda/1%c2%ba-antologia-literaria-de-el-arte-de-la-literatura/8369783"&gt;aquí&lt;/a&gt; para adquir el libro&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;em&gt;Es una antología de 25 relatos de terror (mi relato fue seleccionado por votación popular de entre 203 relatos presentados.)&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/F_Y2qJOJZvw&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/F_Y2qJOJZvw&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viento aullaba sobre sus cabezas. Los niños trataban de refugiarse bajo sus capas y caminaban hombro con hombro tratando de atrapar algo de calor, tratando de no pensar en las alimañas que los observaban tras los oscuros guijarros, tras los espesos matojos de hierbas punzantes.&lt;br /&gt;Las sombras informes se dividían y multiplicaban, susurraban en sus oídos palabras que nunca hubieran deseado oír; les pedían que siguieran la senda de piedras negras, allí donde se ocultaban los voraces insectos, los lagartos de la noche de ojos brillantes, irreales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La niña vio al cuervo posado en un tocón y se detuvo. Su hermano lo hizo también, agarrando con fuerza su mano, sintiendo el leve temblor de sus dedos fríos. Con los ojos del animal clavados en ellos como agujas, siguieron hacia adelante mientras el crepúsculo también avanzaba como lo hacen las fieras, agazapado, alerta.&lt;br /&gt;El niño miró hacia atrás, pero detrás solo estaba la nada, lo oscuro, por eso sus pasos arrastraron los de su hermana. Corre, corre…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Detrás de ellos, el aleteo del cuervo y los susurros de las alimañas; el murmullo del bosque y el canto del crepúsculo que moría. Delante de ellos, lo ignorado, quizás la muerte, quizás la salvación. Gretchen lloraba, aunque sus lágrimas se las llevaba el viento, como se llevaba las esperanzas de su hermano Hahn de encontrar una salida.&lt;br /&gt;Las tinieblas llegaron y avanzaron a tientas, en silencio, temerosos de que una palabra las rasgara y cayera sobre ellos alguna maldición como aquellas de las que siempre hablaba su madre cuando acudía a su habitación. Les hablaba de alimañas y de casas oscuras donde los niños crecían con el miedo como compañero de juegos, les hablaba de niños que esperaban la llegada del monstruo agazapado dentro de su armario, de las garras que vivían de noche bajo sus camas. Su madre siempre les hablaba de ello después de que su padre hubiera marcado sus espaldas a fuego, después de que las lágrimas de dolor les habían abandonado, después de poner un poco de alcohol en sus heridas. Tal vez todo había sido un sueño, pensaba Gretchen mientras daba un paso más entre las sombras, mientras sus ojos se acostumbraban a la oscuridad y podía ver que el bosque terminaba y llegaban a un claro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hahn y Gretchen se detuvieron ante la casa que acababan de encontrar. En su porche abierto, una mecedora acunada por el viento hacía crujir el suelo de madera. Sus moradores dormirían, seguro, pero no se negarían a recibir a dos niños perdidos. No podían negarse, pensaba Hahn mientras subía los escalones del porche y detenía su mirada en la mecedora.&lt;br /&gt;Oyeron un aleteo tras sus espaldas y supieron que era el cuervo del tocón, el mismo que ahora se posaba en la espalda de la mecedora guiñando uno de sus ojos mientras la puerta de la casa se abría para ellos. Encontraron una sala iluminada por las brasas que aún quedaban en el fuego y deliciosos manjares que esperaban a sus manos deseosas, a sus estómagos hambrientos. Y mientras comían, las sombras de la casa danzaban en torno a ellos, murmuraban en su presencia; pero su hambre era más voraz, más que el misterio que les rodeaba. Las heridas de sus espaldas cicatrizaban, pero el vacío de sus estómagos nunca lo hacía. Mientras comían, no reparaban en los ruidos del sótano, en los pasos del ático. No reparaban en las huellas de las alimañas que empezaban a rodearles, atraídas por el olor de la comida que no eran los pasteles ni los asados, sino ellos mismos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cuervo alzó el vuelo y entró en la casa por un hueco de la ventana resquebrajada para posarse sobre un sillón deshilachado, allí donde descansaba una muñeca sin brazos. Miró a los niños que seguían comiendo, reconfortados por las escasas brasas que el viento que se coló por la chimenea avivó, impaciente por colarse, por observar también lo que había de suceder. Alguien gritó en el ático, y los niños se miraron, interrogantes. Con los estómagos saciados dejaron que las sombras los siguieran escaleras arriba. Allí sólo había cerrazón y tinieblas, quizás terror para otros, pero no para los niños, que llevaban el miedo impreso en sus espaldas y en sus corazones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el ático, dos mortajas: Madre y padre envueltos en lienzos ensangrentados. &lt;br /&gt;Las alimañas que los habían seguido abrieron sus bocas, extasiadas ante la sangre y la muerte que no esperaban: Un bocado mejor que los niños, que volvieron a su banquete mientras las garras de las bestias en la oscuridad rasgaban, mordían, roían, animadas por el cuervo que habitaba las sombras de la casa oscura.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-3375679533766007505?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/3375679533766007505/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=3375679533766007505' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/3375679533766007505'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/3375679533766007505'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2010/02/casa-oscura.html' title='Casa oscura'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S35wVTiH8qI/AAAAAAAACIc/5VzLc3k-Uj4/s72-c/antolog%C3%ADa+terror+el+arte+de+la+literatura.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-6778604723813819002</id><published>2010-01-16T10:24:00.003+01:00</published><updated>2010-01-20T23:31:45.879+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='una noche en la casa usher'/><title type='text'>Una noche en la casa Usher</title><content type='html'>&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: center;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S1DFUEFHjPI/AAAAAAAACCY/rYxMzfMMCME/s1600-h/web_certamen_poe_1.jpg" imageanchor="1" style="clear: left; cssfloat: left; float: left; margin-bottom: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" ps="true" src="http://2.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S1DFUEFHjPI/AAAAAAAACCY/rYxMzfMMCME/s200/web_certamen_poe_1.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: left;"&gt;Relato finalista de I Certamen de Microrrelatos de Terror Artgerust (Enero, 2010)&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="border-bottom: medium none; border-left: medium none; border-right: medium none; border-top: medium none; text-align: left;"&gt;Publicado en la antología 100 microrrelatos de Terror. Homenaje a Poe. Gerüst Ediciones.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;(Clic &lt;a href="http://www.artgerust.com/libreria.php?id=944"&gt;aquí&lt;/a&gt; para adquirir)&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Booktrailer del relato:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/g0GFilzqqwM&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/g0GFilzqqwM&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Clica en el video y lee con la música de fondo:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="340" width="560"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/wxdoajF11R8&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/wxdoajF11R8&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1&amp;amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="560" height="340"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;strong&gt;Una noche en la casa Usher&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cuervo entró en la habitación revoloteando en torno al barril de amontillado. Picoteó la madera y abrió una brecha que expulsó el líquido, mancillando la alfombra de un color rojizo que se extendió como sangre sobre una herida. El corazón me latía temeroso cuando el cuervo salió por la ventana y las sombras llenaron de nuevo la habitación del sótano que el señor Usher había sido tan amable de ofrecerme aquella noche. No podía más que intentar dormir y esperar el amanecer, pero el maullido apagado de un gato me lo impedía, al igual que el susurro tembloroso de las cortinas que se mecían trayéndome unas palabras: Berenice…Berenice…Su fantasma de vestidos largos y ensangrentados se apareció al fin. Yo la esperaba, no podía más que esperar de una vez la llegada de mi gran amor de pálidos labios, quien volvía de la tumba para recordarme que había sido yo quien la había enterrado…viva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-6778604723813819002?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/6778604723813819002/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=6778604723813819002' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/6778604723813819002'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/6778604723813819002'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2010/01/una-noche-en-la-casa-usher.html' title='Una noche en la casa Usher'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S1DFUEFHjPI/AAAAAAAACCY/rYxMzfMMCME/s72-c/web_certamen_poe_1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-8645755803588589823</id><published>2009-12-19T12:23:00.004+01:00</published><updated>2009-12-19T12:26:31.642+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='tilak el sabio'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='el juicio final'/><title type='text'>El juicio final</title><content type='html'>Relato que dio origen a mi novela &lt;a href="http://tilakelsabio.blogspot.com/"&gt;Tilak el Sabio&lt;/a&gt;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/PJ0PFrWavYU&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/PJ0PFrWavYU&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;EL JUICIO FINAL&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Esta historia comienza el día en que Tilak murió. En la cama del hospital de Yakarta su espíritu abandonó el cuerpo físico y se elevó hasta el techo de la habitación para deslizarse después hacia las ventanas abiertas, donde se fundiría con el aire limpio y fresco de la mañana. Tras un breve lapso de inconsciencia total se encontró caminando por verdes prados donde pastaban caballos blancos. Iba acompañado por un hombre de baja estatura ataviado con un extraño ropaje de telas brillantes y aterciopeladas que montaba en un unicornio.&lt;br /&gt; Tilak andaba junto a él y no hablaba; sólo miraba perplejo todo lo que había a su alrededor. En un extremo del camino corría un riachuelo en el que saltaban pequeños peces anaranjados, y las flores que lo circundaban despedían un agradable aroma que le hizo sentir un poco más cómodo, menos tenso. Pronto llegaron a un palacio construido al borde del mar, en el acantilado más abrupto que había visto nunca. El enano, que era llamado Awatha, le explicó que aquella era la parte más recóndita de la Tierra, donde nadie que no fuera elegido podía llegar.&lt;br /&gt; La entrada del palacio formaba un arco sostenido por dos grandes y pesadas columnas, y allí mismo, Awatha le entregó una piedra envuelta en un paño de cuero.&lt;br /&gt; -Es el jade de la vida eterna, lo llamamos P´an- T´ao. Deberás ofrecerlo a los dioses en el Banquete de la Inmortalidad.&lt;br /&gt; Tilak lo miró extrañado y le preguntó qué quería decir con aquellas palabras.&lt;br /&gt; -Ya entenderás más adelante. Y no olvides que aquí dentro -señaló el edificio- no debes preguntar, sólo responder. Recuérdalo: sólo responder.&lt;br /&gt; -Responder, ¿a quién?&lt;br /&gt; -Entra, amigo. Entra en el altar de Yama, el dios de la muerte y sabrás y conocerás.&lt;br /&gt; Dicho esto, dio media vuelta a su cabalgadura y se alejó en dirección este, hacia las Montañas del Incienso, dónde le esperaba otro humano.&lt;br /&gt; Tilak empujó la gran puerta hacia adentro y entró en el palacio. Los suelos eran de mármol negro y las paredes estaban repletas de bellos tapices. Fue avanzando mientras sus pasos resonaban por aquel vasto vestíbulo. Al llegar al fondo puso los pies en una alfombra de color rojo con la representación de la cábala en el centro y se abrieron unas puertas que le permitieron seguir su camino. Encontró entonces una sala de estrechas y puntiagudas ventanas en la que en su centro, sobre una mesa rectangular cubierta con lienzo blanco de algodón, se alzaba una balanza, una enorme balanza de oro y diamantes. No estaba inclinada hacia ningún costado; esperaba impaciente el próximo juicio que no tardaría en celebrarse. Y junto a ella, vio a tres hombres, aunque éste no sería su calificativo idóneo, puesto que sus rostros no tenían nada de humano. Eran amorfos, sin precisión alguna parecían extenderse hacia atrás y hacia adelante simultáneamente. Eran rostros adimensionales que no podía dejar de mirar sin sorprenderse una y otra vez.&lt;br /&gt; -Somos los Tres Raros y Sublimes. -dijeron al unísono con voces de idéntico tono e inflexión. -¿Qué has hecho de tu vida?&lt;br /&gt; Tilak recordó que sólo debía responder y evitar su costumbre de contestar con otra pregunta para saciar su curiosidad o para disuadir al contrario.&lt;br /&gt; -He vivido intensamente. -contestó sin titubeos.&lt;br /&gt; -¿Te arrepientes de tus malas acciones?&lt;br /&gt; -No considero que hayan habido verdaderas malas acciones en mi vida.&lt;br /&gt; -¿Te consideras apto para ser elegido?&lt;br /&gt; Inmediatamente, Tilak iba a preguntar -¿Elegido para qué?- pero se contuvo y contestó.&lt;br /&gt; -Cualquiera puede ser apto.&lt;br /&gt; Uno de los Tres Raros sonrió y miró al que tenía a su derecha. Éste último asintió.&lt;br /&gt; -Naturalmente no sabes cómo va a ser tu vida a partir de ahora, pero, ¿crees que puedes mejorar ciertos aspectos si vives en un palacio como éste?&lt;br /&gt; -No creo que la excesiva riqueza que gobierna este lugar sea idónea para expiar hipotéticas culpas.&lt;br /&gt; -¿Hipotéticas? -preguntó el Raro del centro.&lt;br /&gt; -No considero culpas los errores humanos.&lt;br /&gt; En ese momento, Yama, el dios de la muerte, se hizo presente. Apareció al lado de la balanza junto a un monstruo de boca de cocodrilo y vientre de hipopótamo. La fiera abrió sus enormes fauces y con una profunda y grave voz dijo:&lt;br /&gt; -Soy la Bestia Deforme, el devorador de almas, y espero ávido junto a la balanza del Juicio; espero sediento tu espíritu.&lt;br /&gt; El dios levantó la mano derecha y le hizo callar. Era un ser imponente que llevaba una túnica blanca que despedía destellos de luz.&lt;br /&gt; -Me hago llamar Yama y soy el dios de los que abandonan el mundo terrenal para morar en este lugar situado en los límites de la Tierra, donde convergen el Río del Declive con el Mar de los Deseos Profundos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Tilak asintió con la cabeza, si bien no podía hacer otra cosa que escucharle atentamente, puesto que aquella voz era fascinante, merecedora de una total atención.&lt;br /&gt; -Veo que tus respuestas han complacido a los Tres Raros y Sublimes, por lo que eres digno del Ojo de Mithras, el Dios de la Luz. Él te garantizará la felicidad en tu nueva vida.&lt;br /&gt; Yama alargó su mano, transparente, y le entregó el Ojo, que era ovalado. La pupila que había en su centro estaba formada por cinco círculos concéntricos entre los cuales había grabada cuatro veces la letra Omega.&lt;br /&gt; -Gracias, Señor.- Fue todo lo que se le ocurrió decir a Tilak.&lt;br /&gt; Los Tres Raros decidieron que ya era la hora del Banquete.&lt;br /&gt; -Pasemos al Salón. -dijeron, y el dios Yama desapareció. &lt;br /&gt; Cuando Tilak llegó al Salón de la Inmortalidad, pudo verlo encabezando la gran mesa dispuesta con alimentos que jamás han existido ni existirán en el Mundo que Conocemos. Le hicieron sentarse en uno de los extremos de la mesa, justo enfrente de Yama. Los Tres Raros y Sublimes lo hicieron en el lado derecho.&lt;br /&gt; Los platos no se vaciaban jamás. Como por arte de magia, en cuanto el último pedazo de comida iba a parar a las bocas de sus comensales, se volvían a llenar. Tilak empezó a hartarse y su estómago le ordenaba no ingerir más a riesgo de reventar.&lt;br /&gt; -Lo siento, pero no puedo comer nada más. -dijo en tono de disculpa.&lt;br /&gt; -Debes comer. -le reprendió uno de los Tres Raros. -No se puede despreciar la comida de los dioses.&lt;br /&gt; -Pero... -se quejó. Y mirando de nuevo al plato pudo ver cómo se llenaba de algo parecido a gachas y miel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; De pronto se acordó de lo que le había dado Awatha. Metió la mano en el bolsillo y sacó la piedra. &lt;br /&gt; -Debo ofreceros esto, mi señor.-dijo Tilak levantándose y dirigiéndose a Yama. Inclinó la cabeza y dejó al lado de su plato la piedra.&lt;br /&gt; Los ojos del dios brillaron, y su túnica dejó de resplandecer.&lt;br /&gt; -En verdad eres el Elegido, Tilak. Los últimos hombres que llegaron hasta aquí no me entregaron a P´an-T´ao, pues codiciaban su valor y con ello obtuvieron su terrible final. -sonrió ampliamente y continuó diciendo: -No habrá juicio para ti. Te sentarás a mi izquierda en el Trono y serás formado para ser el Cuarto Raro y Sublime.&lt;br /&gt; -Gracias, Señor.- Sabía que no serviría ningún tipo de contradicción, así que se limitó a volver a su asiento tal y como le indicó Yama con un ademán.&lt;br /&gt; Ahora tenía un objetivo claro, un sentido que darle a aquel otro mundo. Y sospechaba que no era fácil ser un Raro y Sublime, algo le decía que no era nada fácil. Pero lo intentaría. Tenía el resto de su segunda vida para comprobarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/AbfxAGxLB5M&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/AbfxAGxLB5M&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-8645755803588589823?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/8645755803588589823/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=8645755803588589823' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/8645755803588589823'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/8645755803588589823'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2009/12/el-juicio-final.html' title='El juicio final'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-7492533077962326104</id><published>2009-12-09T12:05:00.011+01:00</published><updated>2010-02-07T18:53:53.022+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Katie Whitman'/><title type='text'>Katie Whitman (relato finalista)</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/Sx-FLtZIpvI/AAAAAAAABzE/SennUhpxmzk/s1600-h/portada+aquest+capvespre.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5413191713332700914" src="http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/Sx-FLtZIpvI/AAAAAAAABzE/SennUhpxmzk/s200/portada+aquest+capvespre.jpg" style="cursor: hand; float: left; height: 118px; margin: 0px 10px 10px 0px; width: 85px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Relato finalista en el XI Premi Literari Mercè Rodoreda (2000) publicado en el libro Aquest capvespre de foc i de flames. Publicacions de l'Abadia de Montserrat.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicat a la web "&lt;a href="http://www.relatsencatala.com/rec/Controller?rp_action=view_relat&amp;amp;rp_relat_id=930563"&gt;Relats en català&lt;/a&gt;", diciembre 2009. Relat &lt;a href="http://www.relatsencatala.com/rec/Controller"&gt;destacat&lt;/a&gt; a la web (des del 12-1-10 al 7-2-10).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Para traducir el texto, pulsa en la barra traductora de Google que aparece en la parte superior.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/RuYstvsiGuE&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/RuYstvsiGuE&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;KATIE WHITMAN &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;S’amagava a la boscúria, com les feres i els renegats. Potser, amb sort, ja la donaven per morta. Era això el que esperava la Katie mentre feia foc a la cova i hi escalfava un tros de cansalada que encara li quedava a la bossa. S’hi estava bé, allà, al menys la pluja no li refredava els ossos i li envermellia el nas. L’ olor del seu sopar li semblava una beneficiosa i salutífera flaire, fins i tot molt millor que algunes de les herbes que ella havia fet servir tants cops per als seus malalts. Sempre havia procurat el millor per a tothom, però els poderosos no trobaren mai el moment de deixar-la en pau. Va passar mesos de persecucions i insults, de retrets i acusacions. Què tenia ella que veure amb l’ infern? Per què l’acusaven de bruixa si l’únic que havia fet en tota la seva vida era vetllar pels malalts, fins i tot confortar-los en les seves últimes hores de vida? Encara no entenia perquè era dolent saber d’herbes i espècies i conèixer-les, tenir traça amb les mans per preparar medecines. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El jaç de palla que s’havia preparat era prou còmode per abandonar-se als somnis, però el neguit que la burxava a dins encara no la deixava dormir com abans, com quan ningú havia jutjat la seva vida acusant-la de ritus contraris a la moral. Es girava cap a un costat i hi veia l’ amenaça de les onades trencant amb fúria contra el penya-segat; es tombava cap a l’altre cantó i es recordava damunt aquell ase, veient com la gent del carrer l’assenyalava amb el dit i se’n burlaven i se’n reia i li deia bruixa i mala dona i... Aquell maleït dia se sentia sola. Va ser el pitjor de tot. Enfrontar-se a aquells homes desdentegats amb somriures fastigosos, a aquelles dones grasses de pits caiguts i vestits esquinçats, a aquells nens embadalits, inconscients del que succeïa, estirant les faldilles de les seves germanes malicioses que els deixaven mirar a aquella noia bruta de cabells foscos, llargs i trenats que acompanyada de dos homes, l’agutzil i el nunci, intentava no plorar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenia la part del darrera del seu vestit de sac tota esquinçada, i l’esquena nua plena de reguitzells sangosos que li coïen, però ella no abaixava la mirada, doncs l’ orgull la podia. Més de la meitat d’aquells que la cridaven havien millorat de les seves malalties gràcies a ella, i així li ho agraïen, acusant-la a les autoritats que només veien en ella dimonis i foscor. L’ acusaven de practicar la màgia i d’ invocar els esperits, fets ben llunyans a ella, fets ben falsos.&lt;br /&gt;I aquells dos homes la conduïen cap al penya-segat. La prova de l’aigua seria irrefutable: Si la superava era una bruixa, doncs elles flotaven, mai s’ofegaven; vés quin absurd. I si s’ofegava, bé... el Senyor ja s’encarregaria de compensar els innocents. La Katie sabia nedar, però dubtava de resistir dins aquell mar embravit després de les fuetades a l’esquena i els crits i les escopinades. Mirava de reüll a l’ agutzil i hi veia en les ninetes dels seus ulls els udols d’ altres dones torturades fins a la sacietat. Havia sentit parlar de la Jane, a qui li van arrencar les ungles i de la Josephine, a qui cremaren enmig de la plaça perquè no confessava que era bruixa i que endevinava el futur. A la Catherine li trobaren una piga rodona al maluc i ja en va ser la prova irrefutable: filla del dimoni, de les ombres. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I ningú no havia mogut un dit per elles, ni amants ni marits ni parents. Què passava? Què havia canviat? A l’ Anne l’acusaren de matar nens per oferir-los en rituals. Per descomptat que la imaginació del tribunal era digna d’elogi: La Jane era llevadora i era normal que molts nadons es perdessin, que naixessin ja morts o que malauradament ho fessin dies després. Era la naturalesa, els nens més forts aixecaven el cap a la vida malgrat el part hagués estat difícil o la mare tingués poca llet o no hi hagués gaires aliments per dur-se a la boca. En canvi, altres nens ja naixien dèbils i neulits, i res ni ningú no podia fer res per evitar-ho. Tant de bo algun metge s’hagués dignat a donar-los una ullada, però ells només hi eren per a les classes riques i eren les dones com l’ Anne les qui havien d’atendre totes les inconveniències d’un mal part o d’un nen que no se’n sortia a l’hora de respirar. &lt;br /&gt;I aquell matí que va sorgir amenaçant pluja la Katie, muntada sobre l’ase, les mans lligades a l’esquena plena de nafres, la suor al front, els ulls aguantant el plor, era conduïda cap a un penya-segat. Al cap hi brollaven els records com les fonts al riu Thampton. I allà hi eren els pares i la seva germana Faith, hi eren la casa vora el bosc i l’incendi que la deixà sola al món. Sort dels King, que la volgueren amb ells i la tractaren com una filla. Al seu cap hi havia encara la nena que un dia va ser que es fixava en com la senyora King sortia ben d’hora al bosc i hi triava les millors herbes per als seus preparats. Aviat la Katie va saber com aplicar els cataplasmes de ceba i mel, ben calentes sobre el pit per treure la tos, com preparar els ungüents per a les cremades. Poc a poc va aprendre les diferents propietats de les plantes medicinals i com tractar-les per treure’n el millor profit.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mort dels King va ser com reviure la mort dels seus pares, i durant molts dies no va sortir de casa ni va menjar. Però poc a poc, refent-se, es va trobar com a propietària de les terres dels pares adoptius havent de tenir cura dels malalts que havien anat a aquella casa durant anys. Fins que aquell desgraciat va anar a denunciar-la, fins que va acusar-la davant l’agutzil de bruixa i tot per no haver cedit als favors immorals que pretenia. La Katie va fer-lo fora de casa seva de mala manera; estava espantada i tremolava davant la violència amb que la va tractar l’ Anthony, el fuster que era calb i duia una barba fastigosa de pèls blancs i durs com els dels eriçons. Va fer-lo fora de casa seva i ell va anar a l’agutzil per dir que ella era una bruixa i que havia intentat d’enverinar-lo. I que a la casa havia vist proves, com un gat negre que es passejava a la vora de pots de vidre amb herbes a dintre, herbes verinoses, segur. Aquella era una mala dona que mereixia la mort com totes les altres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;L’ agutzil cavalcava darrera la Katie en un castrat preciós i la mirava de reüll, el malparit. Ell havia anat a buscar-la a casa seva i ell havia estat qui li va portar el menjar a la cel•la. Ell també havia estat qui li va proposar de millorar la seva estança si era amable amb ell. La Katie, furiosa, cansada i atordida per tot el que li estava passant, patint pels animals que havia deixat a casa i no sabia qui cuidaria, va cridar el frare dominic que es passejava per les rajoles humides dels passadissos de la presó i li va demanar ajuda. Però el frare, que cohabitava amb una jueva conversa malgrat la conveniència de la neteja de sang, era un home insensible al dolor aliè. Ni tan sols quan l’agutzil va decidir no portar-li menjar ni aigua es va compadir d’ella. El dominic s’acostava a la reixa i hi donava una ullada; arronsava el nas com quan algú ensuma la gàbia d’un animal i es feia enrere. La Katie, sola i bruta com mai, seia al terra escàs de palla i fugia del seu present imaginant-se de nou el bosc i les pastures. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dins la foscor que l’envoltava recordava els matins en que es llevava d’hora per munyir la seva vaca i recordava l’escalfor de la llet i la tebiesa del pa recent sortit del forn. Recordava quan algú trucava a la porta i li demanava alguna cosa pels furóncols, algun cataplasma per al mal de panxa o per les migranyes. Mai va dir que no a ningú, mai va fer res de dolent i ara era allà desprotegida i abandonada com una eina inservible. Encara era jove i es dolia de no haver trobat un marit tal i com sempre li havia dit la senyora King. Un marit que fos com el senyor King, és clar, que no desaparegués per les tabernes, que no descarregués el seu mal humor en unes costelles dolgudes, que no s’abandonés als encants d’altres dones... És que el senyor King era molt senyor King i es feia difícil trobar algú com ell, un home tant desitjós de fer sempre feliç a la seva dona, un home que només bevia a les celebracions i que mai, mai de la vida, se li hauria ocorregut deixar a la seva magnífica muller per una altra. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Katie valorava molt l’exemple de la seva família adoptiva i de la seva pròpia ja desapareguda. I tenia por quan anava sola al bosc i hi trobava algun noi del poble que la mirava amb ulls estranys; tenia por quan anava a la taberna a buscar vi per a les seves receptes i veia com reien els barbuts, com s’acostaven a ella per dir-li inconveniències i aleshores sentia la pudor del seus alens sobre el rostre envermellit. A la Katie li agradava el fill del taverner, però ell quasi ni la veia perquè la Katie era la recollida dels King; la que deien que tenia poder a les mans i a qui l’havien vist parlar amb els animals i sortir fora de casa en les nits de lluna plena. Era l’ estranya, i la van tolerar fins la mort dels seus pares adoptius. Només fins llavors. El poble engolia les dones diferents com ella, el poble destrossava a les dones que intentaven ser independents dels homes i no els buscaven i no necessitaven d’ells per viure. Les dones com la Katie eren envejades per la seva personalitat i saviesa ancestral. L’ Església les temia i per això havia decidit combatre-les. Dins la cel•la, després d’un judici ple d’incorreccions i mentides, la Katie ja no tornaria a ser la mateixa. Havia de deixar pas a una altra si volia sobreviure. El frare dominic ja li ho va aconsellar: Confessa, confessa...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Però, què? Confessar que era una bruixa si no ho era? Al principi va estar decidida a fer-ho, però el seu cor encongit l’ avisà de que tal vegada no canviaria res. No tenia garanties de que la confessió li serviria per salvar la vida, per tant, callaria. No obriria la boca mai més. Fins que algú no la proclamés innocent cap paraula sortiria d’ella. Era arriscat però era el que volia fer i ja n’hi havia prou. En el fons del seu cor sabia que tenia totes les de perdre, però no volia acusar-se en fals, no volia deixar de ser ella mateixa. D’altra banda, havia sentit que la persistència en la no confessió quan algú era torturat, era favorable a aconseguir la absolució de la condemna a mort. Però, és que no n’hi havia prou amb tot el que li estaven fent passar: la detenció, el judici, la presó, que encara havia de suportar mals pitjors? Encara no comprenia quin mal havia fet.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Des de la seva cel•la sentia els plors d’altres presoners, i els crits també. Crits corprenedors quan eren conduïts a les cambres disposades per la Inquisició per tal que confessessin els seus delictes. Aviat ella hi seria en una d’aquelles cambres, potser. Encara no sabia quin càstig li corresponia. Al poble havia sentit dir que a alguns acusats els havien lligat a un bastidor i que després el botxí estirava les cordes mossegant la carn i estirant els membres d’ aquells desgraciats fins que confessaven. Havia sentit que alguns, malgrat el dolor, resistien. Potser, amb sort, a ella només li caldria portar la gramalleta, la roba que indicaria per sempre més el tipus de delicte pel qual havia estat condemnada. Havia de ser indigne, veure’s tota la vida sota el pes d’un dia en que algú va decidir que el seu comportament a la societat era dolent, però allò era millor que haver de suportar el dolor físic. La Katie temia el dolor, i més encara quan no tenia ningú, ni amic ni parent que li pogués facilitar herbes que ella sabia podien alleugerir el sofriment. Però ja! Ja n’hi havia prou d’imaginar-se sofriments! Esperaria amb calma i confiaria en la seva sort.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;L’agutzil va ser qui la va acompanyar de nou i la va conduir a una sala freda i poc moblada. Va dir-li que la sentència del jutge era la flagel•lació, que no hi havia condemna a mort. En aquell moment la Katie va abandonar el seu mutisme, i la bondat del seu cor la va impulsar a dir gràcies a aquell home que plegava els papers i els ordenava i els tornava a plegar. Estava nerviós, i més encara quan se li va acostar, a la noia, i va posar un dit als seus llavis; més encara quan va acostar la mà a la cintura d’ella i s’hi va atansar tot el que va poder. La Katie, amb una forta empenta el va fer enrere. Ell hi tornà i ella també. Es barallaren fins que el frare dominic va entrar a la sala i va veure el rostre esquinçat de l’agutzil. “La bruixa...”,va dir aquell, “la bruixa m’ha atacat.” I ja hi van ser. Després de la flagel•lació hi hauria la prova de l’aigua. La Katie ni va tenir forces per explicar-se, doncs l’agutzil repetia un i un altre cop, amb ràbia, que l’havia enxampat a la cel•la invocant els esperits, i que un d’ ells, en forma de gat, se li va aparèixer i el va atacar salvatgement. La imaginació de l’home no tenia aturador i el frare va portar els papers al tribunal per tal d’arreglar-ho tot per a l’endemà.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un endemà que va sorgir amenaçant pluja, poc amable amb la confusió de la Katie a qui van esquinçar l’esquena del seu vestit de sac per tal de que la pell quedés a la vista. Va ser conduïda amb la seva vergonya i la seva por als estables on jeien els cavalls i els ases, i van triar per ella un amb la mirada intel•ligent de qui se sap ple de paciència i resignació. Algú la va obligar a muntar-hi i li va lligar les mans a l’esquena. Llavors va ser quan el botxí, darrera d’ella, començà a assotar-la. El primer cop va ser sorprenent, tant dolorós com una cremada, i va tancar els ulls per tal d’evitar les llàgrimes. No volia sentir-se compadida per ningú; volia resistir tant com pogués. “Em dic Katie Whitman”, va dir a la multitud, “i sóc innocent”. La segona fuetada la va fer callar. La tercera li va ennuegar la gola. La noia acusada de bruixa sentia la sang escórrer-se per la suau pell de l’esquena exposada als morbosos ulls del poble àvid de càstigs exemplars. El notari comptava les fuetades i el nunci alçava la seva veu als oients, proclamant els pecats d’aquella dona que no era dona, que era bruixa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aviat arribaren al penya-segat. L’ escuma de les onades s’alçava pels aires i tornava a l’aigua, d’un blau fosc com el del cel. L’ agutzil i el nunci es miraren per confirmar el moment: era l’hora. El botxí va fer baixar a la noia de l’ase i aquest remugà, queixós. Pas a pas s’atansaren a la vora, al marge amenaçant, i la Katie va marejar-se amb l’alçada. El botxí duia un mocador negre a les mans i li va tapar els ulls. Mentre lligava el nus, s’atansà a l’orella de la noia murmurant alguna cosa. Però la Katie no el va sentir: Només veia aquella foscor del mocador negre, només podia sentir el soroll del mar trencant contra la terra. De cop i volta, la multitud va cridar, però per ella va ser un crit inútil, doncs ja volava, ja es sentia caure, ja l’aigua la cobria i el seu esperit de lluita li encenia els sentits: D’una revolada, entre braçades, es va treure el mocador dels ulls i va veure’s enfonsar-se, nedar en la direcció contrària a la superfície. Però... si sortia la condemnarien igualment. Era de bojos! Però no pensava morir. No, senyor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encara podia aguantar una estona la respiració, d’alguna cosa li valien anys de capbussar-se al riu Thampton. Buscava desesperadament algun passatge submarí per on escolar-se i passar a una altra zona on ningú no la veiés, algun recó que... Sí! Li semblava veure el passadís que formaven unes roques. S’ hi havia d’arriscar, i així, amb les últimes existències d’aire als seus pulmons, enfilà pel passadís i pujà cap a la superfície, a prop d’on havia estat llençada, però oculta gràcies a les grans roques que formaven aquell vast penya-segat. Havia d’esperar, però, a que es fes de nit abans de pujar i intentar d’ amagar-se. Vora seu hi havia una petita cova rere uns matolls, i allà, amb el vestit esquinçat per l’esquena, mullada, trista i nerviosa, va esperar fins que la lluna li indiqués el camí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Va evitar el poble i s’endinsà al bosc. No es va trobar ningú ni ningú no la va trobar a ella. Vagarejà un dia i mig fins que no va poder més i es decidí a entrar en una granja. Des de la seva posició, rere els arbres, havia vist com els que semblaven pare, mare i fill marxaven en el seu carro; probablement al mercat. Com que l’aspecte del seu vehicle era ben atrotinat i les robes dels seus propietaris no eren res de l’altre món, ben segur que a la casa no hi quedaven criats. Així doncs, només havia de mirar la manera d’entrar-hi per fer-se amb provisions.&lt;br /&gt;Encara quedaven brases enceses i encara que minsa, l’escalfor la reconfortà després de dues nits dormint al ras. Era una cuina ben agradable, aquella, però no volia entretenir-s’hi: li semblà sentir el galop proper d’un cavall. Per la finestra ho comprovà: capellans que s’acostaven! No tenia temps de sortir, així que agafà a corre-cuita un sac que hi havia sobre una cadira trencada i hi ficà el gran tros de formatge de cabra que hi havia sobre un prestatge i vàries llesques de cansalada que va trobar en un calaix. Unes passes s’acostaven i ressonaven com martells a la fusta del terra de l’entrada. La Katie va tenir el temps just de pujar les escales que conduïen a les golfes, amagar-se rere unes caixes i esperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Els homes van entrar i cridaren a l’amo de la casa, però ningú va dir aquesta boca és meva. I pel bé del Déu que predicaven, per la redempció dels homes de la terra, un d’ells va aprofitar les brases per encendre un drap brut. Va somriure, i l’altre també. Pel bé de Déu que predicaven van fer foc a aquella casa on els amos havien desobeït les ordres de l’Església; aquella casa on les flames amenaçaven a la Katie, amagada a les golfes agafada a un sac ple de formatge i cansalada, atordida pel fum que començava a entrar per la porta. Amb la mà tapant-se la boca va apropar-se a la finestra i els va veure marxar: Miraven enrere de tant en quan, somrients. I des d’allà no podia saltar o es trencaria les cames, així que va córrer tant com va poder escales avall i sortí de la casa en flames ofegada i amb la cara bruta, negra de sutge. Si l’haguessin vist aquells que l’havien acusat de bruixa segur que haurien dit que sortia de la visita als inferns que feia cada divendres de lluna plena, cada festa de Tots Sants, cada solstici. Els ignorants... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tant de bo tingués poders màgics per a desfer-se d’aquells que disposaven i jutjaven les vides dels altres, la de tantes dones, la d’ella, i ara aquella pobra família que en tornar del mercat veurien com la seva casa era ara fustes cremades i cendres. Els esforços de tota una vida els veurien arrabassats per vés a saber quin delicte. Tal vegada se’ls jutjava per aprovisionar als jueus, per rebre a casa seva excomunicats, per qüestió de diners, per ser ells mateixos jueus encara que aquells no ho semblaven; per posseir llibres prohibits, per heretges i descreguts... No es limitaven a acusar i a jutjar, els poderosos d’aquell lloc: es recreaven en el dolor aliè i amenaçaven i feien a voluntat. Què passava al món?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I així, plena de sutge, cansada, amb les nafres a l’esquena, avergonyida dels homes, afamada, va arribar a la part més alta de la muntanya, i hi va trobar una cova i hi va fer foc. Arribaren les pluges i va haver de pensar què fer amb la seva vida. El formatge aviat es va acabar i quan va començar amb els últims trossos de cansalada va decidir sortir. Marxaria a les terres del Nord, on sempre havia sentit que les dones com ella, les dones que sabien d’herbes medicinals, eren ben rebudes. Això és el que havia sentit; però, i si no fos cert? Era plena de pors i no podia pensar amb calma. Tampoc podia quedar-se allà, en la cova amagada a la boscúria, veient com passaven els dies buits. No era una ermitana ni ho volia ser. S’enfrontaria al món com fos, encara que aquells dies que li havien tocat viure li semblaven de tant cruels, irreals. Desitjava, mentre revifava el foc, que algun dia cap dona s’hagués de veure com ella, rebutjada pels seus coneixements, acusada en va. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desitjava que arribés el dia, en un futur, en què la dona donés a llum homes que no les pengessin per les seves creences, que no les maltractessin, que no les tanquessin a les cases obligant-les a estar només pels fills, impedint-les de parlar amb ningú que no fos el seu marit. La Katie desitjava que algun dia les dones fossin tractades igual que els homes, encara que era conscient de que ells no es deixarien prendre fàcilment el seu lloc privilegiat a les societats. La Katie només volia que se les respectés. Que es respectés el seu desig d’ aprendre, de fer i desfer. Desitjava que algun dia les dones fossin jutjades per dones, i que arribés el dia en que els homes no tornessin ebris de les tavernes per després descarregar tota la seva fúria en dona i en fills. Quantes vegades havia preparat emplastres per curar els blaus d’algunes veïnes, i quantes infusions havia fet prendre per tranquil•litzar els nervis i apaivagar la tristor que sobrevenia a aquelles dones turmentades? Per què la violència? Perquè aquella obscuritat al món? La Katie desitjava que anys, o potser segles després, tot això només fos somni, malson. Que a la història no hi figurés cap injustícia més; però, era això possible? Qui ho faria? I com? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Va apagar el foc amb sorra neta i va sortir a l’aire fresc del matí. Va respirar la confiança que li transmetien els arbres i va ensumar la ruta que havia d’emprendre, cap al Nord. Sempre hi hauria un lloc per ella, per les dones com ella que havien estat jutjades, maltractades, condemnades a mort. I si no existia, ella el crearia. Tenia tot el temps del món per intentar-ho.&lt;br /&gt;Enfilà el sender fangós i s’atansà a la part més alta de la muntanya. Des d’ allà podia dominar tota la vall i caminar, així, amb la bellesa de la natura, se li feia menys feixuc. Un renec darrera seu l’ aturà. Allà, ben a prop d’ella, un ase amb la mirada intel•ligent de qui se sap ple de paciència i resignació la guaitava. S’acostà més a la noia i ella va poder veure els fardells plens i la pell esquinçada, amb sang seca pels voltants. Algú l’havia apallissat, però ell, que coneixia i sofria la violència dels homes, havia decidit fugir, i el seu olfacte de bèstia l’havia conduït a on hi era la trista noia que l’havia muntat dies enrere, la que va ser castigada com ell. L’ ase esbufegà i la noia va somriure. Ara tenia un company per anar al Nord. Agafà les regnes i el conduí cap al sender. “Em dic Katie Whitman”, va cridar la noia a l’aire carregat de fulles seques, a les pedres del camí. “Em dic Katie Whitman i sóc lliure.” L’ase va moure les orelles complagut i l’ aroma del bosc els va acompanyar fins arribar al seu destí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-7492533077962326104?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/7492533077962326104/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=7492533077962326104' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/7492533077962326104'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/7492533077962326104'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2009/12/katie-whitman-relato-finalista.html' title='Katie Whitman (relato finalista)'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/Sx-FLtZIpvI/AAAAAAAABzE/SennUhpxmzk/s72-c/portada+aquest+capvespre.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-5898745015441734761</id><published>2009-11-27T16:50:00.005+01:00</published><updated>2009-11-29T11:12:44.535+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Insomni'/><title type='text'>Insomni (relato finalista)</title><content type='html'>Relato finalista del Premi Mercè Rodoreda(2002) &lt;br /&gt;Publicado en el libro "Sota el signe de l'aigua i altres narracions."&lt;br /&gt;Publicacions de l'Abadia de Montserrat.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SQYwRp_WYrI/AAAAAAAAAs4/1YlacgLSdq0/s1600-h/sota_el.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 143px; height: 200px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SQYwRp_WYrI/AAAAAAAAAs4/1YlacgLSdq0/s400/sota_el.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5261946294516474546" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Publicado en la web &lt;a href="http://www.relatsencatala.com/rec/Controller?rp_action=view_relat&amp;rp_relat_id=921029"&gt;Relats en català&lt;/a&gt;, noviembre 2009.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Crítica del relato en el diario Avui&lt;/strong&gt;:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Alguns textos finalistes mereixen un aguait especial. (...) El relat Insomni, de Marta Abelló, és creditor de paraules d'elogi. Gran amant de la lectura, l'autora escriu de forma curiosa i atractiva sobre la barbàrie a què pot arribar la condició humana quan la fatiga per l'insomni fa perdre el nord."&lt;/em&gt; Roger Bretau.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Algunos textos finalistas merecen una atención especial. (...)El relato Insomni, de Marta Abelló, se hace crédito de palabras de elogio. Gran amante de la lectura, la autora escribe de forma curiosa y atractiva sobre la barbarie a qué puede llegar la condición humana cuando la fatiga por el insomnio hace perder el norte. Roger Bretau.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/peNkk2ypep8&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/peNkk2ypep8&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Para traducir el texto, pulsar la barra traductora de Google -arriba-)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;INSOMNI&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Després de sopar un brou i les restes de conill del migdia, en Mingo es ficà al llit escoltant com queia la forta pluja. Cobert amb només un llençol, pregava al cel que no es malmetessin els sembrats, que no s’espatllés la fruita. La seva dona, la Cinta, ja feia estona que dormia com una soca i de tant en tant deixava anar esbufecs i forts roncs que ell tractava de portar amb resignació: després de tot feia quinze anys que dormia amb ella i des del primer dia que havia roncat. No era la primera nit d’insomni per culpa seva...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Mingo va sospirar, va atansar-s’hi i li va estrènyer una mica el braç per veure si es tombava i callava una estona, però no hi havia manera. Entre la pluja i la Cinta estava vist que aquella nit no dormiria; però ho necessitava i bé que ho sabia ella, doncs a l’endemà havia de carregar la somera per dur al poble els pernils. Faria una pausa per fer un mos a la fonda de Cal Cisco, però segur que la seva esquena es ressentiria i la seva cama, la dreta, la que va ferir un caçador maldestre, li donaria una altra mala nit després d’anar tot el dia amunt i avall.&lt;br /&gt;Amb gest de desesperació va acomodar el seu coixí, es tombà cap a l’esquerra i observà la dona, esbufegant com un cavall. A vegades li venien ganes d’escanyar-la; a més, aquells viatges els hauria de fer ella, grassa i forta com estava. Però, gosaria demanar-li?  &lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SRxr3MXUUBI/AAAAAAAAA24/GS7v5SC9yWo/s1600-h/masia.bmp"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 246px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SRxr3MXUUBI/AAAAAAAAA24/GS7v5SC9yWo/s400/masia.bmp" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5268204260072640530" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pluja tamborinava contra la finestra i també contra la teulada que aviat hauria de revisar. En Mingo sospirava mentre els sorolls el martiritzaven: Clinc, clinc, clinc... Buf! Buf! Ngrrrrr... Ngrrrr... Tintineig de pluja, esbufecs, roncs... Déu meu, Senyor, quina nit! L’home es delia per dormir una mica, per això es tombava cap a un costat i després cap a l’altre; es posava cap amunt i cap avall. El coixí l’ofegava i ja tornava a ser cap amunt. Es treia el llençol de sobre i es tornava a tapar. A tot això, la Cinta ni immutar-se. Tenia un son tan profund que era digna d’enveja. En Mingo es preguntava com podia dormir així a les nits si cada tarda es regalava unes migdiades de mil dimonis. Era mandrosa com ningú, però per sort feia un cap-i-pota com ningú en aquest món, sí senyor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La imatge de la menja va obrir-li la gana, i com que no aconseguia dormir, va baixar a la cuina. Al rebost hi va trobar fuet i com que ja li va semblar bé, l’acompanyà amb un tros de pa morè una mica sec. La Cinta, seguint els seus mandrosos costums, no feia pa cada dia com a ell li hauria agradat. En fi! Clavà una forta queixalada al fuet i tallà el crostó per acompanyar-lo. I bé, un glop de vi del porró tampoc hi aniria malament, així que mos rere mos i glop rara glop, assegut vora la finestra, distret amb la tempesta, va acabar el fuet i el pa, però com que de vi encara en quedava, va continuar fent anar amunt i avall el porró. La beguda l’adormia; el feia somriure i l’adormia. Què bé... A la fi podria aclucar els ulls ni que fos una estona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un gran llamp espetegà com una bomba sobre la casa, però en Mingo quasi ni se n’adonà embriac com estava. Poc a poc, el seu cap va anar caient enrere i així el va trobar, amb la boca oberta, la seva dona. &lt;br /&gt;La Cinta, que quasi ni es movia a les nits –el seu pes tampoc és que li deixés gaires llibertats de moviments-, havia obert els ulls enlluernada pel gran llamp que semblava haver caigut enmig de la cambra. Tot i l’ensurt, no va fer res més que atansar una mica el braç per sentir el cos del seu home, però ben aviat va adonar-se de que allà no hi havia ningú més que ella. De sobte, recordà el llamp que acabava de caure, i un mal pressentiment la va esgarrifar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;L’escala que conduïa al pis de sota estava a les fosques, i la dona, que tenia mala vista des de ben petita, va errar en el pas mentre baixava i ho va acabar fent rodolant. Dolguda, amb la camisa de dormir esquinçada i amb un peu que la feia gemegar de dolor, avançà a les palpentes el que quedava de passadís fins arribar a la cuina. Entre les ombres, endevinà la figura d’en Mingo, que s’estava a la cadira quiet, amb la boca oberta, com mirant fixament el sostre. La dona, vés a saber si confosa per no trobar al seu marit al seu costat essent l’hora que era o confosa pels cops que havia rebut en caure escales avall, va creure que en Mingo era mort, i sense atansar-s’hi per comprovar-ho –li horroritzava el fet de pensar en tocar la seva carn freda i veure les ninetes fixes dels seus ulls- va sortir com esperitada de la casa per demanar auxili als veïns.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amb la tempesta en ple apogeu, amb les costelles dolgudes, un peu que començava a inflar-se i els seus cent trenta-cinc quilos a sobre, no era gens fàcil avançar. El Xato, el seu gos perdiguer que no hauria sortit de la seva caseta ni per tots els ossos del món, la va sentir queixar-se quan al ensopegar amb una branca oculta pel fang, va caure dins la sèquia, plena a vessar. Ja no la va sentir més. &lt;br /&gt;Quan en Mingo, amb la boca seca i marejat, va despertar, el sol ja entrava per la finestra de la cuina. Havia d’afanyar-se, doncs tenia molt per fer. Però, i la Cinta? No hi era a la cuina i tampoc a la cambra de dalt, ni al galliner ni a les porqueres. Ma, noi! On s’haurà ficat? Renegava pel baix mentre anava carregant la somera de pernils. No podia perdre més temps buscant la dona, així que enfilà pel camí del poble seguit pel Xato, com sempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No havien caminat ni cent metres que el gos va aturar-se. Amb lladrucs curts i intermitents, assenyalà un tros de roba que surava a l’aigua de la sèquia: era el mocador vermell amb que la Cinta es lligava els cabells quan dormia. No podia ser. La Cinta, ofegada...? El cor li va fer un salt i davant seu van aparèixer enlluernants espurnes sobre un fons negre, un fons fosc i profund... En Mingo es va desmaiar, va caure de bocaterrosa sobre el fang. El Xato, assegut al seu costat, se’l mirava, fins que va decidir-se a llepar-li la galta. Aleshores l’amo va despertar sofrint terribles fiblades de dolor al cap i a les temples. S’incorporà, i en veure la somera mirant-lo amb ulls lleganyosos, va recordar que es feia tard. Va agafar les regnes de l’animal i emprengué la caminada deixant enrere el mocador vermell i el record de que la Cinta havia caigut a la sèquia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En arribar a la fonda d’en Cesc, va lligar la somera i el gos vora l’ombra d’un dels dos pins i va descarregar tres dels quinze pernils que hi duia. Com sempre, enganxat rere la barra, hi era l’amo, mentre el seu fill netejava les quatre taules que hi havia. &lt;br /&gt;-Ep, Mingo! &lt;br /&gt;-Ep! –va respondre aquest, encara més parc en paraules que l’altre. Va posar sobre la barra el pernils i mentre el Cesc anava a buscar els diners a la cambra de dins, va demanar al fill, que fregava les taules com si li anés la vida, alguna cosa per aclarir la gola.&lt;br /&gt;El noi no va dir ni que si ni que no, però passà rere la barra d’on va treure un got i l’omplí de vi, un vi fort, dels bons. En Mingo acompanyà la beguda amb una llesca amb pernil, i abans de fer la primera mossegada, s’obriren les portes del local i varen aparèixer dos guàrdies civils. En Cesc, que en aquell moment pagava la comanda del Mingo, va empassar saliva, doncs era la primera vegada que l’autoritat entrava a casa seva. Ma cagu´n..!, va exclamar-se per dins mentre el cor començava a colpejar-li el pit. Al magatzem tenia dues caixes plenes de tabac de contraban. Li cauria el pèl!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Però el guàrdies civils, que no van acceptar el cafè que se’ls va oferir, només volien avisar de que s’havia trobat el cos d’una dona encara no identificada. Semblava ser que l’havien mort a cops. Ma, noi!, exclamà en Cesc mentre el seu fill obria els ulls com taronges. En Mingo va fer un bon glop de vi i guaità de fit a fit els guàrdies sense dir res, observant els seus impecables uniformes.  L’escalfor del vi a la seva gola li feia entrar una bona soneta. Havia dormit tant poc aquella nit per culpa dels roncs de gos de la Cinta! Cansat i emprenyat bevia, menjava i escoltava les preguntes que els guàrdies feien al Cesc fins que els va veure, per fi, marxar de la fonda. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aleshores i de sobte, li va esdevenir mal de ventre. Mentre s’aguantava els pantalons i corria cap als lavabos podia percebre un estrany neguit que li pujava com un corc des de l’estomac fins a la gola. El cap li rodolava mentre era assegut a la tassa, ben marejat. Moments després, s’acomiadava amb un gest adust d’en Cisco i agafava les regnes de la somera per acabar de repartir els pernils que li quedaven. En Xato el seguia, però aquell dia no s’aturava als marges per olorar rastres de conills. No s’aturava perquè vigilava els ulls de l’ amo, uns ulls que li feien por. &lt;br /&gt;La llum del sol minvava i s’anava perdent dins la tarda. Amb la feina feta i els budells regirats, en Mingo tornava a casa. Les seves passes lentes i feixugues travessaven el caminet folrat de les margarides que tant agradaven a la seva dona. Cintaaaa!, cridava com feia sempre en tornar al vespre. Cintaaa!, la cridava mentre deixava la seva bossa plena de monedes sobre la taula de la cuina. On carai t’has ficat?, va insistir. Silenci. Casa seva era un cau ple d’un fred silenci. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Va asseure’s a la cadira i s’adonà de que la taula no estava parada, de que cap olla bullia al foc. Aleshores van tornar les fiblades que li martellejaven les temples. Va tancar els ulls i un torrent de negres imatges aparegueren davant seu. Aquella dona que havien trobat... Havia pogut estar capaç de...? No! Va cridar a la solitària cambra. No! El Xato l’observava, inquiet. Gemegà una mica i l’amo, que avui estava estrany i no li havia donat de menjar, li clavà una puntada de peu que el va dur prop de la porta. L’animaló no va tenir esma de queixar-se, i sortí de la casa amb el cap baix i el cor confús. Mentrestant, en Mingo mirava per la finestra. Cercava a l’exterior allò que maldava per trobar, allò que era dintre seu, a la seva memòria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Va tancar els ulls ben fort i aleshores, com un llampec, el record d’un mocador vermell surant a l’aigua esdevingué un punyal feridor. Reculà, tractant de no caure. S’agafà ben fort a la cadira i s’hi va asseure, esbufegant. Però, què he fet! Què he fet, déu del cel! &lt;br /&gt;Tremolós, va pujar a la seva cambra, i vestit, sense sopar ni res, va tractar de dormir, oblidar, però no ho va poder fer. Tres nits més van passar, però tot i que els roncs de la Cinta ja no hi eren, els ulls d’en Mingo, envermellits, no es tancaven. Durant el dia vagava com una ànima en pena, quasi sense forces per donar el menjar als garrins. No trobava al Xato per enlloc... tampoc menjava. La terrible incertesa enganxada al pit li anava corcant l’esperit, i així, amb tants dies sense dormir, sense menjar, la vida li va anar fugint fins que algú el trobà arraulit vora el llit, pàl•lid de mort. A terra, en un full, hi havia escrites unes paraules, una confessió que el jutge va haver de considerar, doncs en Mingo s’inculpava de la mort de la seva dona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anys després, la meva feina em va dur al poble on van succeir aquests fets. Després de les gestions que havia de fer m’hi vaig aturar a la fonda d’un tal Cesc i vaig sentir que l’amo explicava la història d’en Mingo als parroquians, uns nouvinguts a aquell bell indret. &lt;br /&gt;Mentre l’escoltava i feia glops d’aquell excel•lent vi, vaig trobar semblances en la meva pròpia vida, atès que els roncs de la meva segona esposa també m’havien desesperat en més d’una ocasió. Però el que em va colpir més va ser que la vaig conèixer a l’hospital, on jo em recuperava d’una lesió de menisc i ella m’explicava que algú l’havia trobat lluny de casa seva, prop del mar, bruta, ferida i sense memòria. Era potser la meva Joana, la Cinta de la història?&lt;br /&gt;En realitat tant m’ era. Vaig sortir de la fonda i vaig conduir fins a un indret solitari. Queia la tarda i les ombres m’envoltaven mentre treia del maleter el cos sense vida de la Joana i el llençava a la sèquia d’aquell poble allunyat de casa nostra. Vaig veure com el seu cos s’enfonsava, després surava i emprenia el viatge fins al mar. Per fi, per fi podria dormir, per fi marxaria l’insomni que patia des de feia dos anys, des de que vaig conèixer a la Joana i m’hi vaig casar. La Joana, la grassa Joana, la mandrosa Joana que mai no parava de roncar a les nits.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-5898745015441734761?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/5898745015441734761/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=5898745015441734761' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/5898745015441734761'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/5898745015441734761'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2009/11/insomni-relato-finalista.html' title='Insomni (relato finalista)'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SQYwRp_WYrI/AAAAAAAAAs4/1YlacgLSdq0/s72-c/sota_el.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-1778490746235015268</id><published>2009-11-25T20:35:00.005+01:00</published><updated>2009-11-25T20:44:44.791+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='trepanación'/><title type='text'>Trepanación</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/Sw2Ih_yaWaI/AAAAAAAABvM/cSNulLkHwwE/s1600/portada+mundo+imaginario+7.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 172px; height: 250px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/Sw2Ih_yaWaI/AAAAAAAABvM/cSNulLkHwwE/s320/portada+mundo+imaginario+7.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5408128845181770146" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Relato publicado en el fanzine Mundo Imaginario nº7, año 1995.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en la web de &lt;a href="http://www.libroandromeda.com/trepanacion.htm"&gt;Libro Andrómeda&lt;/a&gt;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/Swbz6A0h8wc&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/Swbz6A0h8wc&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;TREPANACIÓN&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Swim Al-Thabur se acostó en la esterilla y apoyó la cabeza en una piedra plana puesta ex-profeso para la operación. El médico le puso las manos en las sienes para asegurarse de que no se movía, alzó la mano derecha y cogió de una pequeña mesa que tenía al lado un trépano hecho de una aleación de cobre, plata y oro de la región. Posó el aparato en el cráneo del paciente, aquejado de epilepsia, y empezó a perforar. Operaba cuidadosamente a través del hueso frontal posterior, evitando dañar el músculo temporal.&lt;br /&gt; El cráneo se abrió dejando al descubierto el cerebro. El dedo del cirujano se posó en él, sintiendo su pulsión. El aparato se hundió un poco más en la herida abierta provocando ligeras convulsiones en el paciente, que agarraba con fuerza el pedazo de madera que le habían dado para que descargara su dolor apretándolo, mordiéndolo si hacía falta.&lt;br /&gt; Había cinco personas contemplando la operación, y ninguna de ellas pronunció una sola palabra en todo aquel tiempo. Se limitaban a observar con los brazos cruzados sobre el pecho y a mirar con semblante grave primero al médico y luego al paciente, a intervalos, según las expresiones que mostraran sus rostros cada vez que el trépano giraba sobre sí mismo y se iba hundiendo más y más, milímetro a milímetro.&lt;br /&gt; Ambroise da Noca retiró el trépano y lo sumergió en la pila de agua fría que tenía al lado, ya que corría el peligro de calentarse en exceso a causa del continuo roce con el hueso. Luego volvió a horadar un poco más, extrayéndole gran cantidad de sangre y tejidos.&lt;br /&gt; La operación transcurría dentro de los límites que cualquier hombre pudiera soportar. Por lo menos, el doctor da Noca evitó hacer demasiado ruido; evitó que se escuchara en exceso el terrible crujido del hueso al perforarse al contacto con aquella especie de berbiquí que giraba y giraba introduciéndose cada vez más en la mente de Al-Thabur. Éste permanecía en un estado de semiinconsciencia, y miraba hacia la cristalera que tenía enfrente.&lt;br /&gt; Estaba oscuro, y podía ver con claridad la luna. Había oído decir que esas operaciones no debían llevarse a cabo en tiempo de luna llena, ya que durante ella el cerebro se agrandaba y se acercaba peligrosamente al cráneo...  Podía tranquilizarse; estaba en cuarto menguante. Y las estrellas brillaban, y seguía notando como continuaba trabajando el mejor médico de la ciudad. &lt;br /&gt;Había confiado en él para la cura de su enfermedad, la cual le atormentaba desde pequeño, agravada con terribles jaquecas. Como los medicamentos no parecían hacerle demasiado efecto, como a tantos otros enfermos como él, decidió al fin someterse a aquella delicada intervención que tantas veces había fracasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El cirujano retiró el trépano y se lo entregó a su ayudante para que lo limpiara y lo pusiera en agua hirviendo. Con unas pinzas hurgó en la masa encefálica y separó algunos fragmentos. Pudo hallar entonces lo que causaba aquellos fatales dolores de cabeza a Al-Thabur: Un escarabajo alado se movía inquieto nadando en aquella viscosidad roja, rodeado de larvas.&lt;br /&gt; Da Noca se aproximó más para ver mejor aquello. ¿Cómo era posible? Con las mismas pinzas esterilizadas agarró el insecto y lo sacó de la cavidad para ponerlo en una bandeja que sostenía el ayudante; hizo también lo mismo con las larvas, una a una. &lt;br /&gt; Los allí presentes habían dejado escapar un oh de asombro y se aproximaron todavía más al paciente, con evidentes muecas de repulsa y de disgusto. Da Noca les miró y se encogió de hombros. Inclinándose sobre el cráneo, cerró la herida y colocó un apósito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Al-Thabur se estremeció, notó una pulsión continua y dolorosa en la cabeza, le temblaron las manos y los labios, le resbalaron unas pocas lágrimas por un costado del rostro, se le aceleró el corazón y un fino hilo de sangre empezó a resbalarle por la comisura derecha de los labios. Cerró los ojos y no los volvió a abrir jamás. Su cerebro, a partir de entonces, negó cualquier estímulo exterior y su cuerpo permaneció allí, tumbado en la esterilla de aquella habitación, inmóvil, hasta el momento en que alguien decidiera declararlo muerto y trasladarlo a un tanatorio.&lt;br /&gt; La intervención parecía haberle sumido en un perenne estado cataléptico. ¿Tendría algo que ver el escarabajo con lo que le impulsaba a vivir; con su misma inteligencia y conocimientos ahora totalmente mermados? ¿Y cómo se había introducido aquel animalejo en su cerebro? ¿Por dónde había entrado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Un mes después, Ambroise da Nuca firmó el fallecimiento de su paciente y se oficiaron sus funerales. En el sepulcro yacía su cuerpo inerme, frío, blanquecino. Y en aquella herida de su cabeza que ya se estaba cerrando, habían dejado olvidada una de aquellas pequeñas larvas que se encogía y estiraba navegando por el encéfalo de Al-Thabur. &lt;br /&gt; Todavía había una esperanza para él.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-1778490746235015268?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/1778490746235015268/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=1778490746235015268' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/1778490746235015268'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/1778490746235015268'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2009/11/trepanacion.html' title='Trepanación'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/Sw2Ih_yaWaI/AAAAAAAABvM/cSNulLkHwwE/s72-c/portada+mundo+imaginario+7.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-3331030449047850905</id><published>2009-11-04T13:53:00.005+01:00</published><updated>2009-11-26T14:46:47.932+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Sombra'/><title type='text'>La Sombra</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/Sw155k0ULAI/AAAAAAAABu0/ZGdXO1sR8C8/s1600/ODISEA.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 145px; height: 200px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/Sw155k0ULAI/AAAAAAAABu0/ZGdXO1sR8C8/s320/ODISEA.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5408112757584440322" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Relato publicado en el libro "2001.Odisea Literaria", varios autores. Editorial Andrómeda. (2004)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/TfDRSa01t_E&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/TfDRSa01t_E&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;LA SOMBRA&lt;/strong&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;1. HERBERT VONDERHAGUEN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Habría muerto una y mil veces por defender mis teorías. Nada me intimidaba en aquellos instantes en los que captaba intensos los caminos del mal y de la muerte. Allí, en el inmenso sótano de mi mansión, se forjaban todos y cada uno de los inventos que una mano invisible me llevaba a realizar. Escribía fórmulas en los pergaminos que disponía y seguidamente me lanzaba a la mezcla de los diversos componentes; recopilaba datos en los más vetustos libros de mi biblioteca, cotejaba informes de aquí y de allá, los interpretaba rápidamente gracias a la inteligencia con la que me hallaba dotado y entonces, en las noches elegidas por el destino, me sumía totalmente en los experimentos que enloquecían mi alma y llevaban a mi carácter a viajar por las más espesas y umbrías zonas de los misteriosos descubrimientos de la humanidad.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SRx5arvDBTI/AAAAAAAAA4M/1NElFpts-5s/s1600-h/img-nieve-pueblo.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 305px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SRx5arvDBTI/AAAAAAAAA4M/1NElFpts-5s/s400/img-nieve-pueblo.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5268219163440252210" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;En aquella época vivía absolutamente aislado en la mansión familiar, en la zona más agreste y exuberante de la selva de Baviera. Tanto mi parentela como todo el servicio había decidido marchar del lugar, por esa razón tuve que emplear a Carl. ¡Pobre diablo!, pensé la primera vez que tropecé con su expresión indescriptible, sus ojos vacíos de sentimiento, sus manos rudas y desproporcionadas. A pesar de la repulsión que el desgraciado causaba decidí convencerlo para que dejara el servicio en las porquerizas de un rico hacendado de Meindanberg para servirme en mis propósitos y poner orden en la gran mansión en la que desde entonces habitaríamos los dos. Solos los dos, en mitad de todas las noches que nos esperaban; solos en el centro de la espiral de terror que se formaría en torno a nosotros. &lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SRxv6y03LpI/AAAAAAAAA3Y/kkfUVyy89_g/s1600-h/th_ventana.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 289px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SRxv6y03LpI/AAAAAAAAA3Y/kkfUVyy89_g/s400/th_ventana.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5268208719983226514" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El lado oscuro de la luna era el que veíamos todas las noches desde mi biblioteca en el torreón principal. Carl dormía en el camastro que el mismo se había fabricado mientras yo leía y leía con avidez para encontrar respuestas, para saber más y más acerca de aquello que me llevaría a ser el primer hombre que lograría vencer un mano a mano con la muerte. Sabía que tenía muchos años por delante todavía para encontrarme de frente su oscura figura y su temible guadaña, pero debía darme prisa si quería dejarlo todo en orden, todo a punto para mi partida en el momento preciso hacia el lugar que yo mismo estaba forjando en la fragua de mi imaginación. Estaba claro que no deseaba seguir viviendo en aquella remota región para cuando llegara el gran acontecimiento, por eso estudiaba de continuo los grandes libros del conocimiento, interpretaba mis propios sueños, invocaba a los seres más temibles del Báratro para que me ayudaran en mi loca búsqueda. Y sé que la región donde vivía se hallaba sumida en una espesa nube de miedo y temor; sabía de buen grado que los habitantes de los diversos pueblos estaban atemorizados, que sospechaban que yo tenía que ver con toda aquella oscuridad, con los bajos instintos que se desataban en muchas familias. Todo era oscuro como mi alma, enloquecida por encontrar, atormentada por el saber insatisfecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algún lector inquieto se preguntará por qué mi sirviente Carl dormía en mi estudio en las noches en que yo estudiaba los saberes ocultos. La razón no era otra que necesitaba defensa en el caso de que se presentara alguna criatura no deseada; alguna de aquellas criaturas extrañas que sólo están en la imaginación de los escritores más imaginativos, de los artistas más soñadores. Yo no podía evitar el sentir temor ante la posibilidad de que se presentara de nuevo una situación como la que había vivido años atrás. Sí, yo mismo, Herbert Vonderhaguen, el hombre más temido de la región, me sentía asustado ante la sola idea de volver a ver cómo aparecía sin previo aviso y en plena oscuridad cualquiera de las temibles criaturas del Averno. ¿Por qué me visitaban? Se preguntarán. Bien, todo tenía relación con los saberes milenarios que yo iba acumulando. Pronto llegaría el día en que el secreto de la ubicación exacta de la puerta que conducía a la morada de Beelzebuth sería descubierto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entraríamos Carl y yo, y desafiaríamos al guarda con la contraseña que lo eliminaría; caminaríamos por las escarpadas grutas y llegaríamos a la morada de Byleth, el rey de la corte infernal, para presentarle nuestros respetos y nuestra más sincera admiración. Pero, claro está, todo ello sería sólo una engañifa, sólo un medio para introducirnos en su mundo infecto. Y gracias a las fórmulas y los encantamientos que habría descubierto y estudiado, aniquilaría para siempre el temido Infierno. ¡Sí! Herbert Vonderhaguen eliminaría, borraría todo rastro del lugar a dónde sólo los muertos podían llegar. Pero al parecer habían descubierto mis planes. Desde las profundidades de la tierra habían oído mis gritos de triunfo en cada revelación, en cada uno de mis descubrimientos; por eso enviaron a aquel monstruo extraño y maleable que apareció cuando mi estudio sólo estaba iluminado por los débiles rayos de la luna en una noche en que se predecía tormenta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apareció de improviso al lado del atril donde están abiertas las páginas de las Clavículas de Salomón, y pasó hoja tras hoja con aquellos dedos artríticos y oscuros como sus ojos. No decía palabra alguna pero su sola presencia infundía un miedo indescriptible, un miedo que nacía de lo más profundo de uno mismo, crecía por la espina dorsal y seguía su infausto recorrido hasta llegar al centro de la garganta, allí donde se forjaban o se ahogaban los gritos de terror. Por mi parte conseguí reprimir todo signo externo de temor, cosa que necesitó de toda mi fuerza de voluntad, de todo mi valor. La presencia de la criatura, cuya altura casi rozaba las vigas del techo, continuaba, y seguía pasando una a una de las páginas de aquel libro llegando a impacientarme de veras. La débil luz de la luna se esfumó y las nubes descargaron una buena tromba de agua sobre mis tierras; y mi habitación, que había quedado completamente a oscuras, se halló de repente iluminada por los ojos de la infernal criatura que pasaba páginas y páginas con una lentitud exasperante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero de pronto habló, aunque sus palabras eran un jeroglífico, totalmente indescifrables pues hablaba la lengua Gywn, la lengua mezcla de todas las lenguas de la tierra, no traducida por ningún humano. Así pues, ¿qué me decía? No sé cómo, pero no tardé en comprender que me alertaba, que me aconsejaba abandonar mis estudios y elucubraciones acerca de la puerta del Averno. Entendí, aún no sé cómo, que si volvía a ser visitado no serían tan amables cómo en aquel momento, y que el temor que sentía inexplicablemente se transformaría en siglos y siglos de terror continuado en mi alma, atormentada para siempre en un túnel de espanto inhumano y cruel. &lt;br /&gt;¿Qué debía hacer? ¿Abandonar tras años y años de estudio; tirar por la borda cada uno de mis descubrimientos? No, nunca: Herbert Vonderhaguen no se rendiría tan fácilmente sólo porque era amenazado; aunque amenazado terriblemente. Tenía que buscar un método infalible, una manera de no ser descubierto por las criaturas de los abismos insondables. Así que seguí con mis estudios, pero omitiendo, eso sí, mi alegría, mi entusiasmo con cada paso que daba en pos del saber infinito. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo primero que hice fue tener a Carl conmigo. Aquel patán nunca revelaría nada a nadie porque nada había allí que su escaso intelecto comprendiera. Él y su fuerza bruta y descomunal me servirían en el caso de que cualquiera quisiera atentar contra mí. Doté también de perros fieros las entradas a la mansión y a intervalos dejé sin comida a los prisioneros que tenía en las cámaras subterráneas. Tenía un plan pensando si llegaba el aciago día en que volviera a ser visitado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. KLAUS GÖEGEB&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Bebo y bebo en la posada de Meindanberg. &lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SRxvW8gT1zI/AAAAAAAAA3Q/o0Bc_GzmPHY/s1600-h/pousada_san_jose.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 317px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SRxvW8gT1zI/AAAAAAAAA3Q/o0Bc_GzmPHY/s400/pousada_san_jose.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5268208104106088242" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Bebo y escribo sin descanso para olvidar de una vez por todas todo lo ocurrido aquel infausto día en que no debería haber despertado. Hubiera deseado que por algún sortilegio de cualquiera de las brujas que habían quemado ese mismo año, no hubiera salido el sol; hubiera preferido ser torturado por la Inquisición. Todo excepto haber vivido aquella terrible experiencia que ha marcado ahora ya para siempre mi existencia. Lamento, eso sí, no poder contar a mis nietos todo lo sucedido, ya que su juventud se vería arrancada de sus raíces. Pero de todos modos lo cuento aquí, y estas hojas serán guardadas en un sobre sellado hasta el día en que cumplan los cuarenta años de edad, fecha en que espero todo sea más claro que ahora, fecha en que espero que toda esta región alcance su verdadera forma tras estos años pasados en que el mal ha cubierto como una nube negra tanto a todos sus habitantes como a su hermoso paisaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Vivíamos todos bajo la influencia de la mansión Vonderhaguen. Hasta en las más alejadas cabañas se podía oler la influencia del hechizo del conde Herbert, el ser más perverso y abominable que he conocido jamás. Nadie, ni el peor de los diablos condenados al infierno podría comparársele ni medirse con él en maldad. Ahora bien, he de aclarar que esta percepción, que este conocimiento de la personalidad del conde la tengo ahora. Nadie, en todos aquellos años, podía sentir por él nada más que temor, y nadie por supuesto, se aventuraba a plantearle ni una sola queja en los consejos que se realizaban cada año en la capital. Nadie sabía porqué misteriosa razón el conde interfería en los sentimientos de los demás y los manipulaba a su antojo para provocar admiradores incondicionales de su figura y posición. Pero en el fondo sé que todos sabíamos que nada bueno estaba pasando, que su presencia no era sino una presencia indeseable, digna de la más sincera repulsión. El interior humano, gracias a Dios, está dotado de mecanismos de defensa que nada, ni por más sobrehumano que sea, puede arrebatar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todos modos a mi no me sirvió de nada el sospechar de las aviesas intenciones del conde. De nada me sirvió analizar su gesto y sus ademanes. Él se adelantaba siempre. Tenía la capacidad de tender trampas, y nadie era lo suficientemente rápido como para evitarlas. Sus ojos influían en el espíritu de aquel que los contemplaba; y digo contemplaba porque no dejaban en absoluto indiferentes, uno no podía mirarle a los ojos sin más: se quedaba clavado en su profundidad, en su misterioso brillo. Podría decirse que en sus extraños ojos residía su perversa alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Y entré al servicio de Herbert Vonderhaguen más por miedo que por verdadera voluntad. Su mirada se clavó en mi y pronto me encontré cocinando para él y para su esclavo. Al cabo de pocos días estaba convencido de que no saldría de aquella mansión jamás. Aquellos siniestros muros se me antojaron gruesos barrotes, y ni tan siquiera mi trabajo me sacaba de mi ensimismamiento, de mi –podría decirlo así- terror contenido. Si, en poco tiempo me vi contagiado por la siniestralidad que se respiraba en aquel tétrico ambiente. Pero no podía huir, no podía de ningún modo despedirme de allí sin tener que enfrentarme a los temibles ojos del conde. Debía permanecer en mi puesto aunque mi alma peligrara, aunque mis manos temblaran cada vez más frecuentemente. ¿Qué extraño poder poseía aquel hombre capaz de transmitir los más repulsivos sentimientos? Sospechaba que las noches que pasaba el conde en el torreón principal eran las mismas en que aullaban los lobos que habitaban en la profundidad del bosque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Sospechaba que en aquel torreón algo malo se fraguaba, algo que escapaba a la razón humana, pues ya en una ocasión tuve la infausta oportunidad de divisar desde el ventanuco de mi aposento aquello que denominaré una sombra. Se divisaba tenuemente debido a los cortinajes de la biblioteca, pero lo vi, estoy seguro de ello. No es posible que se tratara de una simple visión imaginaria, pues las sensaciones que me provocó aún están vivas en mi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. HERBERT Vs  KLAUS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El conde Herbert Vonderhaguen arrastró a Carl hacia el pasillo. Su cuerpo inerte presentaba grandes heridas provocadas por quién sabe qué extraño factor. Fue entonces cuando el cocinero, Klaus Göegeb, se acercó renqueante, y el conde, sin mediar palabra, sólo con su particular mirada, le ordenó que retirara de allí el cuerpo del sirviente. Después, se encerró en la biblioteca. Klaus se llevó a Carl cargándolo sobre sus hombros, y la sombra que sus cuerpos proyectaban en las paredes se extendía en formas caprichosas, un tanto irreales.&lt;br /&gt;En el sótano, Klaus contemplaba el rostro quieto y pálido del sirviente, de aquel hombre que tenía los ojos cerrados y un fino hilo de sangre se había detenido en la comisura de sus labios. Podría preguntarse acerca de qué le habría ocurrido, pero era en vano. Su deber entonces era preparar su cuerpo, embalsamarlo como había hecho con otros tantos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el sol estaba a punto de salir decidió dirigirse de nuevo a la biblioteca. El conde Herbert desearía tomar su caldo y tal vez se encontrara furioso por su tardanza, por su torpeza, por su negativa... negativa que nunca descubriría. En efecto, Klaus, que no había embalsamado a Carl, había pasado las horas a su lado, contemplando su rostro inerte y blanco que, inexplicablemente despertó. Y despertó de súbito, con un alarido terrible en su boca y chispas de odio en sus ojos, pues no había muerto. Y huyó, huyó del sótano ayudado por Klaus; huyó por entre los bosques para no volver más.&lt;br /&gt;Klaus Göegeb subía pensativo e inquieto las escaleras que conducían a la biblioteca. No sabía qué podía encontrar allí; no sabía si allí le esperaba la muerte. Abrió la puerta y se encontró con el conde Herbert. Éste reía a carcajadas, pero su risa era una risa alienada, y su cuerpo se convulsionaba como si estuviera enfermo. Tras él, una puerta incandescente ofrecía el paso, pero podía intuirse que ahí dentro el mal acechaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el conde seguía riendo, pues había conseguido atraer la puerta que conducía a la morada de Beelzebuth, la puerta que conducía al lugar que albergaba las más abominables criaturas que existen y existirán jamás. Pero Klaus, el entrometido Klaus, había desvelado antes de tiempo el milenario secreto; habíase entrometido en algo que no le incumbía, algo que iba a ser su perdición.&lt;br /&gt;El conde Herbert Vonderhaguen blandió su puñal directo al corazón de Klaus Göegeb, pero una sombra, una sombra que surgió de la puerta incandescente, se cernió sobre él y lo atrajo a su interior. Klaus, aún presa de terribles temblores en su cuerpo, salió de la mansión y cabalgó veloz hacia la primera posada que encontró en Meindanberg. Allí comenzó a beber.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. HERBERT VONDERHAGUEN&lt;br /&gt; Envuelto en la tiniebla, bajo el peso estremecedor de una sombra inquietante, Herbert Vonderhaguen repite día tras día: &lt;em&gt;In incerto sum &lt;/em&gt;(1).&lt;br /&gt;La sombra ríe y se aleja. Se aleja y vuelve para cernirse de nuevo sobre el desfigurado rostro y el amorfo cuerpo de su última víctima. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. KLAUS GÖEGEB&lt;br /&gt; La sombra de la jarra de cerveza se alarga y se contrae sobre la mesa en la que está sentado Kaus Göegeb. Un Klaus Göegeb de pelo ahora cano que repite una y otra vez: &lt;em&gt;Deo gratias&lt;/em&gt;.(2)&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Notas:&lt;br /&gt;(1)Estoy en la incertidumbre.&lt;br /&gt;(2)Gracias a Dios&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-3331030449047850905?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/3331030449047850905/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=3331030449047850905' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/3331030449047850905'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/3331030449047850905'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2009/11/la-sombra.html' title='La Sombra'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/Sw155k0ULAI/AAAAAAAABu0/ZGdXO1sR8C8/s72-c/ODISEA.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-7490383418940518910</id><published>2009-10-13T12:16:00.002+02:00</published><updated>2009-11-25T18:34:12.881+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='la última carta'/><title type='text'>La última carta</title><content type='html'>Relato publicado en 1995, revista El Tot.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/idd_92ajjwY&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/idd_92ajjwY&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LA ÚLTIMA CARTA&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Supongamos que me decidiera a permanecer una temporada contigo. Tú lo encontrarías descabellado, seguro. A fin de cuentas, creo conocerte bastante bien. Aunque nunca he llegado a comprender esa obsesión tuya por no dejarte seducir por ideas ajenas, por mucho que éstas te agraden o por intrascendentes que éstas sean. Siempre has querido establecer unos límites muy precisos a tus experiencias, y con el paso del tiempo y la seguridad que con éste vamos adquiriendo de nosotros mismos, paradójicamente, tú has ido estrechando estos límites hasta convertirte en prisionera de ti misma. Tú lo sabes y ésta idea  te desespera, pero no lo reconoces. Te lo negarás a ti misma mil veces, y atribuirás tus tribulaciones a cualquier problema pasajero sin importancia. Pero cada vez que abres los ojos y miras a tu alrededor, comprendes cuán atada estás a ti misma y lo poco que has vivido y lo rápido que pasa el tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Pobre Mario, seguro que él no sabía lo que le esperaba cuando te conoció. No podía ni imaginar tu forma absurda de comportarte con él, tus continuos reproches y falta de comprensión, y eso que según tú, sólo pretendías poner una cierta barrera entre su atrayente personalidad y tus reticencias particulares. &lt;br /&gt; Sé que a ésta altura de tu vida te preguntarás porqué quiero quedarme, porqué querer estar contigo ahora que dices no necesitar a nadie. Ni tan sólo yo sé la respuesta; últimamente me comporto irracionalmente, siguiendo la senda de mis primeros impulsos sin pensar nada más. No mido las consecuencias de mis actos y esto, tal vez, pueda acarrearme algún problema, pero, ¿y qué? ¿No son, acaso, mucho más importantes que los tuyos?&lt;br /&gt; No, no nos pongamos límites ahora a nosotros también. Vendré pronto y hablaremos. Confiemos en nuestra vieja amistad. Además, creo que hay oportunidades en la vida que uno no debería dejar pasar, y tú y yo estamos predestinados a volvernos a encontrar, lo quieras o no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Podría ser que hoy, a pesar del mal tiempo, intuyeras mi carta. ¿Acaso lo ves improbable? No tiene nada de malo que yo vaticine tus pensamientos, después de todo compartimos mucho más que una simple amistad, y ahora no puedes negarte a recibirme como si nada hubiera ocurrido. Debiste pensar antes lo que estabas haciendo, en que barrizal te estabas metiendo. Porque estar conmigo es adentrarse en el más espeso de los lodos; es imbuirse en el más profundo de los pantanos, en las más cenagosas arenas movedizas, esas que atraen y ahogan lentamente, segundo a segundo, hasta cubrir por completo la vida de la pobre víctima que se les ha acercado, atraída.&lt;br /&gt; Supongo que deberías hacer un esfuerzo y tratar de leerme con más atención. Sé que ahora estarás distraída sosteniendo entre tus manos este papel, mirando por la ventana, dispersando tus ideas sin centrarte en ningún pensamiento concreto. Deberías sorprenderme y leerme de seguido como si yo fuera lo único que te importa de verdad. Yo o mi carta, puedes elegir. Y aunque la segunda sea parte de mí, en cierta manera puedes ponerle un coto y aislarla dándole el sentido que le quieras dar. Pero no te alejes de mí; no quiero que tus pensamientos divaguen en exceso llegando a un punto tan lejano que se olviden de mi existencia. Nunca deberías haberme despedido, haberme echado de tu casa de aquella manera, porque ese es un error que puedes pagar muy caro, ¿lo sabías?&lt;br /&gt;  Los errores se pagan caros porque es la única manera de aprender a no volver a cometerlos. Y tu error fue dejarme abandonado a la deriva de mi desbaratada personalidad. Tu equivocación fue desamparar mi atormentado corazón con tus gritos y tus recriminaciones. Pude aguantarlo en aquel momento en que cogía una bolsa de viaje y la llenaba con las pocas cosas que tenía en tu casa. Era horrible oír tus gritos detrás de mí y no poder decirte que te estabas equivocando conmigo; la tristeza me oprimía la garganta y no pude articular palabra. Pero ahora he tenido suficiente tiempo para recapacitar, para poder pensar en todo aquello que quise decirte y no me atreví. Ahora atiéndeme: has de decidir definitivamente. Yo o mi ausencia. Y espero que elijas la primera opción, porque ahora Mario no puede interponerse entre nosotros, no puede influir en tu decisión.&lt;br /&gt; Ahora sólo quedan dos alternativas. Una es la que te devolverá la vida, la ilusión que mi devoción puede proporcionarte; la otra es el ocaso en el que culminarán todas nuestras noches juntos. Pero el asunto no quedará ahí si eliges esta segunda opción. No estoy dispuesto a renunciar tan fácilmente, y pienso luchar por lo que considero mío.&lt;br /&gt; Sí, pienso volver a verte, pero creo que quizás deba aplazar la inmediatez que requiere mi impulso pues podría ser arriesgado; tal vez deba dejar pasar más tiempo, al menos hasta que sepa que la policía ha retirado la vigilancia alrededor de tu casa. Parece que están protegiéndote. ¿De mí? ¿Es de mí de quien quieres defenderte? &lt;br /&gt; Esa idea no me gusta nada. Más bien me pone furioso y enerva mi carácter irascible, febril. No deseo que haya ningún tipo de muro entre nosotros, y menos aún ese muro infranqueable que ofrece la fuerza pública. No quiero enfrentarme a ellos. No quiero que estén rodeando tu casa flanqueando tu valla con esos perros terribles.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; De veras que mi vida ha cambiado mucho desde que te conocí y sigo creyendo firmemente que deberíamos estar juntos y no volvernos a separar jamás; bajo ningún concepto. Juntos otra vez hasta que la muerte nos separe. &lt;br /&gt; Pero antes de ir a verte he de acabar esta carta y con ella abolir muchos malos recuerdos que me agobian hasta lo indecible. Tuviste parte de culpa en ellos, lo sabes perfectamente, y por eso tratas de alejarte cada vez más. Odio tu manera de pensar en cuanto a mí. ¿Tú me querías, no es cierto? Y no creo que todo fuera falso, pues nunca nadie pudo manipular mis sentimientos de tal forma que ni yo mismo pudiera darme cuenta del daño que se me estaba causando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Y cuando vuelva, volveremos a ser los de antes, aunque te niegues y me cierres la puerta. Aunque grites y supliques que te deje en paz. Ni siquiera podrás avisar a la policía porque ya hará días que habrán abandonado la vigilancia de tu casa y yo habré cortado los cables telefónicos. No tendrás escapatoria. El bosque de pinos que rodea tu casa será perfecto para la noche en que yo llegue. Sólo la luna en lo más alto de las montañas iluminará el camino, y nadie, absolutamente nadie, se dará cuenta de mi llegada. Sólo el susurro del viento entre el follaje será testigo de ello. Caminaré pisando las hojas muertas observando las madrigueras que construimos el año pasado para las ardillas. Tan felices los dos...&lt;br /&gt; Y Mario tan ingenuo en cuanto a tu fidelidad. Confiaba en ti, pero le traicionaste. Lo mejor de todo fue cuando nos deshicimos de él. No me puedes negar que la idea fue tuya. -¡Todo sería tan fácil si Mario no existiera! -decías una y otra vez. Y lo hicimos, no lo olvides jamás. Lo hicimos juntos. Tú le preparaste aquel té con un poderoso somnífero mientras yo traía su coche hasta el porche. Lo sentamos allí, y conduje hasta una de las curvas de la montaña mientras tú esperabas impaciente en casa. Salí del coche, le coloqué a él en el asiento del conductor y empujé para que el vehículo saliera de la carretera y entrara en el reducido arcén que la separaba del abismo. No tuve que hacer mucha fuerza para que se precipitara hacia abajo, rodando sobre sí mismo una y otra vez, hasta que paró de dar vueltas y se detuvo entre dos grandes rocas. Quedó totalmente destrozado. &lt;br /&gt; Te lo conté en cuanto volví de nuevo a la casa. Y tú, aunque trates de eludir la verdad, te alegraste de su muerte.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Pero a pesar de todo lo que hice por ti me abandonaste dejándome naufragar en este mar de contradicciones que soy ahora. Me han diagnosticado neurosis obsesiva, y tengo una marcada tendencia hacia las perversiones. He estudiado bien mi enfermedad y puedo decirte que mi frustración parte de la insatisfacción, la que tú me proporcionas descaradamente. El neurótico, se halla ligado a un determinado período de su vida pasada durante el cual se sentía feliz. Se limita regularmente a evitar el contacto con la realidad y protegerse de cualquier encuentro con ella. Desea cambiar esa realidad, para sustituirla por otra más conforme a sus deseos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Ésta será mi última carta, y pretendo decirte que me esperes, pues pronto estaré ahí. No sé la hora, ni el día, ni en que preciso momento llegaré, pero será muy pronto, y espero que me recibas con una sonrisa. De esa manera sería capaz de olvidar la terrible tortura que te había preparado por haberme traicionado. Con este final confío avisarte de lo que te espera si no me tratas amablemente, si no me recibes como merezco. Has de saber que todo tiene solución: tus miedos, mi mal carácter, todo. Todo menos la muerte.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-7490383418940518910?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/7490383418940518910/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=7490383418940518910' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/7490383418940518910'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/7490383418940518910'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2009/10/la-ultima-carta.html' title='La última carta'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-6842073833373796742</id><published>2009-09-14T12:55:00.005+02:00</published><updated>2009-11-25T18:35:21.449+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pasado'/><title type='text'>Pasado</title><content type='html'>Relato publicado en el nº2 de la revista literaria de Santiago de Chile &lt;a href="http://e-absenta.com"&gt;Absenta&lt;/a&gt; (septiembre, 2009)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/F0ShYd5ruB8&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/F0ShYd5ruB8&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PASADO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Él vuelve a casa y deja las llaves al lado del teléfono. La puerta se ha cerrado detrás de él impulsada por la corriente que circula por la escalera del edificio. Hoy hace mucho viento y tiene un fuerte dolor de cabeza. Acaba de darse cuenta de que aún carga con la maleta y la arroja con cierto desdén sobre el sofá del salón. &lt;br /&gt; Todavía están los mismos horribles cuadros y las estanterías polvorientas con raras esculturas chinas. Siempre las detestó, pero formaban parte de ella, tanto como las alfombras y los muebles antiguos. Nunca acabó de gustarle su forma de decorar la casa; tampoco que tuviera esa manía de ordenar en fila las botellas de perfume del cuarto de baño. Pero de todas formas la ama, por eso ha vuelto. Y aunque han pasado dos años está seguro de que ella le espera, impaciente, enfadada tal vez, pero ansiosa por volver a sentirlo en sus brazos.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/Sq4ovhMSxcI/AAAAAAAABpA/o15kV0kpZM0/s1600-h/poema-blog.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 229px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/Sq4ovhMSxcI/AAAAAAAABpA/o15kV0kpZM0/s320/poema-blog.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5381283401583216066" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;No sabe si sorprenderla preparando la cena o invitándola a cenar fuera. En el frigorífico hay suficiente comida para los dos; también hay vino y un pedazo de pastel. -Prepararé algo, quiero que recuerde mis cenas improvisadas.&lt;br /&gt; Mira su reloj y ve que es pronto, no son más que las siete, así que esperará un par de horas. Vuelve al salón y desde allí mira hacia el fondo del pasillo: ahí. Ahí es donde espera dormir esta noche. No cree que ella le ponga ninguna traba. Y si lo hace, esperará a mañana. Comprenderá que su repentina llegada le ha trastocado un poco las costumbres.&lt;br /&gt; Y la cama ya no es la misma que compartieron, tampoco el armario de espejos. Seguramente quiso borrar los recuerdos, pero estos siempre flotan como molestos insectos en el aire y nunca acaban de marcharse por completo. Ella lo sabe, está seguro; sabe que algún día tenía que volver. Y ese día es hoy, precisamente hoy que hace dos años desde que se fue dejándola de pie con sus lágrimas, atormentándose con sus propias súplicas. Estaba enamorada de él, por eso sabe que lo recibirá bien. Sus sentimientos seguirán intactos porque eran verdaderos, no importa el tiempo ni la distancia, tampoco otras personas. Importan ellos dos y el ahora.&lt;br /&gt; Se tumba en el sofá y con el mando a distancia conecta la cadena de música: las notas firmes e impacientes de Beethoven van oscilando por el salón hasta hacerle dormir. Ha hecho un largo viaje hasta allí y cansado, entre sueños inverosímiles, piensa la posibilidad de que ella vuelva antes de las nueve. ¿Y si viene acompañada? No, no creo. Nunca me haría esto. ¿Y por qué no? ¿Acaso no ha podido rehacer su vida? Tal vez sea mejor que me vaya, que me aleje rápido de aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Nervioso por esos pensamientos, se desvela completamente y se levanta del lugar donde dijo que se marchaba, que estaba cansado de vivir siempre con la misma persona y hacer siempre las mismas cosas. Le dijo que se marchaba porque quería experiencias, aventuras sorprendentes. Quería cosas que ella no le podía dar, o que él no quería que ella se esforzara en dar. En definitiva, le dijo que no la amaba lo suficiente. Que otro hombre ocuparía su lugar. Pronto. Seguro. Le dijo que era estupenda y que se merecía algo mejor. Le dijo que se marchaba mañana mismo y que no tratara de retenerle, que sus lágrimas no servirían de nada, que la decisión estaba tomada de hacía ya tiempo. Ella no abrió la boca ni un solo instante, lo recordaba perfectamente. Ni una sola palabra se escapó de sus labios, bien apretados para sostener el llanto. Lo único que hizo fue quedarse allí sentada mirando fijamente no sabía bien qué. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La puerta se abre y un tintineo de llaves se deja oír en el vestíbulo. Él, de pie sobre la alfombra, se queda de piedra al verla tan diferente, con otro peinado, otra expresión cansada en el rostro. Ella se sorprende al encontrar a alguien en su apartamento y sale deprisa, con el corazón apresurado en su pecho. Corre a pedir ayuda a algún vecino. Quiere avisar a la policía, a quien sea, ya que en su casa hay un hombre, alguien que la asusta. Alguien que la ha mirado con ojos expectantes, suplicantes, ligeramente húmedos. Mientras baja las escaleras hacia el piso inferior recuerda que le ha parecido ver que aquel hombre tenía los brazos extendidos hacia ella, en lo que parecía la espera de un abrazo de reencuentro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Más tarde, desde su balcón, puede verlo con los agentes. Está maniatado, vencido, y aunque la distancia es considerable entre ellos dos, un lazo invisible, un lazo que ella no comprende, se extiende en el aire y les une las miradas.&lt;br /&gt; Los ojos del hombre aún suplicantes bajan la guardia y se hunden en sí mismos cuando le hacen entrar en el furgón policial. Ella trata de despegarse esos ojos, esa mirada, de sus propios ojos, de su propia mirada, pero le es imposible y por la noche cuando ningún ruido molesta su sueño, recuerda. Y sabe que si se hubiera fundido en el abrazo que le había ofrecido aquel hombre, hubiera vuelto un pasado que había olvidado por completo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-6842073833373796742?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/6842073833373796742/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=6842073833373796742' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/6842073833373796742'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/6842073833373796742'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2009/09/pasado.html' title='Pasado'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/Sq4ovhMSxcI/AAAAAAAABpA/o15kV0kpZM0/s72-c/poema-blog.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-1676747949536647307</id><published>2009-08-31T14:58:00.002+02:00</published><updated>2009-11-25T18:37:15.322+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Caronte'/><title type='text'>Caronte</title><content type='html'>Este es uno de mis primeros relatos de terror, al igual que &lt;a href="http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2008/10/el-necronomicn.html"&gt;El Necronomicón&lt;/a&gt;. Influencias de Poe en 1994.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en el fanzine H-Horror (julio, 2009)&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SnhcbD9_GcI/AAAAAAAABjg/C78G0rnlhtI/s1600-h/portada+h-horror.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 142px; height: 200px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SnhcbD9_GcI/AAAAAAAABjg/C78G0rnlhtI/s200/portada+h-horror.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5366140576003463618" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Ejemplares a la venta &lt;a href="http://www.h-horror.com"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(fue publicado también en la revista El Tot en 1995 y en la revista Impactes, 1999)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/aQIxn7s3ym8&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/aQIxn7s3ym8&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CARONTE &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Un buen día de Noviembre decidí visitar los lechos de muerte de mis amos. Habían transcurrido diez años desde sus repentinos fallecimientos y sentí el impulso de llevar unas flores a la señora y tal vez, porqué no, algún presente al señor.  He de explicar que el panteón de la familia Hanlon se hallaba bajo su gran mansión, y se accedía a él por las escaleras situadas en un extremo del bello jardín antaño tan primorosamente cuidado por mí. Ahora las hermosas orquídeas y también mis excelentes plantaciones de rosales aparecían totalmente arruinadas. El césped había muerto en muchas zonas, y cientos de malas hierbas crecían sin control olvidando por completo el sentido del orden y del decoro.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SUOA7ZucjmI/AAAAAAAABC0/XPnk3npSiIU/s1600-h/cripta.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 216px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SUOA7ZucjmI/AAAAAAAABC0/XPnk3npSiIU/s320/cripta.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5279204946214686306" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt; La verja se hallaba abierta cuando quise entrar. Quizás alguien esperaba mi visita, quizás deseaban mi visita. Cerré aquella cancela llena de herrumbre con la mano libre. En la mano derecha llevaba el ramo para la tumba de mi señora; en el bolsillo izquierdo del pantalón, una herradura del viejo caballo del señor, su compañero de aventuras. La verdad es que aquella herradura se convirtió en mi amuleto de la suerte desde que el señor me la regaló, pero ahora ya no significaba nada para mí y quise devolvérsela con el mayor de mis respetos.&lt;br /&gt; Las escaleras que conducían al panteón estaban resbaladizas y cubiertas de musgo. &lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SUOBIpQGTNI/AAAAAAAABC8/Poo6z1AQscY/s1600-h/escaleras.bmp"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 214px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SUOBIpQGTNI/AAAAAAAABC8/Poo6z1AQscY/s320/escaleras.bmp" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5279205173720665298" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Descendí los quince escalones y me topé con la puerta de roble que separaba el mundo de los vivos del mundo desierto y vacío de los que ya no están aquí. En la madera de la puerta aparecieron escritas unas letras de color escarlata. Primero una R, luego una O, luego una T...   Letras escarlatas que aparecían en la puerta de roble sin ningún sentido para mí. Entonces fue cuando volví alarmado la cabeza hacia un lado, pues una respiración se hizo patente a mi izquierda y después de unos segundos desapareció. Cuando volví a fijar la vista de nuevo en la puerta de roble comprobé que las letras se habían unido formando una frase. Una pequeña frase de color escarlata oscuro:&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;em&gt;¡No entres aquí!, &lt;/em&gt;decían las letras unidas, onduladas en curvas de terror.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Respiré hondo y pasé. Sólo quería dejar unas flores y una simple herradura en las tumbas de mis antiguos amos. Dejaría allí mis regalos, quizás haría algunas oraciones y después marcharía por dónde había venido. Sólo eso. Las palabras de la puerta tratando de intimidarme no hicieron sino reforzar el deseo de visitar a los Hanlon en su actual morada. El panteón estaba iluminado débilmente por unos pequeños ventanucos en el techo que daban justo al jardín, y varios débiles y oblicuos rayos de sol me indicaban el camino a seguir. Un intenso olor a humedad llegó hasta mí mientras me acercaba a las lujosas lápidas que decoraban imponentes aquel tenebroso lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;OLIVER A. HANLON  &lt;br /&gt;ROSE MARIE HANLON&lt;br /&gt;  R.I.P   &lt;br /&gt;  &lt;em&gt;"El que come mi carne y bebe mi sangre,&lt;br /&gt;  tiene vida eterna,&lt;br /&gt;  y yo le resucitaré el último día." &lt;/em&gt;(Jn, 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Ví los nombres de los señores y arrodillándome deposité mis humildes ofrendas. Después, recuerdo que oré durante unos minutos. Al ponerme en pie vi una enorme puerta al fondo; ni siquiera me había dado cuenta de que estaba allí. En mi camino fui encontrando más lápidas y hermosas tumbas con profusión de nombres de miembros de la familia Hanlon, pero no me detuve ante ellas; me dirigía raudo hacia aquella puerta que tanta atracción parecía tener sobre mi persona. Cuando la tuve a menos de un metro se abrió y seguí caminando hacia el interior. Las escaleras que tuve que usar parecían descender hacia lo más profundo de la tierra. En recodos de la pared habían colocado velas para iluminar mi angosto camino. Aquellos peldaños se retorcían sobre sí mismos y faltó poco para marearme. Sólo me sentía aliviado por no tener que bajar en la oscuridad.&lt;br /&gt; Al término del descenso siguió una cuesta empinada. En lo alto se extendía una explanada repleta de vegetación. ­¡Qué lugar tan extraño! , pensé abriéndome paso entre unos arbustos secos que se me clavaron en los brazos al pasar. Vi un río que atravesaba aquella vegetación. Un río de aguas mansas, aunque a mi parecer, en algunas partes parecían cenagosas. ¿O se trataba de mi imaginación?&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SUOBh7jjWII/AAAAAAAABDE/YV2CK2ShFXU/s1600-h/laguna.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 221px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SUOBh7jjWII/AAAAAAAABDE/YV2CK2ShFXU/s320/laguna.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5279205608130828418" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt; Me aproximé al agua y sentí un intenso calor, unas intensas ganas de sumergirme en ella. ¿Será peligroso?  -No.- me dijo una voz interior. -Puede ser agradable un baño en esta cálida linfa.&lt;br /&gt; Decidí despojarme de mis ropas y nadar un rato. Tal y como había previsto, el agua estaba tibia, a la temperatura ideal. Me sumergí varias veces y me propuse nadar hasta la otra orilla.&lt;br /&gt; La distancia era mayor de la que había imaginado, y en la mitad del trayecto creí que me ahogaba. Con esfuerzo logré alcanzar la otra ribera, exhausto, casi sin respiración. Me estiré en la hierba fresca y traté de serenarme. Pasados unos minutos quise ver dónde estaba, y cuál fue mi decepción al encontrar que a unos dos metros paralelos a la orilla sólo había pared de roca que se extendía recta, sin ninguna cueva en su interior o alguna salida lo suficientemente grande para mí. Así que caminé aproximadamente un kilómetro a mi derecha y me encontré con que terminaba la tierra que pisaba dejando paso a un pequeño afluente del río. Unos cincuenta metros más allá continuaba el suelo firme. Volví al lugar a dónde llegué nadando y caminé el mismo trecho que antes, para encontrarme lo mismo que la vez anterior. La única solución para salir de allí era volver a cruzar el río a nado y regresar por dónde había entrado. Dormité un poco recostado contra  aquella pared de roca sin que ningún sonido turbase mi sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Ya un poco más descansado, me preparé para volver a la otra orilla, pero que desagradable sorpresa fue el poner un pie en el agua. ¡Estaba prácticamente hirviendo!&lt;br /&gt;-Estoy atrapado.- pensé. La única esperanza era que bajase la temperatura del agua. Pero, ¿y si estando una vez dentro volvía a subir? Me escaldaría vivo en aquel río de aguas mansas y oscuras; moriría en aquella corriente subterránea que estaba en ebullición como las calderas del propio infierno. ¿Por qué hervía el agua? ¿Dónde me hallaba? Aquellas aguas tranquilas se fueron moviendo en lentas ondas; se acercaba una pequeña barca que venía directa hacia mí. Vi que estaba conducida por un hombre, y éste mismo fue quien pronuncio las siguientes palabras:&lt;br /&gt; -Mi nombre es Caronte.¿Quieres pasar a la otra orilla?&lt;br /&gt; ­¡Sí! -respondí aliviado.-Si, por favor.&lt;br /&gt; -Entonces tendrás que darme algo a cambio. -me dijo el barquero con voz grave y cavernosa.&lt;br /&gt; -Mis ropas y mi dinero están en el otro lado. -le expliqué. -Cuando lleguemos allí podré pagarte.&lt;br /&gt; -No. -negó rotundo él. -Cobro por adelantado. Son mis normas.&lt;br /&gt; Contrariado le supliqué repetidas veces que comprendiera mi desesperada situación, pero no hubo forma de convencerlo hasta pasado un buen rato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Aquel barquero llamado Caronte era en verdad un ser repulsivo. Tuve que dar gracias porque la penumbra no me permitió contemplarlo en toda su fealdad. Aún así, pude ver que tenía el pelo largo hasta la cintura, en parte recogido en trenzas, grasiento y lleno de algo  -nunca sabré qué exactamente- que se movía poco a poco emitiendo pequeños crujidos. El rostro, aunque no lo pude distinguir claramente, estaba surcado por una gran cicatriz y se le veían algo así como cuatro -quizás más- verrugas en la nariz. Las manos eran peludas hasta la saciedad y andaba cubierto por una túnica escarlata que en la parte inferior estaba hecha jirones.&lt;br /&gt; Por unos momentos, Caronte pareció pensar, meditar algo, hasta que dijo:&lt;br /&gt; - De acuerdo. Sube a la barca.&lt;br /&gt; -¿En serio? ¡No sabe cuánto se lo agradezco, señor! -exclamé. -En cuanto lleguemos le daré todo el dinero que lleve.¡Se lo prometo! -añadí.&lt;br /&gt; Dijo algo en voz baja, algo que no entendí, pero no me importaba. Por fin lograría pasar a la otra orilla y volver a casa. Calculé que en el exterior debía estar anocheciendo y seguro que mi esposa me esperaría impaciente. Probablemente mi llegada sería recibida con una suculenta cena. ¡Dios! ¡Cuánto deseaba salir de allí! Cada vez que Caronte remaba para dar impulso a la barca me parecía una eternidad. Yo le miraba con impaciencia pero él seguía remando lentamente, muy lentamente. Parecía que conociera mi impaciencia por largarme de allí y se burlara de ella haciéndome esperar hasta lo indecible.&lt;br /&gt; Cuando llegamos a la otra orilla vi en una enorme roca una inscripción en letras escarlatas; el mismo tipo de letras que encontré en la puerta de entrada al panteón:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;RIO AQUERONTE&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Cogí mis ropas esparcidas, me vestí y calcé y busqué en mi cartera para sacar unos billetes. Al entregárselos negó con la cabeza y le miré extrañado.&lt;br /&gt; -El precio ha subido.-me dijo.-Ha subido mucho.&lt;br /&gt; -¿Cuánto?&lt;br /&gt; -El precio a mi gran amabilidad es tu alma. Ya no quiero monedas.¡Quiero tu alma!&lt;br /&gt; Dí un paso atrás espantado. No podía creer lo que estaba oyendo.&lt;br /&gt; -Pero señor Corote... no comprendo...-dije confundiendo su nombre.&lt;br /&gt; -Me llamo Caronte, desgraciado.­¡SOY CARONTE! -gritó- ­¡TRANSPORTO A LOS MUERTOS DE UNA ORILLA A LA OTRA!&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SUOBr1YVKRI/AAAAAAAABDM/pV5VUZDMcZA/s1600-h/caronte.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 318px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SUOBr1YVKRI/AAAAAAAABDM/pV5VUZDMcZA/s320/caronte.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5279205778271840530" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt; ­¡Yo no estoy muerto! -repliqué.&lt;br /&gt; -Lo estarás. Tarde o temprano lo estarás. Y entonces tu alma me pertenecerá. Será toda mía. ¡Ja,ja,ja! Pertenecerás entonces a los más terribles infiernos donde vivo y te escaldarás cada día en las calderas que remueven los querubines de Lucifer. Estarás condenado a deambular por entre las grutas más oscuras repletas de crueles alimañas que se te abalanzaran sin piedad y te harán gritar. Y tu lamento se oirá por todo el Erebo sobrevolando éste río que describe nueve círculos en torno a la morada del Supremo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Nunca estuve tan asustado como entonces. Mientras el barquero se reía, corrí tanto como mis piernas me permitieron, resbalando por la empinada cuesta, ahora terrible bajada, hasta alcanzar la escalera de caracol.&lt;br /&gt; Subí lo más rápido posible y llegué a la gran puerta que me había conducido a aquel lugar tan espantoso, digno de una pesadilla. El panteón de los Hanlon lo atravesé como un rayo, pero en mi carrera tropecé con algo y caí de bruces. Al tratar de levantarme vi una  calavera que me miraba sonriente; reía ¡Ja,ja,ja! con la risa cavernosa de Caronte.&lt;br /&gt; Pude al fin alcanzar la salida y casi trepé por las escaleras que llevaban al jardín. Marché de la residencia cuando la luna despuntaba en lo alto en cuarto menguante.&lt;br /&gt;Había permanecido allí un día entero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Al llegar a casa y contar lo sucedido, mi esposa no me creyó. Ninguno de mis amigos me creyó tampoco, atribuyendo aquella experiencia a mi desbordada imaginación. Pero yo estoy completamente convencido de lo que me dijo aquel barquero de nombre Caronte; aquel remero del río Aqueronte: Cuando muera, mi alma le pertenecerá; por esa razón trabajo día y noche para hallar una solución. Estudio en mi laboratorio tratando de lograr una receta que no me permita caer en sus redes. Trato de hallar la inmortalidad. Si no lo logro tal vez me sucedan cosas horribles, pero si lo consigo... ¿Quién sabe lo que puede pasar?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-1676747949536647307?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/1676747949536647307/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=1676747949536647307' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/1676747949536647307'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/1676747949536647307'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2009/08/caronte.html' title='Caronte'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SnhcbD9_GcI/AAAAAAAABjg/C78G0rnlhtI/s72-c/portada+h-horror.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-6982856322660565187</id><published>2009-08-21T19:14:00.003+02:00</published><updated>2009-11-25T18:40:57.241+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='pasos en la noche'/><title type='text'>Pasos en la noche</title><content type='html'>Relato publicado en la revista El Tot,año 1995.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="560" height="340"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/4mitWYoOpTg&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/4mitWYoOpTg&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="560" height="340"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PASOS EN LA NOCHE&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/So7WmwCOFoI/AAAAAAAABlY/uveJo6LegUM/s1600-h/cama.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/So7WmwCOFoI/AAAAAAAABlY/uveJo6LegUM/s320/cama.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5372467366717167234" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Bel dormía plácidamente en su mullida cama aquella noche del mes de mayo. Afuera, la luna llena presidía el firmamento, y el viento hacía agitar con fuerza los árboles del jardín, en un continuo vaivén. Unos nubarrones espesos cubrieron poco a poco el cielo, y al rato una tormenta asoló la zona. La terrible lluvia y los golpes del viento contra su ventana, la despertaron. Decidió levantarse, se puso unas zapatillas y bajó a la cocina a prepararse algo caliente. -¡Menuda tormenta! ¡Ojala no se echen a perder mis flores! -se lamentó.&lt;br /&gt; Removió muy lentamente la taza de leche con la cucharilla mientras su gato se le acercaba. Lo acarició y le puso en un pequeño cuenco un poco de su bebida. Al acabar, subió a su habitación para tratar de volver a conciliar el sueño; la lluvia la había desvelado por completo.&lt;br /&gt; Ya en la cama, programó el radio-despertador para una hora y se dispuso a escuchar el programa que emitía su emisora favorita. Sabía que la música de fondo la adormecería...&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Cesó la lluvia y cesó el viento. Las nubes se movían de un lado para otro, inquietas, listas para preparar una nueva descarga. Bel despertó de nuevo, y esta vez ligeramente intranquila. Oía pasos en el exterior, pasos que caminaban en línea recta y volvían sobre ellos mismos. Los típicos pasos de un hombre en actitud pensativa yendo de un lado al otro de una habitación.&lt;br /&gt; Se levantó nerviosa y alzó la persiana. Miró a un lado y al otro. Nadie. Allí fuera no había nadie paseándose, así que volvió a acostarse dejando la persiana alzada para que entrase algo de luz, y al poco rato volvió a oír de nuevo aquellas pisadas en las losas del jardín.&lt;br /&gt; Súbitamente notó en su propia cama el peso de algo, el peso de alguien subido a ella, que con pisadas lentas y suaves se acercaba desde los pies de la gran cama hacia ella. -¡Dios mío! -exclamó asustada apartando de un tirón sus sábanas en dirección a aquella extraña presencia. 'Aquello', fuera lo que fuese, desapareció. Bel encendió la luz y trató de calmarse. -Imaginaciones, son sólo imaginaciones -se decía. Ahora no se atrevía a salir de la cama, así que se tapó hasta las cejas con las sábanas y trató de no pensar en ello. En cuanto se tranquilizó, decidió apagar la luz. En ese mismo momento volvió a sentir aquellos pasos que caminaban encima de su cama, y con un gesto desesperado se incorporó y encendió la luz de su lamparita de noche. Entonces pudo ver claramente dos huellas de pie hundiendo las sábanas en el colchón; no se movían, permanecían inmóviles señalando la presencia de un ser invisible que acechaba a Bel Abey en aquella noche de tormenta.&lt;br /&gt; El sonido del teléfono la sobresaltó. Temblando descolgó el auricular y dijo:&lt;br /&gt; - Dígame...&lt;br /&gt; - Hola Bel.&lt;br /&gt; - ¿Quién eres?-preguntó sorprendida por la llamada a aquellas horas.&lt;br /&gt; - No me conoces. Soy Deyanira y quiero ayudarte.&lt;br /&gt; -¿Ayudarme? -preguntó de nuevo, mirando con insistencia las huellas marcadas a los pies de su lecho.&lt;br /&gt; - Si. Sé que te está sucediendo algo muy extraño, ¿no es cierto?&lt;br /&gt; - Pero...&lt;br /&gt; - Nada de peros, Bel, esto es muy serio. Escucha: ...&lt;br /&gt; Bel puso toda su atención en comprender lo que le decía aquella voz. Cuando se terminaron las explicaciones, Deyanira se despidió de ella deseándole suerte.&lt;br /&gt; Bel colgó y se levantó. Descalza, descorrió las cortinas y abrió la ventana. Un gran soplo de aire entró en la habitación. Las huellas en la cama seguían visibles, pero ahora se movieron ligeramente. -¡Sí, se movían! Caminaron como un par o tres de pasos, y después Bel pudo ver cómo se formaba una especie de hueco bastante grande, con formas, que cubría la mitad del lecho. Se trataba de la silueta de un hombre la que allí aparecía reflejada. ¡Un hombre invisible a sus ojos estaba tumbado en su propia cama!&lt;br /&gt; -¡Sal de aquí! -ordenó Bel, tal y como le había aconsejado la misteriosa llamada.  -Sal de aquí y vuelve en paz.&lt;br /&gt; No obtuvo respuesta. Miró al cielo por la ventana abierta y continuó:&lt;br /&gt; -Por la gracia de Dios.¡Regresa a tu verdadero hogar, regresa  con los tuyos! &lt;br /&gt; Un gran rayo irrumpió en la habitación incendiando la cama. ­¡Socorro!-gritó Bel mirando horrorizada cómo una gran silueta de hombre cubierta de fuego se incorporaba y se le acercaba. Pareció mirarla; después, saltó por la ventana y desapareció en la noche.&lt;br /&gt; Bel despertó en el suelo. El reloj dio las ocho, y comprobó que su habitación seguía intacta. Unicamente la ventana estaba abierta. -Seguro que ha sido un sueño. -se dijo. Y se levantó del suelo y se cambió de ropa; pero antes de hacer la cama quiso conectar el radio-casete para escuchar la nueva cinta que le habían regalado el día anterior. Pulsó el `play' y...   &lt;br /&gt; "....Sólo vine para recordar el mundo de los que están vivos. No quería hacerte daño, sólo recordar. Deyanira me quiere con ella, pero yo fui feliz aquí. Desearía tanto volver... Tal vez otra noche. No me eches de nuevo, por favor...&lt;br /&gt; Bel se desmayó.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; La mañana aparecía nublada, y desde lo alto del cielo pareció brillar una extraña luz en forma de D.  &lt;br /&gt; Deyanira, fuese quien fuese, sonreía complacida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-6982856322660565187?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/6982856322660565187/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=6982856322660565187' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/6982856322660565187'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/6982856322660565187'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2009/08/pasos-en-la-noche.html' title='Pasos en la noche'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/So7WmwCOFoI/AAAAAAAABlY/uveJo6LegUM/s72-c/cama.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-5620534056465811831</id><published>2009-07-20T18:34:00.006+02:00</published><updated>2009-11-25T18:06:23.291+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='atardecer'/><title type='text'>Atardecer</title><content type='html'>Relato publicado en el año 1995 (revista El Tot)&lt;br /&gt;Más adelante, traducido, fue el germen de mi novela &lt;em&gt;Ombres al jardí, Boira als camps&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/RqVY4nGLMVg&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/RqVY4nGLMVg&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;ATARDECER&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; "Has muerto" -escribe ella-. "Has muerto y me has dejado este desgarro y esta casa vacía donde vivíamos juntos. Estoy buscando recuerdos, y lo hago entre tus ropas y en tus cajones. Abro armarios y cierro las persianas de nuestra habitación para que nadie me vea llorar. No quiero que nadie se asome a esa ventana ni llame a la puerta para consolar. No hay nada que calmar. Ya no hay gritos ni temblores, no necesito que me preparen bebidas calientes. No necesito ni quiero animarme, sólo deseo vivir un poco con cada una de tus cosas, en todos esos materiales que te han sobrevivido.&lt;br /&gt; Estoy tratando de llegar a ti: sostengo entre mis manos el libro que tantas veces leíste con las frases que tantas veces subrayaste, los pensamientos que tanto amaste. Lo pondré en la cabecera de nuestra cama y antes de soñar contigo de nuevo leeré algunos pasajes; se convertirá en mi libro sagrado y me recrearé en esas palabras tal y como tu lo hiciste cada noche. Cada noche... cada mañana contigo. Cada atardecer junto a las playas iluminadas por nuestros sentimientos que se ahogaron sorprendidos por la marea.&lt;br /&gt; Nada volverá a ser como antes. Nada más interesante que hacer.&lt;br /&gt; Aún así, trato de sobrevivir, de no pensar en algo que me acecha inevitablemente: ir junto a ti. Podría intentar hacer poemas al amanecer, hablar en sueños con mis propios sueños. Escribir poemas, sí, sobre tu recuerdo.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SmSeuOs5lVI/AAAAAAAABig/vqpc8Q4GAAU/s1600-h/atardecer.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 150px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SmSeuOs5lVI/AAAAAAAABig/vqpc8Q4GAAU/s200/atardecer.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5360583973535323474" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Quiero viajar sin tormenta, sin importar el modo, encontrando bellos paisajes. Quiero gritar a los cielos mi dolor y que desciendan los ángeles para enjugar mi llanto; quiero que me traigan todos tus mensajes.&lt;br /&gt; No es posible sobreponerme, las olas no se calman con la llegada de la mañana, sólo con la llegada de una nueva ola. Pero mi mar está ya tan seco... ya no hay agua ni peces ni plancton: ni un sólo ser vivo lo habita. Mi mar interior ha sido drenado, lo vaciaste tú sin saberlo, sin darte cuenta de que me quitabas la vida. Tal vez no creías tener tanta importancia en mí, pero ya ves, sólo vivo de ti, por eso procuraré no perder la memoria, que es tu memoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Volvía yo de los pantanos cuando te conocí: ahora vuelvo irremediablemente a ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Esta casa es muy grande y muchos son los sirvientes atentos que se desviven por mi bienestar. Los techos son muy altos y me da vértigo asomarme a cualquier balcón. Voy a irme, voy a irme de aquí. Viviré de cualquier modo.&lt;br /&gt; Nunca te escribí cartas, no hizo falta. Por eso te pido que disculpes si no sé expresarme bien: tal vez deberías leerme con el corazón, ése que falló y te separó de mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Si necesitas algo, llámame. Despiértame por las noches convertido en brisa, en alga enredada a mi pelo. Acosa mi tranquila vida, agita de nuevo mi alma. Y por si acaso te solicito, quédate cerca; no vayas a irte demasiado lejos, no te despegues en exceso de este mundo que te acogió durante años. &lt;br /&gt; Y si decides marcharte definitivamente, ya sea porque no deseas volver, ya sea porque te ves obligado a ello, llévame contigo, por favor. No puedo quedarme sola, temo todas las noches que vendrán, los días que me esperarán. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Todo mi amor se deshace en pequeñas partículas, en minúsculos fragmentos; se diluye en el centro de la espiral que se ha formado a mi alrededor: muere y a la vez aumenta en mi interior. Todo está aquí, dejaste olvidadas muchas cosas de las que no puedo encargarme, es demasiado trabajo, demasiado esfuerzo para quien no puede sobreponerse al dolor.&lt;br /&gt; La música es lo único que a veces me reconforta, pero siempre hay alguna nota, algún arpegio, algún crescendo que me emociona al reflejarse tu recuerdo, al inevitable regreso de tus palabras en las letras de las canciones.&lt;br /&gt; Me pierdo, no puedo olvidarme de ello. La luz se filtra del cielo a través de la ventana y no tiene color. Se desliza por el borde de la alfombra y se detiene a mis pies, iluminando por unos instantes mi corazón derrumbado, mi desgracia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Siento sobre mi rostro los aromas de un fresco perfume. ¿Eres tú? ¿Has venido a buscarme?&lt;br /&gt; Día a día oigo tu voz pero aún así no se detiene el dolor. Aquí estoy sentada esperándote. Van incrementando las lágrimas y va disminuyendo la cordura. Siempre juntos, dijiste, y ahora no puedo asumir el cambio. Traicionaste sin querer la confianza que deposité en ti, mis esperanzas de futuro; traicionaste nuestro pacto. Aunque no creas que te guardo rencor, no. Perdono todas tus ofensas y también este monumental desplante a mi alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; No vendrán más primaveras ni los árboles henchidos de gozo ahuyentarán con su vaivén el calor de nuestros paseos. Todo es oscuro aquí, nada hay en este mundo que vuelva a florecer. Si la memoria fallara, si se quedara estática, inmóvil por los siglos de los siglos... El camino es un poco más empinado al repetirse en mis sueños una y otra vez tu imagen. Tus labios me despiertan en los momentos que logro dormir para susurrarme que estás ahí, recordándome que me amas, que siempre estarás junto a mí. Es una tortura mayor de la que puedo soportar. Sin fuerzas camino por la habitación pero en seguida me canso y vuelvo a sentarme, a mirar por la ventana. Si ladeo la cabeza y dirijo la vista a los jardines veo las orquídeas que plantaste. Alguien las cuida y siguen tan bellas como siempre. Te alegrará saberlo. Muchos se ocupan de que tus negocios sigan en marcha y de que a mí no me falte de nada; creo que el patrimonio aumenta considerablemente a medida que pasan los meses. El dinero sobrevivió a tu muerte; se reproduce con inquietante facilidad y llama a mi puerta tratando de atraer mi atención sin conseguirlo. Ya he dicho que no necesito nada, que se cuiden ellos de esos asuntos, yo me ocupo sólo de ti, el creador de todo esto, de esta enorme mansión en la que vivo, el creador de un imperio. Tú, el culpable, el causante de mi amor, el generador de tormentas de pasión. &lt;br /&gt; Ojos de océano, ¿cómo podré saber si lees lo que estoy escribiendo? Cabellos de príncipe, ¿cuándo podré volver a acariciarlos?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt; Ella ya no escribe. Cerró con llave su casa y camina por el sendero de álamos negros que lleva al cementerio. Puede ir divisando las altas copas de los cipreses sobrepasando los muros, los grupos de gente enlutada que se detienen bajo el pórtico despidiéndose entre ellos después de haber despedido a quien ya está bajo tierra. Cree reconocer algunos rostros, algunas siluetas, y sigue caminando hacia allí cada vez más aprisa. Le apremia una intensa necesidad, una imperiosa fuerza; los ojos le brillan cuando sus pasos se detienen bajo el arco de la puerta del cementerio donde ya no hay nadie. Todos marcharon y dejaron atrás el dolor: la vida sigue.&lt;br /&gt; Corre entre los mármoles grabados y las lápidas decoradas de flores. Lee nombres y no encuentra el que busca; ya no recuerda dónde dejaron el cuerpo de su amor. Nombres y más nombres, fechas, epitafios y extrañas inscripciones, claves sólo conocidas por algunos para no ser descubiertas por otros. No encuentra, no está, no puede ser.&lt;br /&gt; Su vestido es largo y ha de recogérselo con las dos manos para no caer. Un repentino soplo de aire se lleva su sombrero, que rueda hasta uno de los mármoles más bellos, uno en el que cada día hay orquídeas nuevas. Se arrodilla y lee el nombre tantas veces repetido, soñado, acariciado, susurrado y amado. Pasa sus dedos por el relieve que forman las letras y sus lágrimas van cayendo suavemente sobre los pétalos de las flores en una pequeña cascada de sentimientos.&lt;br /&gt; Tras la lápida se alza un lamento llegando hasta sus oídos. Descubre asombrada que allí, sobre un lecho de orquídeas ya marchitas, está el cuerpo del perro fiel de su esposo. Los ojos están en blanco, las extremidades sin fuerza. Acaba de morir junto a su amo después de días sin hacer otra cosa que velar su tumba. Ella no lo ha echado en falta, ha estado demasiado ocupada con sus pensamientos para hacer nada más. Pensó que alguien se ocuparía del animal. Nunca hubiera podido creer en esa maravillosa muestra de afecto, de pura veneración por quien lo alimentaba y lo sentaba a sus pies junto al fuego.&lt;br /&gt; Y llora por él, por los dos, y se arrodilla de nuevo para acariciar el relieve que forman las letras del nombre amado en un gesto solemne, en un último gesto.&lt;br /&gt; El sol alarga su sombra y la une a la de los cipreses oscilantes ante la llegada de la tarde.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-5620534056465811831?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/5620534056465811831/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=5620534056465811831' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/5620534056465811831'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/5620534056465811831'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2009/07/atardecer.html' title='Atardecer'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SmSeuOs5lVI/AAAAAAAABig/vqpc8Q4GAAU/s72-c/atardecer.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-2104148227554885680</id><published>2009-06-24T21:54:00.012+02:00</published><updated>2009-12-10T13:47:23.382+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cosas de niños'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El dinosaurio'/><title type='text'>Cosas de niños</title><content type='html'>Relato premiado con el 4º puesto en el II Concurso de Microcuentos &lt;a href="http://loscuentosdeldinosaurio.blogspot.com/"&gt;El dinosaurio&lt;/a&gt;(Colombia).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/28GaKoCuobU&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/28GaKoCuobU&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;COSAS DE NIÑOS&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SkKFtVPlSMI/AAAAAAAABgw/OZE1a_kCmT4/s1600-h/bajo+la+cama.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 319px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SkKFtVPlSMI/AAAAAAAABgw/OZE1a_kCmT4/s320/bajo+la+cama.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5350986321112680642" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerró los ojos. Las puertas del armario, entreabiertas, dejaban paso a la temible oscuridad de su interior. Cosas de niños, pensaba, así que abrió los ojos de nuevo y decidió levantarse de la cama.&lt;br /&gt;Sus pies descalzos le enviaron la primera señal de peligro: la segunda fue su corazón tembloroso. La tercera señal la dio su boca, que se abrió en forma de grito.&lt;br /&gt;Alguien, bajo la cama, asía sus tobillos y, aterrorizado, miró de nuevo hacia las puertas del armario, entreabiertas. Cosas de niños, pensaba, pero los dedos extraños en sus pies no estaban de acuerdo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-2104148227554885680?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/2104148227554885680/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=2104148227554885680' title='10 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/2104148227554885680'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/2104148227554885680'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2009/06/cosas-de-ninos.html' title='Cosas de niños'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SkKFtVPlSMI/AAAAAAAABgw/OZE1a_kCmT4/s72-c/bajo+la+cama.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-577943430623054856</id><published>2009-06-15T16:44:00.005+02:00</published><updated>2009-11-25T18:42:56.974+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='jueves'/><title type='text'>Jueves</title><content type='html'>Relato publicado en la revista Impactes (año 2000)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/vQVeaIHWWck&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/vQVeaIHWWck&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;JUEVES&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Nubes de otoño atravesaban el pueblo. El viento, que viajaba a bastantes kilómetros por hora, barría todo lo que se ponía a su alcance. &lt;br /&gt;El viejo John estaba como cada tarde en el porche de su casa, sentado en su eterna silla de ruedas, contemplando el baile de hojas secas. Saludó a dos niños que volvían de la escuela, agitando su mano, sonriéndoles, pero ellos no le hicieron caso y siguieron su charla.&lt;br /&gt; Poco a poco, el sol se fue ocultando tras las montañas, y como el frío de la tarde se volvía cada vez más intenso, John giró en redondo su silla y empujó la pesada puerta de roble entrando en la casa. Tenía la cena preparada en la mesa; su mujer, Clara, estaba sentada en el sofá, tejiendo. Entre los labios sostenía un cigarrillo.&lt;br /&gt; -¿No vas a cenar?&lt;br /&gt; -No tengo hambre. -contestó ella secamente, sin levantar la vista de su labor. Y de un sólo trago, apuró la tercera lata de cerveza de esa tarde.&lt;br /&gt; Él la contempló mientras se llevaba a la boca pedazos de carne estofada. Ya hacía años que había dejado de ser la criatura esbelta y proporcionada que conociera en la tienda de Isaac. El paso del tiempo y la dejadez la habían vuelto obesa y malhumorada. Abandonándose a los peores hábitos, fumaba continuamente y la cerveza nunca dejaba de estar a su lado, hiciera lo que hiciera, en el lugar que lo hiciera. Solamente los jueves abandonaba como por arte de magia sus malas costumbres: Salía de casa, temprano, y se iba a una de sus reuniones en el local social. ¿Qué trataban en aquellas reuniones? John nunca lo supo; tampoco le interesaba demasiado. Cuando Clara regresaba, preparaba una buena cena e incluso algún postre delicado; volvía a ser la mujer con la que John se casó. Él no entendía este cambio de actitud, pero sabía que su vida sería infinitamente mejor si pudiera ser jueves todos los días de la semana.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SjZfatMMkaI/AAAAAAAABgE/QBkGHXPBL2A/s1600-h/habita.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 253px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SjZfatMMkaI/AAAAAAAABgE/QBkGHXPBL2A/s320/habita.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5347566519961031074" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Aquella noche, John dormía tan profundamente que no oía al viento empujar contra su ventana. Pero sobre las once le despertaron los ruidos en la habitación contigua, la habitación de Clara. Con esfuerzo alcanzó su silla agarrándose a la barra que había instalado en la pared expresamente para ello, y se dispuso a averiguar qué ocurría.&lt;br /&gt; Salió al pasillo; con las manos iba haciendo rodar las ruedas de su silla, que se deslizaban por el suelo de madera haciéndolo crujir. Enseguida vio la puerta entreabierta; desde su posición podía distinguir perfectamente a su esposa subida en un gran cajón de madera, rodeada de decenas de velas rojas encendidas. Le llegaba un olor nauseabundo que se iba impregnando en sus ropas, pero su voz no alcanzó a quejarse: Varios muñecos de vudú estaban dentro del círculo junto a Clara, que tenía el rostro iluminado y miraba hacia arriba con los brazos en alto. Cuando John se acercó un poco más y dirigió su vista al techo, pudo ver que allí había plasmada una reproducción de la Bestia, terrible, con su aspecto monstruoso, voraz, de piel rojiza y miembros poderosos; con ojos de fuego y boca de alimaña. La mujer pronunciaba plegarias herejes y desconcertantes para su marido.&lt;br /&gt; -¡Clara, por Dios Santo!&lt;br /&gt; Estas cuatro palabras provocaron un inesperado golpe de aire que hizo que el hombre se tambaleara y cayera de su silla. Dentro de la habitación, una de las velas encendidas prendió la alfombra y, rápidamente, las llamas rodearon a la mujer, que ahora gritaba, pero sin cesar de implorarle al Maligno. Un bloque de humo negro y espeso empezó a cubrir el pasillo donde John estaba caído, derrumbado boca abajo. Con toda la fuerza de que disponía fue arrastrándose por el suelo para salir de la casa. Llegó al porche cuando las llamas alcanzaban el salón: las tablas de madera, y todos los muebles parecían gemir, pasto del fuego.&lt;br /&gt; Desde el jardín, John pedía auxilio, pero nadie parecía oírle. Las luces de todas las casas de alrededor estaban apagadas y no sabía porqué, pero no tenía esperanzas de que alguna ventana se iluminara y saliera algún vecino alarmado por el fuego. Continuó arrastrándose en dirección a la calle: su objetivo era ahora llegar a la cabina de teléfonos recién instalada en la esquina. Sus brazos estaban entumecidos, cansados de tanto soportar el peso de su propio cuerpo avanzando por entre el polvo del suelo. &lt;br /&gt; Un estruendo hizo que volviera el rostro sudoroso hacia atrás: No había llamas ni humo ni nada que no fuera absoluta normalidad.&lt;br /&gt; Volvió de nuevo a arrastrarse por donde lo había hecho antes, siguiendo el camino que él mismo había dejado marcado en la tierra, ahora arcillosa, por la lluvia que empezaba a caer.&lt;br /&gt; Ya en la casa, vio a su mujer sentada tranquilamente en el salón, bebiendo un vaso de leche. &lt;br /&gt; -¡John! Pero... ¿qué haces? ¿Dónde está tu silla de ruedas?&lt;br /&gt; Clara se agachó para ayudarle a levantarse y lo sentó en el sillón.&lt;br /&gt; -¡Cuéntame! ¿Qué te ha pasado? ¿Qué hacías ahí afuera?&lt;br /&gt; -Tú...tú...-balbuceaba él- ...Estabas ahí subida... Y el fuego... Todo se quemó y....&lt;br /&gt; Clara no dijo nada. Fue a la cocina, calentó más leche y se la dio a beber.&lt;br /&gt; -Toma, te hará bien. -dijo ella dándole la taza humeante.-Seguro que has tenido una pesadilla, eso es todo.-  Le pasó una mano por la cabeza y salió un momento del comedor para regresar empujando la silla de ruedas.&lt;br /&gt; -Aquí la tienes. Estaba en tu habitación.&lt;br /&gt; -¡No puede ser! ¡Oh, Clara, es todo tan confuso! ­se quejaba  -¡No entiendo cómo ha podido sucederme esto!&lt;br /&gt; -No insistas querido. Sólo ha sido una pesadilla que te ha hecho deambular un rato por la calle. ¡Con la humedad que hay! -exclamó arqueando las pobladas cejas. -Será mejor que te de tu medicina, John. No vaya a ser que ahora te vayas a poner enfermo.&lt;br /&gt; John tomó sus pastillas después de lavarse y cambiarse de ropa, y se quedó el resto de la noche en el sillón; prefirió no dormir. Su esposa sí dormía, tranquila, y sólo el eco de unos truenos lejanos podía turbar un poco su sueño.&lt;br /&gt; El reloj de pared dio la una y John sonrió, alimentándose una vaga esperanza en su interior.&lt;br /&gt; -¡Gracias a Dios ya es jueves! -pensó, animado. Los jueves Clara va a su reunión. ¡Jueves, un día normal de la semana!&lt;br /&gt; Jueves, sí... Ahora podía dormir descansado; podía incluso roncar sin pensar en el desagradable olor que el humo de aquellas velas había dejado en su ropa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-577943430623054856?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/577943430623054856/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=577943430623054856' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/577943430623054856'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/577943430623054856'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2009/06/jueves.html' title='Jueves'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SjZfatMMkaI/AAAAAAAABgE/QBkGHXPBL2A/s72-c/habita.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-8070865672117960239</id><published>2009-05-23T22:14:00.003+02:00</published><updated>2009-11-25T18:20:15.494+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sonrisas en el infierno'/><title type='text'>Sonrisas en el infierno</title><content type='html'>Relato publicado en la revista El Tot (1995)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/V4aiH0AiXBE&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/V4aiH0AiXBE&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;SONRISAS EN EL INFIERNO&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; No podía más. Abandoné mi casa y me instalé aquí porque no soportaba otro día en la ciudad. Dejé todas mis cosas y me vine sin nada, sin una maldita maleta. Ni tan siquiera me llevé ropa para cambiarme, tampoco comida. Llegué sola, y únicamente podía llorar sobre mi pecho desnudo. No tenía abrigo ni ropas que recogieran las lágrimas que se me iban escapando.&lt;br /&gt; Comencé a escribir en las paredes y en el suelo, sobre las baldosas: Es mejor no tenerle. Es mejor que le olvide. No dejé de escribir esas palabras hasta que llegó la noche al lugar donde me encontraba. Entonces me recosté contra una manta y me abrigué un poco con ella: no era suficiente. No lograba conseguir un poco de calor.&lt;br /&gt; Por la ventana entraban rayos despistados de luna que se escondieron en seguida al ver que me levantaba. Los zumbidos penetrantes volvieron a mi cabeza para provocar unas lágrimas cargadas de dolor. En mi cerebro parecían afilarse cuchillos, parecía que se desgarraran todas mis ideas; tal vez mi inteligencia estuviera en plena decadencia, en plena ebullición de desastrosas conclusiones.&lt;br /&gt; De todas formas conseguí dormirme. Por la mañana estaba rodeada de varias personas vestidas de un cegador blanco. Desde mi perspectiva, que era una perspectiva inferior dado que aún estaba tendida en el suelo envuelta en la manta, veía sus rostros engrandecidos, sus ojos interrogándose a sí mismos, sus frentes arrugadas en pliegues de mil preguntas. Me observaban, trataban de averiguar quien era yo, qué era yo, que había llegado tan intempestivamente. Y aunque pensé que alguno de ellos intentaría tocarme para captar mi temblor, nadie lo hizo. No pusieron ni uno sólo de sus dedos sobre mi piel, ni una sola de sus manos se acercó abierta para agarrarme del brazo y zarandearme recriminándome quién sabe qué. Yo estaba ahí, en el mismo lugar que la noche pasada, temiendo que me despojaran de la manta que ya me daba calor. Temía que me arrancaran bruscamente lo único que tenía. Si él ya no entraba en mis posesiones, no quería tener nada más; sólo aquella manta era suficiente para sobrevivir.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/ShhdK92kLwI/AAAAAAAABdA/ou1T54O4JVI/s1600-h/manicomio.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 301px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/ShhdK92kLwI/AAAAAAAABdA/ou1T54O4JVI/s400/manicomio.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5339119801231224578" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Las personas vestidas de blanco salieron de la habitación y me dejaron de nuevo sola. Estaba entonces más cómoda, mucho más relajada sin ningún músculo en tensión. Pasaban las horas pero en realidad eran días completos. Habían puesto a mi alcance un recipiente hondo con agua y una bandeja con comida iba renovándose de tanto en tanto; no llevaba cuentas de la frecuencia, no me interesaba lo más mínimo porque no le prestaba atención. Sólo bebía para no sentir ardor en mi garganta; la comida era prescindible. &lt;br /&gt; A menudo pensaba en él, aunque no siempre porque la mente es inmensa y da cabida a miles de recuerdos y pensamientos. Cuando lo hacía no podía evitar sentir esos resquicios de odio que todos experimentamos al recuerdo desagradable de la separación. Era mi odio lo que me salvaba, lo que me mantenía atada a los sentimientos humanos; me mantenían como persona. Si no hubiera tenido un sólo pensamiento o sentimiento en contra suyo y todos mis actos hubieran estado dominados por la tranquilidad, no sería una persona, estoy segura. No olvidaba el daño y me revolvía contra él: ésa era la forma de irlo calmando, de mantenerme con los pies lo más cerca posible de la superficie de esta tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Me trajeron un espejo y lo colocaron justo enfrente de donde yo me empeñaba en estar. Desde ahí podía verme perfectamente: sentada, con la espalda recostada en la pared; mis manos por encima del borde de la manta cubriéndome hasta el cuello. Tenia los ojos muy abiertos, bien redondos y brillantes, observándome desde mí misma, tratando de obtener alguna respuesta a los cientos de preguntas que se me ocurrían acerca de mi situación. ¿Había venido por mi propio pie? ¿Alguien me había forzado a venir? No recordaba absolutamente nada. Dudaba de mis circunstancias, no confiaba en mis propias respuestas. Y seguía mirando una y otra vez mi reflejo en aquella superficie clara. No parecía yo, no podía reconocerme por completo en aquel estado. Mis ojos seguían abiertos en una expresión interrogante, en una continua admiración. Volvían a mi mente más recuerdos en los que yo aparecía con muy buen aspecto, vestida con ropas de calidad e incluso maquillada y peinada por profesionales. Todo sonreía a mi vida. Cada objeto, cada persona me miraba sonriente, contentos de que yo estuviera dentro de su círculo de vida. No era molestia para nadie, al contrario; era requerida en muchos lugares, más de los que yo deseaba estar. Vivía en tiempos nada difíciles, agradables y llenos de algo que parecía aproximarse a la más deseada felicidad. Hasta que apareció él y mis esquemas se derrumbaron. Se hundió el cielo en mi cabeza y unos terremotos terribles de ansiedad asolaron mi corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Volvieron a entrar las personas vestidas de blanco. No traían comida ni agua, sólo una gran aguja hipodérmica para que penetrara bajo la piel de mi brazo. Tenía que impedirles hacer aquello, ellos no eran nadie para interrumpir mis recuerdos que volvían traídos por mi imagen reflejada en el espejo. Así que escupí en sus rostros desagradables y me golpearon en la barbilla y en la boca, donde mis labios empezaron a latir borboteando sangre. Tuve que bajar la cabeza ante la evidencia: ellos eran más fuertes. La aguja entró e instantáneamente sentí un dolor que fue en aumento. Me inyectaban tranquilizantes, así que pronto dejé de notarlo. Dormí mucho tiempo, más tiempo seguido del que nunca lo había hecho. A pesar de que al despertar sentía todos los músculos agarrotados, me pareció que todo estaba más claro en mi cabeza, que estaba allí por cualquier razón menos por una razón que me llevara a él. Ya no tenía que clamar a su recuerdo para hacer más llevadero el día o para martirizarme con el dolor los días en que necesitaba sentirlo. No sé si fue lo que me inyectaron o sucedió espontáneamente, pero de todas formas así sucedía y era bastante agradable percibirme a mí misma completamente, sin fisuras de ninguna clase. Las ropas que hacía días habían traído para que me vistiera las utilicé con mucho gusto y me sentí mejor. &lt;br /&gt; El problema se presentó cuando estuve dispuesta a pedir que me trasladaran a otro lugar. Se negaron rotundamente. No hubo forma de convencer a los que me visitaban de que debía salir de allí para recuperarme totalmente. Los informes indicaban que no estaba en condiciones y eran esos informes los que se erigían en dueños de mi propia persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Los rayos despistados de la luna que caían como mazas en mis noches eran la única verdadera compañía, los únicos amigos que tenía. Era en las noches cuando yo vivía realmente; el día sólo estaba lleno de ruidos en los pasillos y juegos en el jardín que divisaba desde la ventana. Y no es que hubiera mucha gente, pero era la suficiente para animarme a salir ahí afuera y mezclarme con ellos, compartir sus bocadillos, lanzar sus balones. Pero no podía hacerlo, sólo podía contemplarlos en la distancia con media sonrisa en mi cara, ni siquiera podía esbozar una sonrisa completa porque la mala alimentación y viejas heridas me habían producido llagas en la boca y era doloroso alzar los labios para mostrar al exterior que su visión me producía cierta felicidad. Así que me mantenía de pie ante la ventana con los pies descalzos y el pelo alborotado, con las manos apoyadas en el cristal. &lt;br /&gt; Poca alegría era la que podía manifestarse en el lugar donde me encontraba, pero de todas formas trataba de sobrellevar mi mala suerte. Y a veces me volvía y dejaba de mirar afuera, era entonces cuando me encontraba con las pintadas que había hecho días antes en la pared. Las palabras me volvían a llevar a él, a su reiterado recuerdo, y tenía que rebelarme para evitar dejarme arrastrar de nuevo. Tenía que recuperar mi orgullo.&lt;br /&gt; Apreté los puños y los alcé contra las palabras escritas en la pared que nadie se había molestado en borrar. Deseaba que llegara la hora de mi descanso, que todas las batallas que se libraban en mi interior fueran ganadas. Pero el encanto del éxito no estaba en la meta, sino en el transcurso de la lucha; es decir, buscaba disfrutar por el camino sintiendo el placer del riesgo de poder perderme a mí misma. Tal vez fuera utópico lo que me proponía, pero sólo la nobleza que representaba ya valía la pena. Y mi pensamiento era secreto porque no hubo nadie que se interesara por él. Pensaba y callaba; mis ideas se libraban así de inquisiciones. En el tiempo que duraron mis intentos por recuperarme no vinieron a traerme ni comida ni agua. Estaban intimidándome, obligándome a desistir: aún así no lo conseguirían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Esos eran mis pensamientos en aquella época, bastante dignos pero de resultado inútil. Caí en una profunda depresión, enfermé primero de cuerpo y después de alma. La falta de alimento, bebida y de compañía era más poderosa que todo lo demás. Era necesaria la ayuda exterior, sola no podía hacerlo.&lt;br /&gt; Volví a recluirme en la manta, sin las ropas con las que me había vestido. Desnutrida y pálida dormía todo el tiempo para olvidarme de dónde estaba y qué me ocurría. La arena del reloj de mi tiempo descendía cada vez con más rapidez, era evidente que no disponía de todos los minutos del mundo. Era terrible contemplar cómo mis manos se replegaban en sí mismas sin fuerza, cómo mis piernas se volvían cada vez más delgadas y blancas, débiles, incapaces de soportar mi peso.&lt;br /&gt; Tuve que quedarme para descansar, y desde el suelo, aún cubierta por la manta, esbocé una pequeña sonrisa. Fue casi imperceptible, tal vez ni siquiera lo era pero yo la sentí así. Sonreí y me alegré de volver a ver los rayos de la luna que vinieron a visitarme. Después de todo aún valía la pena tratar de vivir: ellos venían para llevarme a otro lugar mejor. Vi mi sombra alzarse y seguí durmiendo hasta hoy en que vuelvo a ver a los rayos de la luna que, despistados, entran y salen de esta habitación.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-8070865672117960239?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/8070865672117960239/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=8070865672117960239' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/8070865672117960239'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/8070865672117960239'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2009/05/sonrisas-en-el-infierno.html' title='Sonrisas en el infierno'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/ShhdK92kLwI/AAAAAAAABdA/ou1T54O4JVI/s72-c/manicomio.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-7624939432437452072</id><published>2009-05-16T19:46:00.006+02:00</published><updated>2009-11-25T18:17:17.726+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='dos copas de vino'/><title type='text'>Dos copas de vino</title><content type='html'>Relato publicado en el blog &lt;a href="http://brujacurandera.blogspot.com/2009/04/dos-copas-de-vino.html"&gt;Tallando Lápiz &lt;/a&gt;(14-4-09) y en la revista El Tot (1995)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/tbkG6Za6w5s&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/tbkG6Za6w5s&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;DOS COPAS DE VINO&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El vino se inclinaba en la copa cuando ella  la llevaba a sus labios recién pintados; saboreaba la calidez de la boca y se deslizaba garganta abajo en un descenso prolongado, tibio. La copa entonces vacía descansó en la mesa, ataviada con mantel blanco y cubertería de plata.&lt;br /&gt; ¿Qué hora era? El reloj de pared decía las diez, pero para la mujer que estaba sentada a la mesa parecía ser muy tarde en la madrugada. El cansancio, la pena y el hastío la llenaban, y volvía a llenar su copa de vino para intentar detener el tiempo en los destellos del cristal bañado por la intensa luz de la lámpara del techo. Le molestaba el resplandor, por eso encendió unas velas y se quedó así, con aquel tímido halo de claridad, esperando de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/Sg783fxi6MI/AAAAAAAABco/Na6cF4DDm4U/s1600-h/copas_de_vino.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 150px; height: 216px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/Sg783fxi6MI/AAAAAAAABco/Na6cF4DDm4U/s320/copas_de_vino.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5336480638832928962" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt; Podía oir cada crujido de la casa, cada uno de los ratones que se movían en el sótano, cada golpear de las ramas en las ventanas. Podía sentir su corazón latiendo nervioso, cada temblor de su piel, cada uno de los miedos que presentía e imaginaba. Podía oler la cena en el horno, seguramente enfriándose; oler el afrutado aroma que despedía el vino que bebía, la fragancia del perfume que ese día estrenaba. Podía tocar la fina superfície de la copa que se llevaba una y otra vez a los labios, manchando el borde del poco carmín que le quedaba. Podía tocar aquel mantel bordado a mano que sólo ponía en ocasiones especiales; tocar sus lágrimas con sus dedos, detenerlas y saborearlas después en un gesto vano y extraño.&lt;br /&gt; Su perro dormitaba en el sofá, cálidamente flanqueado por dos grandes cojines que casi lo ocultaban de la vista de cualquiera. ¿Qué clase de sueños ocuparían su noche? ¿Serían sueños tranquilos o sueños nerviosos como los que tenía ella últimamente? No podía pensar con claridad. No podía ponerse en el lugar de nadie. Estaba tan sola, o se sentía tan sola que el mero hecho de la simpatía, de la conexión con otros sentimientos la alejaba demasiado de sí misma, y eso la asustaba. Volvió a llenar su copa. Pronto debería ir a por otra botella si quería que todo estuviera a punto para cuando él llegara. Tal vez se había retrasado el vuelo, o tal vez llegara de un momento a otro, cuando menos lo esperara. Su peinado... Fue al baño y delante del espejo se retocó el flequillo, los rizos que le adornaban la cara; quizás debiera maquillarse un poco más... El rimmel ennegrecía sus pestañas cuando le pareció oir la llave en la cerradura. Con el corazón hecho un nudo enderezó la espalda que había inclinado para verse mejor y guardó su neceser en el armario para apresurarse hacia la entrada.&lt;br /&gt; Nada. Sólo había sido su imaginación. Volvió a la elegante mesa y volvió a llenar su copa en un gesto tan usado que hasta le cansó el repetirlo. Empezaba a sentirse mareada; la verdad era que no había comido nada desde bien pronto en la mañana. Recordaba que había ido al gimnasio y había batido su propio record de abdominales; había hecho la compra y a partir de entonces todo estuvo dirigido a aquella cena, a aquella cita que tanto ansiaba. Encadenada a la copa bebía y bebía, comenzaba otra botella y volvía a beber mientras el tiempo recorría su camino en línea recta, sin detenerse un instante para complacerla. Comenzaba a dudar de que vendría, de que alegraría aquella sala oscura, aquellas manos dormidas agarradas a aquella copa de vino. Llegaron las once y las doce. A la una entró en la cama, perdida entre los sollozos que le provocaban la pena y el alcohol.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/Sg7-Qwf_gXI/AAAAAAAABcw/3JrTyehBCSY/s1600-h/mujer.bmp"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 205px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/Sg7-Qwf_gXI/AAAAAAAABcw/3JrTyehBCSY/s320/mujer.bmp" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5336482172331065714" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El vino se inclinaba en la copa cuando él la llevaba a sus labios gruesos, sensuales; saboreaba la calidez de la boca y se deslizaba garganta abajo en un descenso prolongado, tibio. La copa entonces vacía descansó en la mesa, una mesa para dos en un restaurante lleno a rebosar de comensales que llenaban con sus charlas el local de decoración ostentosa. Los gestos de sus manos eran pausados y amables; a veces, casi sin darse cuenta, rozaban las manos de la mujer que se sentaba enfrente, bella y lánguida. Él casi acariciaba  su copa cuando volvía a llevársela a los labios. Su infidelidad le excitaba los ánimos, le exaltaba el interior, le producía un intenso gozo mezclado con el nerviosismo propio de quien transgrede las normas, los preceptos del matrimonio.&lt;br /&gt; Un violinista liberaba de su instrumento notas bellas y sugerentes, sumamente placenteras, mientras los camareros parecían danzar en torno a las mesas, sirviendo platos y fuentes repletas de exquisitas formas y olores. Todo era bello, susceptible de guardar en la memoria para siempre, tal y como guardan las aves el recuerdo de su primer vuelo, su primer contacto con el aire fresco de la mañana. Todo era allí y ahora, sin importar nada más. Su copa de vino se vaciaba una y otra vez con la ligereza propia de lo que se considera a sí mismo parte integrante e integrada. El sutil reflejo de los colores en el cristal se podía mezclar con el brillo de su mirada feliz, con un trasfondo, eso sí, de remordimiento, de inquietud por lo que a su mujer refería. Pero qué importaba ahora... Levantó su copa y bebió del vino que le ofrecía, despreocupado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-7624939432437452072?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/7624939432437452072/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=7624939432437452072' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/7624939432437452072'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/7624939432437452072'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2009/05/relato-publicado-en-el-blog-tallando.html' title='Dos copas de vino'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/Sg783fxi6MI/AAAAAAAABco/Na6cF4DDm4U/s72-c/copas_de_vino.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-5689692726561485736</id><published>2009-05-01T10:50:00.004+02:00</published><updated>2009-11-25T17:48:41.454+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='inspiración'/><title type='text'>Inspiración</title><content type='html'>&lt;strong&gt;INSPIRACIÓN&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Relato publicado en el blog "&lt;a href="http://escritoresenlasombra.blogspot.com/inspiracion"&gt;Escritores en la sombra&lt;/a&gt;" (16/04/09) y en la revista El Tot (1994).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/jx3DtXyEqrE&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/jx3DtXyEqrE&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/Sfq4SZj8gAI/AAAAAAAABbY/9a0H3DT7GWw/s1600-h/fuente+de+inspiraci%C3%B3n.png"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/Sfq4SZj8gAI/AAAAAAAABbY/9a0H3DT7GWw/s320/fuente+de+inspiraci%C3%B3n.png" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5330775735185211394" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;En la mesa del escritor se amontonan cientos de hojas en blanco. Es incapaz de poner nada sobre ellas, sólo más vacío si cabe. Algunas de sus lágrimas caen formando pequeños círculos húmedos, haciéndose más grandes al contacto con el papel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Colecciona frases hechas y palabras nuevas que busca cada día en el diccionario, el que tiene a sus espaldas, el que se apoya en la estantería repleta. Sabe que por ahora es inútil esforzarse, y sería mejor marcharse; tal vez bajar al pub de la esquina y tomarse un buen trago de cerveza, o dos; y fumarse un paquete de cigarrillos; mejor dos. Sabe que no es fácil trabajar en condiciones precarias como en las que vive, pero persevera como perseveran los náufragos que se aferran a la última tabla de salvación que tienen. Conoce sus propias reglas y se conoce a sí mismo; sabe que las palabras pueden acudir en su ayuda pero no lo hacen, permanecen estáticas, inmóviles, sin ningún asomo de vacilación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tiene ningún trabajo hecho, pero sueña con ello, con los planes que podría llevar a cabo cuando surgiera el primer artículo o el primer verbo. Habla de ello continuamente a sus amigos, los que encuentra siempre en el pub, pero a ellos en realidad no les interesa nada de lo que él les cuenta. Poco importan ya sus buenas ideas cuándo nunca ha sabido cómo llevarlas a cabo ni como expresarlas en el papel. Si en verdad desea que le llamen escritor debería ponerse a trabajar en serio, dejarse de bajar cada tarde para beber la cerveza amarilla y espumosa que le sirve Jon. Debería dejar de apostar sobre los partidos de liga y de reír los chistes de Isaac. Él sí es alguien que merece la pena respetar: Sabe conjugar perfectamente todos los verbos de su mente con las palabras de su imaginación y traspasarlas al papel. Ha escrito cinco novelas, colabora en publicaciones semanales, ha sido entrevistado en televisión y aún tiene tiempo para contar chistes malos en el pub.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no es que sienta envidia por él, sólo es un cierto rencor porque no ha experimentado nunca el terror a ese vacío de expresiones ni la impotencia ante la blancura del papel. Isaac escribe con la misma facilidad que bebe, juega al póker, apuesta, ríe y va de aquí para allá parloteando y gesticulando. Isaac es listo, alto, reconocido y admirado; él no. Él sólo está sentado en su mesa, en su polvoriento estudio de vigas deterioradas donde se amontonan cientos de libros viejos. Su única lámpara, un flexo que se doblega ante él, enfoca su trabajo por comenzar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El escritor mira hacia el techo esperando que descienda de ahí la inspiración que necesita como el pan que hoy tampoco ha podido comprar. En ese momento no puede hacer nada más que ir donde siempre y tratar de que alguien le pague una cerveza; tal vez logre conseguir que le paguen dos, así que baja a la calle por la escalera húmeda y oscura del edificio, da un traspiés en el último escalón y se golpea la cara con la puerta de salida. Llevándose una mano a la nariz dolorida comprueba que de la herida que no puede ver brota sangre; se la limpia con el dorso del grueso jersey de lana azul que lleva y sale.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camina dando cortos pasos y lanzando suaves miradas a su alrededor; emerge de su corazón la ternura característica de un amante de la noche, del que sabe apreciar toda su belleza. Los adoquines están mojados por la reciente lluvia y las luces de los letreros luminosos de las tiendas se reflejan en ellos. Puede oler la suave y olorosa humedad que desprende el agua del mar. Tiene suerte de vivir en una ciudad costera; tiene suerte de poder sentirse atrapado en ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el pub, la escasa iluminación le hace bien. Se sienta en una mesa apartada y espera a que cualquiera de los que están en la barra se le acerquen, como siempre, pero hoy nadie lo hace. Se siente aislado, encerrado en una burbuja hermética que impide que aprecien su presencia. Llega a la conclusión de que se ha equivocado de pub cuando se le acerca una camarera, una que nunca ha visto ni volverá a ver, y aprecia el logotipo del local en su uniforme. Ése no es el pub de Jon, pero de todas formas pide una cerveza y se la toma de un solo trago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aprovechando una entrada masiva de clientes, se pierde entre ellos y sale de allí pasando totalmente desapercibido. Ahora poco le queda por hacer, probablemente tratar de pensar en qué parte de la ciudad se ha metido: No reconoce ninguna calle ni ningún tipo raro de los que siempre se pasean por su barrio. Se da cuenta de que está caminando en círculo cuando se encuentra con el mismo mendigo que le vuelve a pedir limosna otra vez. ¿Qué está pasando? Crece y crece su nerviosismo, suda y golpea los muros pintarrajeados. No sabe dónde está ni cómo ha podido perderse. Era tan sencillo durante todo este tiempo ir al pub de Jon... ¿Cómo puede pasarle esto ahora?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cruza la calle y se topa con la arena. Avanza directo al agua que es negra y se revuelve nerviosa. El olor a sal es magnífico y se sienta para disfrutarlo. Poco a poco, va cayendo en un sueño reparador que le conduce a un mundo desconocido en el que pasa el resto de la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al despertar, está de nuevo en su estudio; debe de haberse quedado dormido sobre sus hojas en blanco. Ahora... ¡ahora sí puede empezar a escribir! Sus manos se deslizan rápidas manejando con destreza el lápiz, y las palabras van apareciendo una tras otra, unidas entre sí por un lazo invisible y maravilloso. Puede recordar, por fin, sus experiencias en el otro mundo, el onírico, el que está más allá de cualquiera de los mundos. Y escribe sobre él, sobre sus experiencias en él, porque aunque hasta el momento no se le había ocurrido hacerlo, a partir de ahora ésta será su única, posible y fructífera inspiración.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-5689692726561485736?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/5689692726561485736/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=5689692726561485736' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/5689692726561485736'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/5689692726561485736'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2009/05/inspiracion.html' title='Inspiración'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/Sfq4SZj8gAI/AAAAAAAABbY/9a0H3DT7GWw/s72-c/fuente+de+inspiraci%C3%B3n.png' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-1929246925995835758</id><published>2009-04-10T10:32:00.003+02:00</published><updated>2009-11-25T17:51:13.505+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Inri'/><title type='text'>Inri</title><content type='html'>&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/ULmYsWzHErk&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/ULmYsWzHErk&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;INRI&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Suaves tonalidades de rojo se abren paso entre la tarde. Él, desde su perspectiva, puede ver cómo se oscurecen los techos de las casas más altas de la ciudad. Es desde la mañana que está ahí colgado, desde la hora en que la profecía empezó a cumplirse.&lt;br /&gt; Le es difícil respirar, teniendo que elevar el cuerpo a cada inspiración, sintiendo cómo intensas punzadas de dolor nacen una y otra vez de sus pies clavados uno sobre otro en el madero, impidiéndole mover las rodillas.&lt;br /&gt; Fríos clavos de hierro atraviesan sus muñecas, y cada una de sus inspiraciones, cada uno de sus movimientos hacia arriba en busca de aire fresco, le producen un dolor lacerante en las articulaciones de los brazos, tan horrible que siente que se va a desmayar.&lt;br /&gt; La cabeza, inclinada hacia la derecha, está coronada con espinas entrelazadas que se clavan en la suave y sudorosa piel de la frente. &lt;br /&gt; Paulatinamente, finos hilos de sangre se le escurren desde las sienes para resbalar por los pómulos; las gotas caen como mazas sobre su pecho desnudo y herido. El largo y lacio cabello oscuro va recogiendo el copioso sudor que mana de su cuello y de su frente para evitar que la sal que contiene le irrite aún más las heridas.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/Sd8FrDxmEUI/AAAAAAAABaA/0yXRuNxBPx4/s1600-h/crucifixion-of-jesus-christ-with-dramatic-sky-and-lightning.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/Sd8FrDxmEUI/AAAAAAAABaA/0yXRuNxBPx4/s320/crucifixion-of-jesus-christ-with-dramatic-sky-and-lightning.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5322979521881051458" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt; Él gime al sentir ahora más intenso el dolor en su espalda. La madera tosca y sin pulir roza las magulladuras provocadas por el látigo en su lento y agónico ascenso hasta el monte. Aún suenan en sus oídos las injurias de los que allí le han amarrado, pero no le importa demasiado lo que hayan dicho: tarde o temprano se darán cuenta de su error.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Han colocado sobre su cabeza una inscripción tallada en una tabla rugosa y desigual. Una de las palabras que contiene destaca sobre las otras: Rey. Es rey pero está crucificado, condenado a morir en medio de terribles calambres musculares.&lt;br /&gt; De nuevo la tortura al respirar. Cuando hubiera tenido que ser un acto involuntario, está siendo algo forzado, un doloroso trance antes de llegar al final.&lt;br /&gt; Los músculos de los brazos se le agarrotan y sigue manando sangre de las heridas de las muñecas, y se va haciendo cada vez más oscura. Una de las piernas la tiene paralizada, inmóvil y muy tensa; da la impresión que de un momento a otro vaya a moverse espasmódicamente y sin control. Eso le asusta, pues sabe que si mueve más de lo justo cualquiera de sus miembros, el dolor aumentará. Y mucho.&lt;br /&gt; Mueve la boca en un raro gesto porque la musculatura de la cara parece que vaya a quedarse rígida también y vuelve a gemir, sin atreverse a sacar al exterior el alarido que exprese todo lo que siente. &lt;br /&gt; Es el cansancio. Una fatiga enorme es la que le cae en esas horas encima de los hombros. Que cesara de una vez el dolor, eso es lo que podría traerle uno de sus deseos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Cerca de la hora sexta se eclipsa el sol, la oscuridad cubre todo el lugar y un fuerte grito, un canto al fin, puede oírse desde lo alto de la montaña. La muerte se ha llegado hasta el que tuvo la osadía de llamarse Rey. Un rey torturado como los que cometen injusticias, golpeado como los animales que se escapan del rebaño. Insultado como las rameras, crucificado como los ladrones. El Rey de los judíos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-1929246925995835758?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/1929246925995835758/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=1929246925995835758' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/1929246925995835758'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/1929246925995835758'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2009/04/inri.html' title='Inri'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/Sd8FrDxmEUI/AAAAAAAABaA/0yXRuNxBPx4/s72-c/crucifixion-of-jesus-christ-with-dramatic-sky-and-lightning.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-1709625583475700954</id><published>2009-04-03T09:26:00.002+02:00</published><updated>2009-11-25T17:58:59.253+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='el escritor de escritores'/><title type='text'>El escritor de escritores</title><content type='html'>Relato publicado en el blog &lt;a href="http://bruja.curandera@blogspot.com"&gt;Tallando Lápiz&lt;/a&gt; (México), abril 2008.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/X61WbGCo1WU&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/X61WbGCo1WU&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;EL ESCRITOR DE ESCRITORES. &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;em&gt;Él es el escritor de escritores, el creador de universos, vidas, proyectos e ilusiones. Él surge de un mundo en el que él mismo es imaginado, y ahora, en su madurez, concibe nuevos mundos que a su vez le imaginarán a él. &lt;br /&gt; Proyecta la Tierra, los mares y los cielos; la naturaleza entera. Insufla aire en cada ser viviente que germina de sus ideas y les da poder para manejarse a su antojo, para pasearse y vivir por el suelo que ha creado. Ha visto que es bueno y continúa imaginando.&lt;br /&gt; Crea cada retazo de historia: desde los episodios en las más remotas de las cavernas, pasando por las batallas más sangrientas, más simples, más aburridas; provoca batallas cualquiera en los campos más alejados, los más remotos, abruptos o cercanos a las ciudades. Organiza múltiples expediciones, descubrimientos y construcciones; los reinados más crueles, los más benignos y los menos destacados. Por sus manos pasan infinidad de asesinatos, matrimonios, separaciones y amores fustrados. Le crecen sabios y multiplica simples mortales para hacerlos hombres  ilustres, ambiciosos, despechados, felices, trabajadores, vagos y criminales. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Firma millones de acuerdos, paces, tratados, sentencias de muerte y constituciones. Provoca crisis monetarias, pestes, las más terribles enfermedades, muertes crueles, hambre, desecaciones y polución. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Escribe sobre cada uno de los hombres que ha creado y les inventa historias y cientos de sucesos para agitar sus vidas y hacer así más completa su propia creación. Cada hecho que engendra es uno más en su libro, que es el Libro de los Libros, el que recoge todas las historias posibles, todos los personajes imaginables, todos los libros que han podido escribir esos personajes con cada uno de los relatos posibles.&lt;/em&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SdRr2cDeWJI/AAAAAAAABZQ/VVkpjCiN_o4/s1600-h/20070923114359-felipe-morin-s-2.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SdRr2cDeWJI/AAAAAAAABZQ/VVkpjCiN_o4/s320/20070923114359-felipe-morin-s-2.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5319995642819270802" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;em&gt;Representa todas las obras, pinta todos los cuadros; ha dibujado cada paisaje que él mismo ha ideado. Delinea proyectos, es el arquitecto de los arquitectos, el constructor de todas las construcciones posibles, el mago de los magos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Y lo observa todo desde su escritorio, el que está situado en mi imaginación. Y yo le veo creando, inclinado sobre millones de hojas de papel escritas con tinta indeleble, perpetuando su obra, volcado sobre todas las vidas posibles, inventando nuevos y viejos episodios. Y le ideo a él otro mundo, en el que no puede seguir trabajando y ha de vivir otra historia, y le creo en otras situaciones, ninguna igual a la otra. Invento nuevos acontecimientos y sueños, aventuras y accidentes. Escribo ahora mi Libro, el que a pesar de todo le seguirá perteneciendo a él, a su misma obra, porque me ha imaginado así, y sólo hago lo que está escribiendo en este momento. Escribo estas palabras porque él así lo hace y cesaré en cuanto él cese. Pertenecer a su Libro es como pertenecer a un Dios. Siempre bajo su poder, siempre bajo su influencia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marionetas en la cuerda, títeres en el gran teatro, en la gran orquesta sinfónica mundial cuyas partituras son ahora un capítulo más. Uno cualquiera. Tampoco tiene tanta importancia.&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-1709625583475700954?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/1709625583475700954/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=1709625583475700954' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/1709625583475700954'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/1709625583475700954'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2009/04/el-escritor-de-escritores.html' title='El escritor de escritores'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SdRr2cDeWJI/AAAAAAAABZQ/VVkpjCiN_o4/s72-c/20070923114359-felipe-morin-s-2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-3981802108692919324</id><published>2009-03-20T18:39:00.002+01:00</published><updated>2009-11-25T20:10:26.755+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Más allá del límite'/><title type='text'>Más allá del límite</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/Sw2BBsAFROI/AAAAAAAABvE/-v6Xp09I3QQ/s1600/portada+sociedades+secretas.bmp"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 166px; height: 254px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/Sw2BBsAFROI/AAAAAAAABvE/-v6Xp09I3QQ/s320/portada+sociedades+secretas.bmp" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5408120593533191394" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Relato publicado en el libro "Sociedades Secretas" Antologia de varios autores. Claudio Landete, editor. (1995) y publicado en la web: "http://www.libroandromeda.com/mas_alla.htm"&gt;Más allá del límite" &lt;br /&gt;Crítica del libro &lt;a href="http://www.archivodenessus.com/images/sociedades_secretas.jpg"&gt;AQUÍ&lt;/a&gt;.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/R1EQ58Ln9ic&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/R1EQ58Ln9ic&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;MÁS ALLÁ DEL LÍMITE.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Allí los amaneceres eran sombríos, las noches melancólicas. Detrás de los álamos que rodeaban la casa se asomaba un abrupto acantilado en donde las olas golpeaban furiosas contra las rocas; tal vez trataban de alcanzarle a él, al líder, al que con sus palabras y sus escogidos gestos atraía más y más gente. Y era gente de todo tipo, pero todos con una característica en común: la desesperación desembocante en un fanatismo exagerado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Por los túneles subterráneos que se habían excavado en la parte trasera de la gran finca circulaban varios hombres en fila cargando rifles y cajas de municiones. Llevaban largas túnicas negras con capuchones a las espaldas y sus cabezas estaban totalmente afeitadas. Afuera, el campanario de la iglesia dio las ocho y las mujeres que estaban sentadas en un banco del patio enredadas con sus oraciones se levantaron y se dirigieron como sonámbulas en plena noche al templo recién construido. Era la hora del culto, y cada segundo que pasaba les acercaba más y más al anunciado apocalipsis. Mientras arrastraban los pies calzados con gastadas sandalias de esparto, sus sombras se perdían entre los últimos rayos de la tarde. Los hombres dejaron sus tareas en las profundidades y siguieron los pasos de las mujeres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SRxq9N7FrmI/AAAAAAAAA2w/cAI4F7QXXlw/s1600-h/VOLC020.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 380px; height: 257px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SRxq9N7FrmI/AAAAAAAAA2w/cAI4F7QXXlw/s400/VOLC020.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5268203264058699362" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"... Ya no tendrán hambre ni sed; ya no les molestará el sol ni bochorno alguno. Porque el Cordero que está en medio del trono los apacentará y los guiará a los manantiales de las aguas de la vida. Y Dios enjuagará toda lágrima de sus ojos..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Así hablaba el Gran Maestro Abraham II, como se hacía llamar. Oficiaba la ceremonia de la tarde, justo antes de la cena, y todos los fieles arrodillados en el suelo y con las cabezas postradas, oraban y cantaban a la vez los salmos que les había enseñado. Él les guiaba, conducía todos y cada uno de sus pensamientos y los transportaba a los niveles superiores de conciencia que pretendían alcanzar para sentirse realizados. Y era un líder, amado y odiado; perseguido por algunos y venerado por muchos. A pesar de todo, sólo era un hombre, aunque un hombre idolatrado, y eso era lo que verdaderamente le importaba. Lo demás sólo eran circunstancias que rodeaban su vida, reducida al templo que él mismo se había erigido. Pero todo era falso; no hacía sino sugestionar a sus fieles, hacerles falsas promesas. Les inculcaba sentimientos de liberación y les atemorizaba con la proximidad del Juicio. Sabía cómo crear ambientes propicios en sus ceremonias, sabía como hablarles y amonestar sus fallos. Entonces era cuando veía en los ojos de aquellos hombres y mujeres el miedo, el terror a su ira. Porque nadie debía abandonarle, nadie podía renunciar a lo que él ofrecía. Nadie podía tampoco escapar, porque eran demasiado fuertes y bien cimentados los muros que los separaban de la sociedad, demasiado altas las vallas electrificadas que circundaban la finca, demasiados los perros fieros... Nadie podía escapar de la trampa en que se había metido, voluntariamente o no. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La personalidad del líder era fuerte y siempre estaba apoyada por dos de los llamados Primeros Sacerdotes: hombres rudos, de torsos anchos y brazos poderosos, expertos en artes marciales bien entrenados para evitar cualquier rebeldía. También conducían los Ritos, los temidos ritos que tanto odiaba Marcus... Había ingresado en la secta impulsado por su propia confusión espiritual, y ahora que empezaba a reaccionar, a darse cuenta de que ése no era el camino adecuado, se veía encerrado, sin posibilidad alguna de salir. Y no podía sobrellevar el estado en que quedaba su alma tras los Ritos. Comenzaba a temer verdaderamente las largas sesiones en las que el Gran Maestro congregaba a diez miembros -él siempre estaba entre esos diez- y eran sentados en la mesa del Círculo Místico. Pretendían, unidos todos de las manos y guiados por los sacerdortes, comunicarse con espíritus que les llevarían a otros siglos, pasados y futuros, donde las divinidades se les revelarían y así podrían participar de lleno en su sabiduría. Fumaban hachís y bebían preparados extraños con sustancias excitantes. Al alcanzar el máximo estado de euforia y confusión mental era cuando entraban en escena las víctimas: animales que tenían que sacrificar para ofrecer después en el altar mayor. Abrir sus carnes, degollar sus miembros, desangrar sus vísceras, comer sus cerebros, eso era lo que tenían que hacer para alcanzar la sabiduría y protección divinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Ahora Marcus debía dejar de pensar en todo eso y centrarse en la ceremonia. Y mientras se enjugaba con el dorso de la mano el sudor que le caía por la frente, el Gran Maestro seguía hablando del final de los tiempos, un final que profetizaba muy cercano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; "Porque llegarán tiempos mejores para los elegidos. Y aunque hayáis bebido de todos los vinos de maldad y hayáis comido de los manjares del vicio, no se os tendrá en cuenta. Porque serán ciento cuarenta y cuatro mil sellados y nosotros estamos entre ellos. Y veremos una tierra nueva, repleta de oro y de riquezas, llena a rebosar de seda y piedras preciosas; una tierra de aromas perfectos, de ambientes claros y sin nubes donde no existen los esclavos y sólo hay bondad. Veremos árboles de Vida y de Ciencia allí donde la Muerte ha sido desterrada y las murallas son puras alas de ángel."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; "Y ¡ay! de los que me abandonen. ¡Ay! de los que se atrevan a desafiarme. Porque entonces serán pocos vuestros lamentos, serán escasas vuestras súplicas. Y todo el que no me siga, el que no siga mis palabras, las palabras de iluminación, será atormentado con fuego y azufre, y la humareda de su tormento se elevará por los siglos de los siglos... El Señor no olvida vuestras iniquidades. ¡Y yo, como su enviado, tampoco!"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Los rostros de los adeptos estaban petrificados, inmóviles todos, con la expresión dirigida hacia él. Y siguieron absortos e impotentes ante sus palabras hasta que unas mujeres empezaron a llorar y le gritaban que nunca le abandonarían, que irían allá donde él las llevase. El Gran Maestro sonreía satisfecho. Lo iba consiguiendo. Poco a poco iba convenciendo a todos, y pronto anunciaría la llegada del final de los tiempos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Fueron pasando días con sus noches, y los sectarios seguían cumpliendo órdenes. Continuaba el almacenamiento de armas y el sometimiento sexual de las mujeres, que una a una iban pasando por las habitaciones del Maestro, satisfaciendo sus instintos, sometiéndose a su estricta voluntad, una voluntad que creían divina, mientras perdían a pasos acelerados cada rasgo de su personalidad. Y el sol desapareció. Se esfumó en medio de una clara mañana y sólo dejó oscuridad. En realidad no era más que un eclipse pasajero, pero Él dijo haber recibido la señal: el final estaba aquí. Sólo veinticuatro horas después, el Caos arrebataría el mundo.&lt;br /&gt; Con gestos solemnes convocó a todos para oficiar el último Rito. Comunicó que el Señor pedía un sacrificio especial si querían salvarse: A cambio de la vida de seis, se salvarían sesenta de ellos. ¿Y quién serían esos seis? &lt;br /&gt;Los nombres de todos fueron escritos en pequeños papeles y depositados en una caja de metal. La suerte y la mano del líder fueron descubriendo uno a uno los elegidos, que al irlos llamando les indicaba que debían colocarse en fila a la izquierda del altar. Tenían los hombros tensos, los ojos hundidos y húmedos, las manos sudorosas; los oídos, atentos a las indicaciones del Maestro, rendidos ante lo que a él se le ocurriera hacer. Y aunque todos los que estaban allí congregados estaban bajo los efectos de las drogas que se suministraban diariamente, algo podían percibir, algo que les decía que debían luchar por una nueva vida, no dejarse llevar por los gritos de un loco que almacenaba cientos de dólares en aquel refugio libre de impuestos. Pero se marchó la cordura que había aparecido tan sólo un momento, nadie la pudo atrapar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Los que iban a ser sacrificados se dirigieron al patio acompañados de los sacerdotes. Marcus, que era el más joven, salió de la fila y corrió, corrió todo lo que pudo hacia la parte trasera de la casa, hacia el acantilado de olas coléricas.&lt;br /&gt;-¡Dejadle! -gritó el Maestro. -¡No vayáis tras él!-  Y mantuvo en sus labios una siniestra sonrisa mientras decía: -No ha entendido. Ha oído pero no ha entendido que su ruina está cerca, y si piensa que así escapará a la furia del Señor va equivocado. Muy equivocado... ¡Prosigamos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Los maderos estaban ya preparados, los clavos también. El sol despedía brillos sobre las frentes sudorosas de los elegidos, que entre alaridos de dolor, lloros y súplicas iban siendo crucificados. El resto de las personas que tenían que presenciar aquel horror estaban arrodilladas hincando sus rodillas huesudas en la arena del patio, balbuceando plegarias. El Gran Maestro alzaba sus gordezuelos brazos al cielo anaranjado y arrugaba su nariz  y torcía la boca en una mueca desagradable mientras creía que su poder estaba renovándose por momentos. Aspiraba omnipotencia e incluso lloraba de emoción. Era sólo un loco, pero un loco seguido por muchos.&lt;br /&gt; Cualquiera podía captar ese día el olor del holocausto, del sacrificio mezclado con la brisa salada que traía el mar. Podían oirse los gritos escandalosos de las gaviotas que iban y venían. Podían verse perfectamente los hilillos de sangre que resbalaban del centro de aquellas manos perforadas hacia las muñecas, la sangre acumulada en las plantas de los pies, las pupilas dilatadas, las bocas abiertas, las túnicas convertidas en sudarios. Cuando el sol hacía intentos de ocultarse para no tener que contemplar la macabra ceremonia, alzaron los crucifijos y los cuerpos sacrificados se mostraron ante los ojos de los hombres como nuevos Cristos, como últimas ofrendas al dios que les salvaría de morir en aquella tierra injusta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; A pesar de que todos tenían el estómago revuelto, los miembros adormecidos y la cabeza a punto de estallar, pasaron una noche tranquila. El Maestro no llamó a ninguna mujer, nadie oyó tampoco cómo sonaba una y otra vez el teléfono para él, llamadas de traficantes y de proveedores. Nadie fue molestado en plena noche ni atemorizado por los sacerdotes. Marcus también durmió descansado. Había corrido hasta el límite del despeñadero y su cabeza descontrolada por la marihuana mezclada con cocaína hizo que él mismo decidiera su suerte, que fue morir atrapado en una de las vallas electrificadas. No se acordaba de que existían: sus ansias de escapar y la fe de recuperarse no fueron suficientes porque su cerebro no funcionaba. Él había muerto, pero desde donde estaba, con toda la paz de que disponía, pensaba contemplar la función final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Sesenta fueron las oraciones, una de cada miembro de la comunidad. Sesenta fueron las cerillas que se emplearon para provocar el incendio en el altar mayor, y sesenta los hombres dispuestos a morir. El Santuario iba llenándose de llamas y de humo procedentes de la ira de Dios mientras los alaridos de dolor iban en aumento. Nadie había escapado en el último momento porque todos creían fervientemente en que así tendrían la vida eterna asegurada. Ahora sufrían, sí, pero más tarde vendría el gozo imperecedero. Dejaron que sus cuerpos fueran consumiéndose y que el fuego fuera destruyendo su templo.&lt;br /&gt; Las nubes que se habían estado cerniendo sobre aquel lugar apartado parecían vestir de luto por ellos. Y descargaron su llanto sobre la casa y sobre la arena del patio delantero donde se iba dispersando entre los regueros de agua la sangre de los sacrificados el día anterior. El incendio se apagó dando paso a una intensa humareda que se iba elevando hacia el oscuro firmamento, llevándose las almas de todos los que en el fondo de su ser, aún sin saberlo, se habían arrepentido o habían reconocido su fallo. Por el contrario, un fuerte viento que empezó a impulsar de nuevo las olas contra las rocas del acantilado, alzó los siniestros pensamientos del líder que aún se sostenían en la atmósfera del lugar y los empujó hacia el centro de un tornado que pronto se formaría en aquella región. Allí se desintegrarían, serían hechos trizas, tal y como él había hecho con sus seguidores. No podía obtener ningún perdón, había traspasado los límites.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-3981802108692919324?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/3981802108692919324/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=3981802108692919324' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/3981802108692919324'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/3981802108692919324'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2009/03/mas-alla-del-limite.html' title='Más allá del límite'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/Sw2BBsAFROI/AAAAAAAABvE/-v6Xp09I3QQ/s72-c/portada+sociedades+secretas.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-1780613618693126737</id><published>2009-02-28T11:30:00.006+01:00</published><updated>2009-11-25T19:53:26.977+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='guantes para el frío'/><title type='text'>Guantes para el frío</title><content type='html'>&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/x5PT8c1tkZ4&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/x5PT8c1tkZ4&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;GUANTES PARA EL FRÍO.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Vi dos guantes, uno para cada mano; y aunque sólo una de ellas le funcionaba correctamente, nunca olvidaba hacer sentir a la otra que todavía podía servir para algo. Eran dos guantes de terciopelo negro con el puño ribeteado en piel, también negra. Eran flexibles y agradables al tacto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Caminando por la acera derecha de una de las calles menos transitadas de Londres, una silueta oscura se recortaba entre la espesa niebla. Sus manos enguantadas estaban dentro de los bolsillos del grueso abrigo, largo, negro, impecable, de corte perfecto. El sombrero le oscurecía casi todo el rostro, y podía casi adivinarse un cutis pálido, joven, sin apenas barba.&lt;br /&gt; Deseé poder verle los ojos, poder conocerle mejor a través de su mirada, pero no fue posible.&lt;br /&gt; A pesar del frío, sus pasos eran lentos, y parecía no tener ninguna prisa. Seguramente nadie le esperaba ni él acudía tampoco a ninguna cita. Yo, en su lugar, hubiera entrado lo más pronto posible en un cálido pub donde tomar un té caliente. Los relojes daban las cinco en la ciudad. El té de las cinco.&lt;br /&gt; Muchas damas se reunían a esa hora en sus confortables salones. Recibían a sus amigas o a sus amantes; a veces eran sus propios maridos los que acudían a tomar el té si el trabajo no les había entretenido demasiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Él seguía caminando hundido en la niebla, cabizbajo, con una leve sonrisa asomando a su rostro. En sentido contrario se acercaba una joven que andaba muy apresurada. Él la detuvo.&lt;br /&gt;-Por favor, ¿Carlton Street?&lt;br /&gt;-No sabría decirle, señor. No llevo muchos días en la ciudad.&lt;br /&gt; Iba a añadir algo más pero una mano enguantada se lo impidió.&lt;br /&gt; Él la apretó contra su pecho fundiéndola en un fuerte abrazo que nada tenía de pasional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Dos horas después, en un sórdido apartamento donde no entraba ningún tipo de luz, una mujer joven trataba de desatarse de una silla que cojeaba de una pata.&lt;br /&gt; El hombre que la había llevado hasta allí estaba sentado a los pies de la cama. No tenía ningún tipo de ropa que le cubriera, tan sólo unos guantes negros impedían ver sus manos.&lt;br /&gt; Pude ver cómo se las frotaba, cómo sonreía ampliamente. Entonces, contemplé perfectamente su rostro, que como había visto horas antes, era joven, de piel muy fina, casi transparente. Tenía los ojos bastante separados, y las cejas, que eran rubias como su pelo, casi imperceptibles. No debía sobrepasar los cuarenta años.&lt;br /&gt; Ella se agitaba tratando de deshacer sus ligaduras. Él seguía sentado, sin ropa, frotándose las manos y sonriendo. Ella gritó; vi cómo su boca se abría y un potente chorro de voz se escapó de su garganta.&lt;br /&gt; La noche era incipiente y ninguna de las farolas de la estrecha calle iluminaba el apartamento; la lámpara del techo irradiaba más luz de la habitual. La franja blanca mezclada con las partículas de polvo que flotaban dentro, se derramaba en el suelo de la habitación formando regueros de luminosidad que se unían una vez llegaban a los pies desnudos de él, que había dejado de frotarse las manos porque ya no tenía frío. Sus dedos habían entrado ya en calor; ahora, ahora podría hacerlos funcionar. Movió rítmicamente los de la mano derecha como si tecleara en el aire un piano y comprobó que estaba en forma. Después, apretó el puño, tan fuertemente que sintió cómo se clavaban sus uñas en la palma de la mano; y volvió a sonreír, siendo su gesto tan desagradable que provocó un nuevo y fuerte grito en la chica.&lt;br /&gt; Al lado del hombre había varios manuscritos cuyos títulos fue repasando lentamente.&lt;br /&gt;-Son mis novelas, chica. Novelas que escribí hace mucho tiempo.&lt;br /&gt; Ella no hizo sino volver a quejarse, moverse de un lado a otro tratando de que la cuerda que la aprisionaba se aflojara. No valía la pena gritar de nuevo porque él le había dicho que nadie vivía en ese edificio y su voz no sería sino llevada por el gélido aire que de tanto en tanto entraba por la ventana. Ella le creía cuando él le explicaba eso. No gritó, pero la vi llorar, con un llanto que no he visto jamás en rostro alguno.&lt;br /&gt; Él se levantó y le mostró una de sus obras cuyo título era Guantes para el frío.&lt;br /&gt;-¿Sabes por qué la titulé así?&lt;br /&gt; Ella no respondió nada, sólo lloraba y pedía en su interior que él no se le acercara más.&lt;br /&gt;-¿Sabes por qué? -volvió a preguntar, impaciente por recibir alguna respuesta.&lt;br /&gt;-No. -fue lo único que ella acertó a decir, sin apenas voz y entre sollozos.&lt;br /&gt;-Bien, yo te lo diré.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SakUPvSl6VI/AAAAAAAABXQ/yvRNNDO3onY/s1600-h/picture.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 256px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SakUPvSl6VI/AAAAAAAABXQ/yvRNNDO3onY/s320/picture.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5307795896457881938" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un oscuro y solitario apartamento del edificio más oculto por la niebla, un hombre escribía bajo la tenue luz de un flexo. La pluma que sostenía su mano derecha se detuvo por unos instantes y reposó sobre la mesa. Había escrito la palabra fin al pie del último párrafo de todas aquellas hojas. Había acabado otra historia, y ahora debía darla a conocer a otra chica. Esa tarde saldría a pasear por el puente y se llevaría a su apartamento a quien mejor le pareciera.&lt;br /&gt; Le vi impaciente por rodear con sus brazos a una nueva oyente; impaciente por explicarle el porqué del nuevo título que se le había ocurrido; impaciente por que le contemplara desnudo frotándose las manos con aquellos guantes nuevos que se había comprado. Los últimos habían quedado inservibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imagen: Óleo de Gabriel González Ledesma.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-1780613618693126737?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/1780613618693126737/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=1780613618693126737' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/1780613618693126737'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/1780613618693126737'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2009/02/guantes-para-el-frio.html' title='Guantes para el frío'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SakUPvSl6VI/AAAAAAAABXQ/yvRNNDO3onY/s72-c/picture.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-7995270276705561791</id><published>2009-02-16T17:29:00.004+01:00</published><updated>2009-02-16T17:35:54.515+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='como un dios'/><title type='text'>Capítulo 1 de Como un Dios</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SZmVin3bqwI/AAAAAAAABUw/lCS97Ifv5QI/s1600-h/portadabubok-como+un+dios.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 100px; height: 147px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SZmVin3bqwI/AAAAAAAABUw/lCS97Ifv5QI/s320/portadabubok-como+un+dios.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5303434458255043330" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Como un dios &lt;/em&gt;está editada en la editorial Bubok. Puede comprarse o acceder a la descarga gratuita.&lt;br /&gt;Como un dios tiene &lt;a href="http://comoundios.blogspot.com"&gt;blog&lt;/a&gt; propio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí tenéis el primer capítulo como muestra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CAPÍTULO I. De cómo llegó la peste y cómo conocí a Clarisa de Habsburgo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La Peste Negra avanzaba desde Génova dónde había sido introducida por un barco que venía de Crimea; se extendía por la Provenza y el Languedoc, por la península Ibérica y después por el resto de Europa para llegar más tarde también hasta mis tierras. Cuántos de mis vasallos caerían presos de fuertes fiebres y desagradables vómitos muriendo a los pocos días en brazos de la terrible enfermedad. De ella hablaría Bocaccio en el Decamerón, y los cronistas de la época pondrían de manifiesto toda aquella angustia vivida, porque nadie sabía cómo atajar el asunto y ni las hierbas, los remedios caseros ni tampoco las recetas de los médicos más sabios proporcionaban demasiado consuelo o esperanza. A mediados de aquel aciago año de 1.348 me llegaron noticias de que en París habían muerto cincuenta mil personas, de que en Hamburgo o en Magdeburgo la mortandad superaba el veinticinco por ciento de la población. ¡Qué horrible aniquilación! En toda Europa moría un hombre de cada tres, y las calles de las ciudades eran vertiginosos ríos de llanto y dolor. Tanto el vulgo como las clases más acomodadas tenían el miedo bien aposentado en sus espíritus, y en cuánto alguien cercano sufría de alguna úlcera o alguna hinchazón que se manifestara bajo las axilas o en las ingles, se alejaban de él, ya fuera amigo, vecino o cercano familiar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En aquella época vivía absolutamente aislado en mi castillo situado en la zona más agreste de la selva de Baviera. Tanto mi parentela como la mayoría de los sirvientes habían decidido marchar del lugar, y me vi obligado a solicitar que algunos de los hijos de los campesinos que vivían en las tierras circundantes entraran a mi servicio. Quiso la casualidad que de camino a uno de mis viajes a Deggendorf tropezara con un mozo que parecía perdido. ¡Pobre diablo!, pensé la primera vez que tropecé con su expresión indescriptible, sus ojos vacíos de sentimiento, sus manos rudas y desproporcionadas. A pesar de su aspecto desarrapado me conmovió su estado, y más aún al saber de su desgracia particular que lo dejaba solo y abandonado en un mundo nada amable. El cólera había asolado toda la familia de Karl, y cómo único superviviente se veía obligado a mendigar y a tratar de buscar algún trabajo que le proporcionara comida y techo. La bondad que existe en mi corazón vio que aquel muchacho bien podía serme de ayuda, y por esa razón y por alguna otra que podría relacionarse con la piedad cristiana decidí convencerlo para que viniera al castillo y trabajara para mí. Poco a poco fue convirtiéndose en nada menos que imprescindible en mi vida, pues no sólo sabía dedicarse a las más variadas tareas sino que además pasó enseguida a llevar el mando en muchos de los trabajos que le eran encomendados sabiendo dirigir con acierto a otros que aceptaban sin replicar sus órdenes. Me fue de mucha ayuda también en cuánto a alimentar y procurar que no escapase ni uno sólo de mis prisioneros. Terribles eran, sí, aquellos tiempos en los que tuve que ejercer la justicia por mi cuenta, aún siendo joven y con una mente loca por descubrir y saber acerca de los misterios del mundo donde me tocó vivir. Todo era en ocasiones extraño y lleno de bruma; las tinieblas del mundo, inmensas. Por suerte, mi fortuna me confería un estado privilegiado, una posición ventajosa ante muchos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Gracias a mi madre y a la complejidad de los árboles genealógicos con sus diferentes ramas, mi sangre tiene una pequeña parte de la sangre del propio rey Eduardo III, que en 1.337 había emprendido la guerra de los Cien Años. Recuerdo cuántas fueron las ocasiones en que su hijo, el llamado Príncipe Negro con quien había compartido estudios en Inglaterra, vino a visitarme. Cenábamos los dos en la sala principal, cocinando y sirviéndonos las viandas uno de los prisioneros que había sobrevivido a la humedad y a los castigos, un prisionero que supo resistir la adversidad, el quizás infortunio de haber entrado en mis tierras. Herbert era un individuo influenciable que, atemorizado por mis amenazas de torturas improbables a las que no era dado mi carácter, había accedido de buen grado a formar parte de mi servidumbre. Al parecer había servido durante largos años en casa de algún noble de la corte de Hungría, y gracias a él y a Karl mi hogar iba alcanzando un mejor aspecto, pudiendo atender a mis huéspedes cómo se merecían. Sobre todo podía regocijarme con el buen hacer de Herbert en los fogones, pues sus manos se convirtieron en oro para mí y también, cómo no, para mis ocasionales invitados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El príncipe Eduardo comía con fruición, con la complacencia de quien sabía apreciar la buena carne de caza y el buen vino. Ambos compartíamos tanto nuestra afición por las ciencias ocultas como por las obras clásicas de los poetas europeos, y en cuánto nuestros apetitos se hallaban saciados subíamos por la estrecha escalera que conducía a mi estudio. Sus caballeros ya estaban en los aposentos de las habitaciones del piso inferior siendo atendidos convenientemente, y seguro ya dormían cuando Eduardo quedaba maravillado por la profusión de códices, pergaminos, manuscritos originales, legajos y cientos y cientos de apuntes y escritos que yo poseía. Muchas veces leíamos durante horas, e incluso en alguna ocasión nos sorprendió el sol asomando por los ventanales, tal era nuestra curiosidad y ensimismamiento. Otras veces bajábamos al sótano y se sorprendía por los objetos que allí se podían encontrar, muchos de los cuales serían considerados mágicos, casi sobrenaturales; herejes, incluso. Eduardo fue el único de mis escasos invitados por aquella época que tuvo la fortuna de contemplar mi laboratorio y la soberana belleza de Clarisa. Y mientras recorríamos los pasadizos subterráneos y subíamos los empinados escalones que llevaban a la estancia donde ella moraba, le expliqué cómo llegué a encontrarla y cómo sus hermosos cabellos eran ya míos para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Fue una tarde en que salí a pasear bajo el sol que calentaba mis tierras. La espesura del bosque era sumamente cautivadora y podía apreciarse la llegada del invierno, inminente. Las hojas de los álamos negros se agitaban levemente por el viento suave que se levantó mientras iba adentrándome cada vez más ensimismado en mis pensamientos. Sin darme cuenta me acercaba a la leprosería que alzaba sus muros en la zona más oculta del boscaje, y la proximidad de aquellos desgraciados me producía tal desasosiego que ni siquiera me llegué hasta el lugar donde me había propuesto para emprender enseguida el regreso tomando un sendero para atajar camino. Un riachuelo de escaso caudal serpenteaba bajo el puente por el que yo vadeaba, y pájaros extraños cantaban sus canciones encaramados a las ramas de los árboles de tupidas hojas caducas. En cuánto mis pies abandonaron el contacto con la piedra del pequeño puente se toparon de nuevo con la hojarasca que alfombraba aquella espesura, y al percatarme de que mi paseo se había prolongado más de lo previsto apresuré mis pasos, aunque pronto me detuve ante lo que se presentó como una de las más bellas apariciones: Clarisa de Habsburgo. Cómo no reconocer a la hija pequeña del archiduque de Austria con sus largas trenzas doradas, su nariz pecosa y sus maneras distinguidas aún cuando se hallaba en el suelo, medio tumbada en la hojarasca y gimiendo de dolor. Al parecer su caballo se había encabritado por un motivo que desconocía y la había dejado allí abandonada. Esperaba y esperaba que alguien viniera a por ella pero nadie lo hizo. La cacería de la que tomaba parte seguramente se habría alejado hacia otras tierras sin haberse percatado aún de su ausencia. Naturalmente, me ofrecí a llevarla hasta mi castillo donde podría curarse de su pie malherido, descansar y ser mi invitada hasta que el mensaje que enviásemos a su palacio nos trajera en breves días la despedida. Clarisa aceptó fácilmente la proposición pues no tenía más opciones que permanecer esperando sola en aquella umbría zona del bosque o poder disfrutar de mis agasajos y atenciones. Mis brazos sostuvieron su cuerpo durante todo el camino y mis ojos no cesaban en su empeño de fijar la mirada en su rostro fino y terso. Sus manos, que se asían a mi cuello, tenían el tacto que deben tener las alas de los ángeles, suaves y delicadas. No había nada más en aquel momento que no fuera ella. Ni tan sólo sentía el viento en mi cara; sólo estaba ella, y estaba en mis brazos. Sus suspiros y su aliento eran mi propio aliento y mis mismos suspiros de torpe enamorado. Si me preguntaba acerca de lo que fuese yo balbuceaba como una criatura y fijaba la mirada al frente sin ver apenas nada que el propio recuerdo de su imagen, esculpida ya para siempre en mi memoria. Ella me recordaba, pues en una ocasión y con motivo de una boda real, nuestras miradas se cruzaron saltando la barrera que suponían los nobles congregados en la catedral de Friburgo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Y esa misma noche cenamos los dos rodeados de la luz de las velas, acompañados por el sonido de fondo de la tormenta que se presentó sin previo aviso. Nuestra conversación era amigable y distendida, y ella parecía ir cayendo bajo el influjo de mis palabras y mi buena educación. También parecía haber olvidado su pie herido, pues mis masajes y friegas con hierbas iban dando el resultado previsto. Antes de acompañarla a la que sería su estancia contemplamos la lluvia, y nunca, salvo a partir de entonces, había tenido la ocasión de admirar el fenómeno de la naturaleza más prodigioso y fascinante. Al lado de aquella mujer que por entonces contaba dieciséis años, la inclemencia del tiempo se me antojaba sublime, poderosa como sentía la fuerza en mis manos ansiosas por acariciar aquel rostro que podía contemplar de soslayo, disimuladamente. Percibía su respirar moderado, la frescura de su piel tersa, aromática, que ahora me hace recordar la ocasión en que el obispo de Praga abrió el sepulcro de Alberto de Bohemia, y de allí se desprendía un aroma tan intenso y reconfortante que los que asistieron no necesitaron comer durante tres días. Podrá parecer extraña esta comparación, pero los caminos del amor y de la muerte siempre me han parecido muy próximos y afines.&lt;br /&gt; Mi invitada se había ataviado con uno de los vestidos que mi hermana Elisabetta había dejado en sus armarios, y le quedaba tan a la medida que parecía hecho justo para ella. No sé cómo describir su talle, el corpiño que elevaba sus senos, su esbelto cuello, la cascada de cabellos sueltos que le cubrían la espalda. La locura del amor que me embargaba provocó la idea de no enviar ningún tipo de mensaje a su palacio: Clarisa sería para mí; la quería siempre conmigo. Llegado el momento en que ella sospechase en demasía por la falta de noticias o de criados enviados en su busca ya pensaría en algo. Aún tenía algunos días a mi favor, días en los que intentaría conquistarla para que cuando aquel engaño se descubriera el lazo del amor la atara a mí haciéndole olvidar la vida que había llevado hasta el momento, no deseando nada más que mi compañía, mis atenciones; en definitiva, todo mi amor.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Por aquel tiempo sólo me centraba en mis estudios bien de madrugada, pues el resto de la jornada era para ella, para nuestros paseos y conversaciones. Repuesto enseguida su tobillo pudo volver a cabalgar, y en una ocasión en que regresó más tarde de lo habitual me encontré de cara con el miedo a perderla. Tal vez por entonces ya recelara de la tardanza en recibir noticias de los suyos, pero ella nada decía y en las tardes en que el tiempo comenzó a desmejorar empezó a interesarse por mis libros. He de decir que mi biblioteca estaba surtida por los mejores volúmenes, muchos de ellos proporcionados por monjes de los monasterios de la región, y ella, al parecer gran devota del placer de la lectura, quedó encantada con la sola contemplación de todo aquel saber almacenado por mi familia durante mucho tiempo. Abrumada por la abundancia tuvo que pedirme consejo, por eso puse en sus manos lo que me pareció conveniente a su gusto y condición, y creo que estuve bien acertado al abrirle los ojos hacia el Gilgamesch-Epos de Babilonia, la novela de amor más antigua de la humanidad; los poemas epigramáticos, amorosos y de tipo religioso del poeta Walther von der Vogelweide o las composiciones de trovadores provenzales. Pero pronto se cansó de ellos y comenzó a estar intranquila. Había pasado casi un mes desde su llegada y la sospecha se había convertido en certeza al descubrir desde su ventana cómo Karl movía la cabeza en sentido negativo al ser preguntado por caballeros de los Habsburgo. Trató de escapar, cómo no, pero yo la detuve en las escaleras. La detuve con mis propias manos que aferraban sus brazos temblorosos. En cuánto pasó un tiempo prudencial la dejé marchar, pero entonces fue Karl quien la atrapó bajo los álamos, en la sombra de una tarde oscura y fría en que volvió a mí acalorada, enojada, gritándome, escandalizándose por lo que yo estaba haciendo con ella. Me acusó de tirano y de raptor; me juró que pagaría muy cara aquella afrenta, aquel desprecio a su libertad. No tuve más opción que encerrarla un tiempo en su habitación, convertirla en otra prisionera de mi castillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Cuando el príncipe Eduardo puso los pies en la alcoba de Clarisa quedó inmóvil, detenido en el umbral, admirado por la silueta recortándose en el ventanal repleto de luna y de noche: bellas las dos como ella, que no avanzó hacia nosotros; ni siquiera se acercó al príncipe. La recuerdo junto a la ventana, de pie y ligeramente inclinada su figura; su cuerpo manjar de dioses vuelto hacia la noche serena. En aquel preciso instante entraba una doncella llevando la cena de mi amada y el príncipe y yo decidimos regresar al salón principal. Él contaba por entonces dieciocho años, y su juventud, aunque ya marcada por las luchas, las calamidades del mundo y la guerra que había iniciado su padre, quedó también señalada por el sello del amor y de la belleza. Pese a que aún era demasiado honesto como para ser mi adversario, yo no olvidaba que él ya había obtenido la victoria de Crécy hacía dos años y cómo no, podía ganar otra en el corazón de Clarisa. Pero confié en él, y aquel firme pensamiento me ayudó a superar los incipientes celos por alguien más joven y seguramente con más belleza física de la que yo poseía en aquella época. Aunque quien me conoció en el tiempo del que hablo podría haber dicho que mi porte era elegante, y mis modales gallardos y corteses. De todas formas él pronto marcharía para estar presente en la ceremonia que celebraría su padre con motivo de la fundación de la orden de la Jarretera, la primera orden de caballería inglesa. Así pues, mis veinte años, mi fortuna y mi cultura bien podían haber sido objeto de cualquier buena mujer casadera, pero no fue así. El aislamiento que me impuse tras la marcha de mi familia y mi escasa vida social fueron una barrera que impidió el paso a la compañía femenina, lo reconozco, pero nunca me arrepentí del período que hubo de transcurrir hasta la llegada de Clarisa. Y aunque los primeros momentos fueron difíciles, ahora puedo decir que la providencia estuvo de mi parte, los astros conjuntados; la luna, seguramente, en cuarto creciente. Todo lo que se emprendiese en aquellos momentos estaba predestinado a funcionar, a madurar, acrecentarse en su desarrollo. Y así fue. Los primeros titubeos, los problemas que se cernían sobre nosotros, dieron finalmente paso a mi objetivo de conseguir su amor. Pero pasó mucho tiempo antes de conseguirlo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-7995270276705561791?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/7995270276705561791/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=7995270276705561791' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/7995270276705561791'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/7995270276705561791'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2009/02/capitulo-1-de-como-un-dios.html' title='Capítulo 1 de Como un Dios'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SZmVin3bqwI/AAAAAAAABUw/lCS97Ifv5QI/s72-c/portadabubok-como+un+dios.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-2372819812812104316</id><published>2009-02-10T10:04:00.004+01:00</published><updated>2009-11-25T19:24:59.844+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='siete de abril'/><title type='text'>Siete de abril</title><content type='html'>Relato publicado en la revista El Tot, 1995.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="560" height="340"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/oFSRs7iqAv8&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/oFSRs7iqAv8&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="560" height="340"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;SIETE DE ABRIL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La lluvia intensa produjo el apagón. Eran aproximadamente las cuatro de la madrugada y no había nadie en las calles; sólo la luz de una cabina de teléfonos permanecía encendida iluminando unos metros a su alrededor. Un automóvil circulaba a toda velocidad por la segunda avenida del poblado cuando de repente, un animal se cruzó en la vía haciendo que el coche se precipitara hacia la acera, volcando y chocando contra la esquina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; La mañana aparecía soleada y calurosa cuando Lydia despertó de su inconsciencia. Se frotó la dolorida cabeza y vio sangre en sus manos. A su lado, su marido estaba inmóvil echado sobre el volante. Ella le apoyó la cabeza sobre el asiento y, viendo que no obtenía respuesta alguna a sus llamadas, salió del coche pensando en buscar ayuda. Vio en primer lugar la cabina de teléfonos, entró en ella y decidió llamar a una ambulancia.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SZFFgRQ4dVI/AAAAAAAABQE/lJR4SAcYKUw/s1600-h/cabina.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 213px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SZFFgRQ4dVI/AAAAAAAABQE/lJR4SAcYKUw/s320/cabina.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5301094657084126546" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt; Levantó el auricular, echó unas monedas y trató de marcar el número correcto: las manos le temblaban.&lt;br /&gt;Era extraño no oír ninguna señal en la línea, así que volvió a marcar varias veces sin éxito. A través del cristal podía ver a varias personas circulando por la avenida y quiso llamarles, pero no logró abrir las portezuelas: parecían herméticamente cerradas. La gente que había visto pasaba prácticamente por su lado.&lt;br /&gt; -¡Ayúdenme! -gritó golpeando con los puños los cristales. -¡No puedo salir!&lt;br /&gt; Nadie pareció darse cuenta de su presencia, ni tampoco del coche volcado contra la esquina. Pronto desaparecieron por una de las esquinas de la calle. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Lydia no cesó de golpear los cristales una y otra vez, hasta que exhausta, se fijó en el auricular que ahora colgaba ondulante casi rozando el suelo. Lo cogió con furia y lo lanzó fuertemente hacia uno de los vidrios. Al caer de nuevo, lo recogió y volvió a golpear llena de rabia.&lt;br /&gt; Las lágrimas asomaban a sus ojos al comprender que todo esfuerzo era inútil; parecía estar atrapada sin remedio en una maldita cabina de teléfonos. Vencida, se sentó en el suelo y volvió a llorar, pero ésta vez con más fuerza. El rimmel manchaba el contorno de sus ojos y el pelo le caía alborotado por la cara.&lt;br /&gt; ¡Bip, bip! El reloj digital de su muñeca le indicó que eran las doce del mediodía, hora en que una gran cantidad de personas empezó a agruparse a su alrededor. Alrededor de la cabina. Entonces sintió que renacía su esperanza e hizo gestos a todos aquellos que la observaban.&lt;br /&gt; -¡Estoy atrapada! ­¡Ayúdenme! -gritaba.&lt;br /&gt; Varios niños hablaban entre ellos señalándola. Podía oír cómo sus madres les decían:&lt;br /&gt; -¡Cuidado! ¡No os acerquéis demasiado!&lt;br /&gt; Lydia volvió a pedir auxilio pero ninguna de aquellas personas parecía tener intenciones de ayudarla. Más bien, se les adivinaba en los ojos un interés especial por ella, como un animal del zoo ante la visita de unos estudiantes.&lt;br /&gt; Miró a su derecha. ¡Su coche había desaparecido de la acera! ¡No quedaba ni un solo rastro de él!&lt;br /&gt; La impresión fue tan fuerte que se desmayó cayendo al suelo sobre un costado hasta que el ruido que hizo el teléfono la despertó. Se incorporó con esfuerzo y aturdida, miró el auricular tirado en el suelo. El cable estaba roto, y sin embargo, el teléfono sonaba. Se lo colocó por instinto en el oído.&lt;br /&gt; -Diga...&lt;br /&gt; -Swelpetofg anchegyz eggow.&lt;br /&gt; -¿Quéee? ­¡No le entiendo! -exclamó. -¡Sáqueme de aquí, estoy encerrada!&lt;br /&gt; -Henkelpfagger spotkh.&lt;br /&gt; -Pero...¿qué dice? ­¡Hable claro! -gritó.&lt;br /&gt;   &lt;br /&gt; La voz metálica que había estado escuchando, cesó, y al momento, el auricular emitió un sonido largo y continuo. Habían colgado. Transcurridos unos segundos, el suelo de aluminio se abrió bajo sus pies haciendo que cayese irremediablemente en un abismo profundo y oscuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                           ********&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt; El agua del río se veía cristalina atravesando el prado resplandeciente de verdor. El sol brillaba en lo alto y ni una sola nube amenazaba en la distancia.&lt;br /&gt; Lydia contemplaba admirada este paisaje cuando vio detrás de unos abedules una gran cabaña de madera con grandes postigos abiertos. En las ventanas había cortinas blancas y de la chimenea salía un ligero humo blanquecino. El jardín estaba repleto de flores y se distinguía parte del arco de un pozo en la parte de atrás. Se acercó con sigilo y entró.&lt;br /&gt; Una gran mesa rectangular se hallaba preparada como para un festín, y once personas de pie la miraban sonriendo.&lt;br /&gt; -¡Bienvenida! -le dijo un hombre de pelo gris. -Siéntate, por favor.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SZFGF2WJNYI/AAAAAAAABQM/jh59PrL_iw4/s1600-h/bodabrindis.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 209px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SZFGF2WJNYI/AAAAAAAABQM/jh59PrL_iw4/s320/bodabrindis.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5301095302693467522" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt; Lydia se sentó en un extremo de la mesa.&lt;br /&gt; -Como estrenado miembro de la familia te concedemos el honor de presidir en esta ocasión nuestra mesa. Ya somos doce, hermana, y hemos de dar gracias con esta comida por poder vivir en este paraíso. Hoy, como cada siete de abril, lo celebramos y recibimos nuevos hermanos.- Hizo una pausa y añadió:&lt;br /&gt;   -Ahora desearíamos que sirvieses las copas con nuestro vino de fraternidad. -invitó muy amablemente.&lt;br /&gt; Y ella sonrió al ver por la ventana cómo su esposo se acercaba tímidamente a la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;**********&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Una noche tempestuosa de un siete de abril hubo un apagón general, sólo permaneciendo encendido el fluorescente de una antigua cabina de teléfonos. Por la avenida circulaba un automóvil, cuando de repente, algo se cruzó en su camino haciendo que volcara dando varias vueltas de campana. Minutos más tarde, un joven salía del coche accidentado con intención de llamar por teléfono para pedir auxilio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Era otro miembro a añadir a la familia de... LA CABINA.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-2372819812812104316?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/2372819812812104316/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=2372819812812104316' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/2372819812812104316'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/2372819812812104316'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2009/02/siete-de-abril.html' title='Siete de abril'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SZFFgRQ4dVI/AAAAAAAABQE/lJR4SAcYKUw/s72-c/cabina.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-1596034867149861926</id><published>2009-02-01T20:34:00.004+01:00</published><updated>2009-11-25T19:36:35.742+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='el vagabundo'/><title type='text'>El vagabundo</title><content type='html'>Relato publicado en la revista El Tot (1995)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/wNAyKL2GHvA&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/wNAyKL2GHvA&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EL VAGABUNDO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El día de su cumpleaños, Vincent se acercó sigilosamente a la puerta trasera y, asegurándose de que nadie le veía, entró en el cine. La sala aún despedía el calor de los últimos espectadores y se sintió mucho mejor. Ni siquiera la oscuridad le atemorizó. Fue arrastrando su bolsa de deporte por el suelo enmoquetado mientras se dirigía hacia las butacas superiores. Siempre a tientas, pues su vista no era ya muy buena. Se acomodó en uno de los aterciopelados asientos y puso en el de al lado su viejo e inseparable macuto. Abrió la cremallera y sacó una hamburguesa grasienta y una petaca llena de bourbon.&lt;br /&gt; -Hoy pasarás la noche caliente, Vincent. -se dijo sonriendo y masticando complacido lo que sería su cena de hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SYX6N_0BDwI/AAAAAAAABPs/rRq43e26BQg/s1600-h/cine.bmp"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 273px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SYX6N_0BDwI/AAAAAAAABPs/rRq43e26BQg/s400/cine.bmp" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5297915655046106882" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Miraba a su alrededor sintiéndose un poco pequeño y un poco intruso entre tantas filas y filas de butacas vacías y solitarias. Se encontraba intruso y solo, aunque prefería eso a verse abandonado otra noche más en una esquina; a sentirse de nuevo mendigo y a soportar la nevada que asolaba esos días la ciudad. Al acabar la hamburguesa, bebió un buen trago y pensó: -Sería fantástico si pudiese ver ahora una buena película. Sí, señor, sería un buen regalo de cumpleaños. &lt;br /&gt; Ese día nadie le había felicitado ni obsequiado con nada porque nadie tenía para hacerlo. Vivía solo desde que tenía uso de razón y no recordaba haber dormido nunca en una casa; siempre lo había hecho en chabolas, cabinas de camión abandonadas, o el siempre socorrido vestíbulo del metro. Nadie le esperaría hoy con alguna fiesta sorpresa, ni nadie le prepararía ninguna magnífica tarta con su nombre escrito en finos hilos de chocolate. Pero él era feliz a pesar de todo. Por lo menos, pensaba, estaba vivo, y siempre tenía algo que llevarse a la boca.&lt;br /&gt; -¡Caramba, se me olvidaba! -exclamó en voz alta. Y sacó de su bolsa un pedazo de pastel de almendras que estaba envuelto en papel de aluminio; lo había conseguido en la parte de atrás de un restaurante, allí donde depositaban todos los desperdicios que nadie quería y eran aprovechables. Lo desenvolvió y le colocó encima una cerilla que encendió. Ya tenía tarta de aniversario, no podía quejarse. Entonces, cerró los ojos, pidió un deseo y sopló la triste vela que acababa de improvisar. Después de disfrutar del delicioso dulce, lo regó todo con más bourbon, quizás demasiado, ya que después de arroparse bien con su abrigo, se quedó completamente dormido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                 ***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; -¡Eh, tú! ¿Qué haces ahí, negro asqueroso? -gritó el acomodador acercándose. -¡Fuera de aquí!&lt;br /&gt; Vincent se despertó sobresaltado. Cogió su bolsa y apretándola contra sí, se levantó del asiento.&lt;br /&gt; -No hacía nada malo, señor. -se defendió. -Sólo pretendía pasar la noche a cubierto. Yo no...&lt;br /&gt; El acomodador sacó un revólver del 33 y le apuntó en la sien.&lt;br /&gt; -Fuera, he dicho. No queremos basura en este local.&lt;br /&gt; Vincent le miró a los ojos y pudo ver todo el odio del mundo condensado en aquellas pupilas azules. Fue entonces cuando empezó a reírse; una y otra vez, sin pausa: ¡Ja, ja, ja! ¡Ja, ja, ja!   Y un disparo, un sólo disparo de aquel revólver acabó con su vida haciéndole caer de bruces sobre el pasillo, encima de su inseparable bolsa de deportes con sus pocas pertenencias.&lt;br /&gt; Barton, el acomodador, volvió a las taquillas para ordenar unos papeles. Cuando terminó, volvió a leer unos titulares del periódico que le habían enfurecido horas antes:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; "Un reciente estudio confirma la superioridad de la raza negra sobre la demás."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Lanzó el diario a la estufa de carbón que ardía a su lado y masculló por lo bajo:&lt;br /&gt; -Hoy en día no se dicen más que tonterías.&lt;br /&gt; Las sirenas de la policía se acercaban despertando la oscura mañana, y se estremeció al oírlas. Volvió al patio de butacas y horrorizado comprobó que Vincent ya no estaba allí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-1596034867149861926?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/1596034867149861926/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=1596034867149861926' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/1596034867149861926'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/1596034867149861926'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2009/02/el-vagabundo.html' title='El vagabundo'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SYX6N_0BDwI/AAAAAAAABPs/rRq43e26BQg/s72-c/cine.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-3251234239122243760</id><published>2009-01-19T12:30:00.014+01:00</published><updated>2009-11-25T17:46:12.636+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='A la luz de la luna'/><title type='text'>A la luz de la luna</title><content type='html'>Relato publicado en la revista El Tot (1995) y en la revista Impactes (año 1998).&lt;br /&gt;Radiado en el programa Cuento Contigo de M-80 el 7-4-1996 (con la música de fondo de Pink Floyd: Brain Damage/Eclipse.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este relato, años después, tuvo un &lt;em&gt;remake&lt;/em&gt;, un relato titulado "La sombra", publicado en la antología de relatos "2001. Odisea Literaria. VV.AA. 2004. &lt;a href="http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2008/11/la-sombra.html"&gt;La sombra&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el 2009 ha sido publicado en la web &lt;a href="http://www.h-horror.com/Relatos/luz%20luna.html"&gt;H-Horror &lt;/a&gt;(septiembre-2009).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/T1bgxfxchkQ&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/T1bgxfxchkQ&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A LA LUZ DE LA LUNA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella noche de agosto me encontraba entre las espesas tinieblas de la mansión Vonderhaguen. El calor era denso, y las paredes oprimían. En el salón principal había luz y entré: una neblina cubría el ambiente. Al asomarme por una de las ventanas ví allá en lo alto a la luna gris, observando. Y como si de una premonición se tratara, tuve la certeza de que me observaba con atención desde lo alto de la tormenta que acechaba aquella vieja mansión de la colina. El bosque que rodeaba la finca se agitaba de un lado para otro en un continuo vaivén, al igual que todos los matorrales y arbustos del descuidado jardín que, de vez en cuando, volaban hacia el norte arrancados por el fuerte viento.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SXRpcKJd34I/AAAAAAAABNU/TLJpwoX-gGg/s1600-h/EmpireKeep01_s.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 370px; height: 210px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SXRpcKJd34I/AAAAAAAABNU/TLJpwoX-gGg/s400/EmpireKeep01_s.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5292971394548490114" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella vivienda del siglo pasado era colosal, y tenía tres torreones que coronaban su magnificencia. Aunque todo su esplendor aparecía sombrío a los ojos de cualquier oportuno visitante, puesto que siempre -aunque fuera claro día- carecía de luz, de una luminosidad que le diera el aspecto acogedor que cualquiera busca en una casa.&lt;br /&gt;Y yo me hallaba en el salón, que estaba vacío, completamente desocupado sin un sólo objeto que paliara en mí aquella sensación de soledad. Tuve que salir de allí temeroso, volviendo sobre mis pasos hacia el vestíbulo. Me dirigí entonces a la planta superior, ascendiendo por los peldaños de aquella desvencijada escalera que crujían bajo las plantas de mis pies. Encontré otro distribuidor con tres puertas cerradas para descubrir lo que había en ellas. Abrí la de la derecha y ví un cuarto de baño. Cerré. Abrí la segunda puerta y entré en una habitación muy poco lujosa para lo que correspondía en aquella mansión. Sólo había un viejo camastro y un armario que la curiosidad me empujó a ver lo que contenía, pero únicamente hallé un abrigo con las mangas raídas por las polillas, y en uno de sus bolsillos encontré un papel que recuerdo metí en la bolsa de viaje que llevaba colgada al hombro.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SRxsmGYegEI/AAAAAAAAA3A/l5evB6hL7do/s1600-h/t7lge0.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SRxsmGYegEI/AAAAAAAAA3A/l5evB6hL7do/s400/t7lge0.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5268205065920741442" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abandoné esa habitación y me dirigí a la última puerta que me quedaba por abrir en aquella planta, la cual me condujo a las habitaciones del conde Herbert Vonderhaguen: Suntuosos aposentos antaño bellamente iluminados, sobrecargados con profusión de alfombras, muebles y espesos cortinajes, ahora reposaban en la oscuridad de la noche. Me adentré en ellos viendo a través de la cristalera cómo dos nubes ocultaban a la luna mi presencia en el lugar, y volví a sentir temor a ser descubierto. &lt;br /&gt;De pronto, desaparecieron las nubes, y la luna salió y volvió a atisbar desde lo alto. Y en un segundo, toda su claridad se concentró en el lecho del conde, y pude ver ¡oh, cielos! la horrible muerte del noble aristocrático.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salí a toda prisa de la mansión Vonderhaguen, y desde el jardín miré a la luna; en el cenit de la tormenta, dominante en todo aquel caos, parecía reirse de mí. &lt;br /&gt;Los caballos de mi carruaje estaban inquietos y levantaban una y otra vez las patas, agitaban también sus cabezas, sus crines, y no cesaban de relinchar. &lt;br /&gt;A la primera sacudida de las riendas salimos a toda velocidad del lugar, descendiendo por las curvas de la escarpada y agreste colina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mitad del camino me percaté de que había olvidado el equipaje en el vestíbulo de la mansión. Sentí rabia y me tildé de estúpido, pero no tenía otra alternativa: Había demasiadas cosas de valor en una de mis maletas, y debía regresar a por ellas, a pesar del miedo que atenazaba mi alma. A pesar de que la sola idea de volver a pisar aquel lugar me sobrecogía.&lt;br /&gt;Los caballos se negaron a dar media vuelta. Daban coces y protestaban, pero al fin logré que volvieran a recorrer el camino de hacía unos instantes.&lt;br /&gt;En una de las innumerables curvas se divisaba perfectamente la mansión, tan lóbrega, con los picos de sus torres elevándose hacia el cielo. Ví una luz encendida que correspondía a las habitaciones del conde, y me pregunté de qué misteriosa lámpara emanaría aquella claridad. ¿Se trataría tal vez del espíritu errante del noble que se paseaba de un lado al otro de la habitación, vagando por entre los restos de su maldito recuerdo? Pero no tenía porqué preocuparme, sólo entraría en el hall y allí mismo, encontraría mi equipaje y marcharía lo más rápido posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejé nuevamente la calesa aparcada en el patio, delante de la puerta principal, y antes de entrar dí una vuelta por los alrededores. De nuevo la luna proyectaba sus siniestros rayos sobre mí, haciendo que mi sombra se alargara y encogiera entre los secos zarzales que rodeaban la edificación. Comenzó entonces a llover fuertemente y las gruesas gotas que caían sobre mi cabeza hicieron que me refugiara dentro de la mansión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SXRmzvi0wQI/AAAAAAAABNM/jJmdltVLA8I/s1600-h/Silent%2520Hill%25202.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SXRmzvi0wQI/AAAAAAAABNM/jJmdltVLA8I/s400/Silent%2520Hill%25202.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5292968501189067010" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y fue allí, en el vestíbulo, cuando pude fijar mi atención en los lienzos que lo decoraban, que aunque escasamente iluminados, tenían tanta fuerza en su expresión que me sentí atraído hacia ellos y los examiné detenidamente. Una de las obras, enmarcada con arabescos de oro, reproducía un típico paisaje lugareño en la estación invernal. No era nada inusual ni extraña esta pintura, no. Las que me impresionaron fueron las otras dos, que plasmaban la más categórica depravación humana. ¿Quién podía haber pintado aquellos cuadros? ¿Qué mente retorcida era capaz de dibujar aquellas formas extravagantes, sinuosas, de pesadilla infame? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si sabré describir fielmente lo que advertí en aquellas representaciones; cómo describir los pensamientos de quien podía pintar al óleo los sentimientos más crueles y mundanos de la especie. El caso es, que sólo el recordar esas imágenes me pone a temblar; me desasosiega la frialdad conque fueron concebidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bien podría cortar en este punto el hilo de la narración. Sé que podría hacerlo y librar así al posible lector de las angustias de aquel momento de mi vida, pero me piden que no me detenga, que escriba cuánto sé. Además, mi conciencia solicita liberarse por medio de la pluma de ese recuerdo que tanta carga emocional contiene.&lt;br /&gt;La insensibilidad de aquellos cuadros se reflejaba en la profundidad de sus sombras, en el relieve que el rostro desencajado del conde mostraba al espectador. Los azules se mezclaban con los negros azabaches, y los grises mates translucían una ruda violencia en torno a aquel único rostro tosco, de expresión fiera, de mirada cruel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el momento en que mis dedos se disponían a tocar una de las obras, un relámpago ensordecedor me sobresaltó. El rayo cegó por unos momentos mis sentidos, y en cuanto se restablecieron, el semblante del conde había cambiado, tanto de posición como de perspectiva. Ahora los lienzos no mostraban ya un par de secuencias de lo que debía haber sido el sufrimiento del noble con su cara en primer plano, sino que se podía distinguir claramente cómo tenía un sable alzado en una mano y en la otra, sonriendo con una risa depravada y feroz, sostenía una copa de vino. Y era rojo, como toda la sangre que se podía ver en el cuadro de al lado, en una mórbida escena de horror que me dejó helado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La obra de la izquierda situaba al conde en su implacable intención de suicidarse, y la de la derecha, plasmaba la secuencia del momento crucial de su muerte; el instante en que tumbado en su lecho seccionaba su propia cabeza con el arma homicida.&lt;br /&gt;Me quedé anonadado con aquella visión tan inaudita, y creo que balbuceé algunas palabras, seguramente sin sentido, mientras me acercaba un poco más para captar aún mejor el sentido de aquellas siniestras obras.&lt;br /&gt;Una idea loca me vino a la cabeza, y decidí volver a la habitación del conde que hacía unos minutos había visto con luz.&lt;br /&gt;Allí, cuál no fue mi sorpresa al encontrarme que el cadáver mutilado y la horrible escena que la rodeaba habían desaparecido como por arte de magia. Me froté los ojos y me dije que aquello era imposible; era materialmente y racionalmente imposible que Herbert Vonderhaguen hubiera desaparecido. Entonces pensé si no me hallaría yo bajo los efectos de alguna droga que hubiera tomado por equivocación, y todas las cosas horrorosas que había visto hasta el momento no serían resultado de un estado delirante, en parte inconsciente, pero delirante al fin y al cabo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Deseché esa idea por considerarla absurda, y me concentré en la posibilidad de que hubiera bebido algo inoportuno en la posada del pueblo, Meindanberg. Había estado allí por la tarde, charlando con un tal Klaus Göegeb que me instaba a beber una y otra cerveza. Pero no me emborraché, estoy seguro. Aunque quizás Göegeb puso algo en mi jarra, algún fármaco que produciera alucinaciones como las que tal vez estaba sufriendo yo aquella noche. Sin embargo, la idea no me convenció, pues todo había sido tan vívido, tan real e incluso tangible para mis sentidos... Cómo podía plantearme que lo que acababa de ver en el intervalo de unas pocas horas era totalmente fruto de la imaginación o del desvarío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en los aposentos del conde todo estaba en calma. Nada turbaba el reposo de aquel ambiente. Pero de pronto, se levantó niebla en la habitación. Una niebla espesa y fría que traía consigo una luz, un espectro: el alma en pena del conde. Alarmado por aquella siniestra visión bajé al piso inferior, agarré mi equipaje con toda la rapidez que me fue posible y salí como una estampida de la mansión. &lt;br /&gt;No he querido pensar más acerca de quien pudo pintar aquellos cuadros; tal vez lo hiciera la mano invisible del diablo o quizás fuera un rayo de aquella luna que tanto me enfurecía. Quizás enloquecí de tal modo que ví horror en dónde sólo había tinta, tela; y un fantasma en dónde sólo habían brumas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora quiero olvidar, y acabo de liberar mi mente explicándolo todo y no tengo nada más que añadir. Sé que esta declaración puede ser utilizada en mi contra; y, probablemente, alguien dirá que aparte de ladrón soy un loco, un pobre loco asesino, pero no es cierto. Estoy seguro de lo que ví y no creo, repito, que todo fuera un delirio sin más. Reconozco que pude haber cometido el crimen, es cierto. Pero,¿sólo yo? No olviden a la luna que, llena, dominaba el firmamento...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-3251234239122243760?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/3251234239122243760/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=3251234239122243760' title='13 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/3251234239122243760'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/3251234239122243760'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2009/01/la-luz-de-la-luna.html' title='A la luz de la luna'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SXRpcKJd34I/AAAAAAAABNU/TLJpwoX-gGg/s72-c/EmpireKeep01_s.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-2453885712905191035</id><published>2009-01-13T10:46:00.005+01:00</published><updated>2010-07-04T19:16:18.640+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='las semillas de abu-simbel'/><title type='text'>Las semillas de Abu-Simbel</title><content type='html'>Relato homenaje a Lovecraft (2002)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="480" height="385"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/j0sNN4Notuw&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1?color1=0x5d1719&amp;amp;color2=0xcd311b"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/j0sNN4Notuw&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1?color1=0x5d1719&amp;amp;color2=0xcd311b" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LAS SEMILLAS DE ABU-SIMBEL&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encontré el diario de Al-Kashim escondido entre las ropas de su cama. Acababa de asistir a su concurrido entierro y su esposa me había dado permiso para entrar en su habitación y llevarme algún objeto que me recordara a mi amigo. Asha no puso ningún reparo a que me llevara aquel cuaderno de tapas oscuras escrito en inglés, una lengua que ella, por supuesto, no entendía. Acepté su té de despedida y cogí un tren que me llevó hasta Abu-Simbel. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SWxjslgKMaI/AAAAAAAABME/e0NPofJRwcE/s1600-h/abu-simbel-egipto-full.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 269px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SWxjslgKMaI/AAAAAAAABME/e0NPofJRwcE/s320/abu-simbel-egipto-full.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5290713279885881762" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De allí me dirigí caminando hacia las arenas que rodeaban el gran templo de Ramsés II. El sol caía con fuerza sobre mi cabeza, pero eso, claro estaba, no iba a detenerme. Había pasado años trabajando con Al-Kashim: cavando en las catacumbas, en los yacimientos de Sakkara. Mi cuerpo estaba hecho para vivir bajo el sol del desierto, y los músculos de mis brazos para cavar en la tierra. Mis pensamientos, en tantos años de búsquedas y encuentros, se hallaban entrenados para encontrar algo especial, algo que sólo Al-Kashim sabía dónde estaba y de lo que nunca había querido hablarme. Después de espiarlo muchas noches durante meses, descubrí que mi compañero, siempre después de su frugal cena, escribía en un diario. Mi sexto sentido me indicó que ahí estaba lo que yo buscaba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuve acceso a aquellos papeles, pero con tan mala fortuna que cuando mis ojos los vieron no comprendieron nada, pues Al-Kashim escribía en la lengua de los infieles. Fueron meses de unirme a los extranjeros para aprender aquel idioma, y cuando estuve preparado, no dudé en involucrar en un terrible accidente mortal a mi compañero para hacerme con su diario y averiguar de qué trataba su misterioso hallazgo. Estaba seguro de que se trataba de un lugar repleto de riquezas que él iba extrayendo poco a poco, pues en numerosas ocasiones supe que regresaba tarde a casa y que había comprado ropas nuevas a sus hijos y a su esposa y que había adquirido unas tierras muy cerca de su casa. Me llamarán codicioso, pero los años de duro trabajo unido al haber pasado necesidades en mi niñez, habían forjado así mi carácter.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pues, me dirigí a cavar justo en el punto que indicaba Al-Kashim, en un lugar que no nombraré. Llevaba un día entero sin comer apenas, trabajando sin cesar, cuando apareció ante mi vista un objeto en forma de triángulo, de color azul brillante, que ya entre mis manos vi que se abría como si de una caja se tratara. En su interior había unas semillas y una inscripción en árabe antiguo que me indicaba comerlas. Desconcertado, pues hubiera preferido encontrar algo bien diferente, me las llevé a la boca. ¡Que Alá me perdone por aquella insensatez! Pues cuando aquellas semillas atravesaron mi garganta, mi mente delirante me llevó a viajar por un pozo sombrío que me absorbió como arenas movedizas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en él, para mi horror, hallé todas las criaturas deformes que existen y existirán jamás; criaturas muertas y no-muertas, vampiros de la noche, pájaros extraños que cantaban junto a enormes seres de voces infames que penetraban en mis oídos haciéndolos estallar. Traté de expulsar las semillas de mi vientre, pero ya se habían instalado en él y crecían y me hablaban. Se trataba de un sonido susurrante y sinuoso como el de las serpientes que me hacía olvidar las infames voces de aquellos enormes seres que tenía ante mí, sentados sobre gelatinosas masas ondulantes. Las voces de las semillas, pues, se instalaron en mi cabeza y me obligaron a avanzar, a postrarme ante aquellas criaturas y adorarlas escribiendo en el suelo signos que horrorizarían a muchos. Un vampiro sobrevoló mi cabeza derramando sobre mi rostro agua hirviendo, pero nada sentí, pues ahora soy UMHR-AL-TAKWL, El Que Vive Por Siempre en los Abismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SWxk1_SKHkI/AAAAAAAABMM/Gouc-8SyQxY/s1600-h/abismo.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 180px; height: 135px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SWxk1_SKHkI/AAAAAAAABMM/Gouc-8SyQxY/s400/abismo.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5290714540936928834" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-2453885712905191035?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/2453885712905191035/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=2453885712905191035' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/2453885712905191035'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/2453885712905191035'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2009/01/las-semillas-de-abu-simbel.html' title='Las semillas de Abu-Simbel'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SWxjslgKMaI/AAAAAAAABME/e0NPofJRwcE/s72-c/abu-simbel-egipto-full.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-8392828250072194817</id><published>2009-01-07T09:56:00.008+01:00</published><updated>2009-11-25T18:44:22.700+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='esas extrañas flores'/><title type='text'>Esas extrañas flores</title><content type='html'>Relato publicado en la revista El Tot (1996), revista Impactes (1996), y publicado en el blog &lt;a href="http://escritoresenlasombra.blogspot.com/"&gt;Escritores en la Sombra&lt;/a&gt; (julio,2009)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/LQTTFUtMSvQ&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/LQTTFUtMSvQ&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;ESAS EXTRAÑAS FLORES&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Siempre que pasaba junto a aquella casa el corazón le latía más aprisa de lo normal. Se sentía incómodo, desasosegado, nervioso, aunque no entendía muy bien el porqué. La casa de la vieja Ma no era una casa típica del cine de misterio: lúgubre, con pequeñas ventanas oscuras llenas de barrotes oxidados y amenazantes; repletas de polvo y muebles vetustos en su interior. No. Era simplemente una casa de dos plantas de principios de siglo que tenía la fachada desgastada por los azotes del tiempo. &lt;br /&gt;A la entrada poseía un jardín, pequeño y muy cuidado, en el que destacaban unas flores raras circundando la cerca. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SWRvKRkVSKI/AAAAAAAABLU/N2zJrJPObTk/s1600-h/casa.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 270px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SWRvKRkVSKI/AAAAAAAABLU/N2zJrJPObTk/s400/casa.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5288474084744972450" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el interior de la vivienda, que era de techos altos y abovedados, había tres dormitorios amplios, uno con baño incorporado; un gran salón con el suelo de madera cubierto en parte por dos alfombras persas de seda, y una cocina totalmente restaurada con muebles modernos y funcionales: la única pieza de la casa en la que Job se había sentido cómodo las pocas veces que había estado.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Fue esa tarde en que iba en dirección a la biblioteca del pueblo, cuando se percató de que las flores que se ceñían a la cerca y crecían descontroladas, no pertenecían a ninguna clase que él conociera; como estudiante de biología, se quedaba perplejo ante esa variedad extraña, de hojas angostas y flores muy numerosas de color azul. Las matas eran pegajosas, y la base de aquellos pétalos de forma sinuosa era blanca; el centro de las flores, negro. Eran muy hermosas, pero raras; más que raras, insólitas. Y se decidió a preguntar a la vieja Ma de dónde provenían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SWRvmMNs9hI/AAAAAAAABLc/q-B3g3tNY6M/s1600-h/Flores-en-blanco-y-negro.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SWRvmMNs9hI/AAAAAAAABLc/q-B3g3tNY6M/s400/Flores-en-blanco-y-negro.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5288474564344215058" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Job empujó la cerca y en seguida sus pies se posaron sobre el césped fresco y recién cortado. Fue atravesando el jardín contemplando los pequeños setos tallados en diversas y caprichosas formas, las madreselvas y las enredaderas que se aferraban a las vallas laterales que marcaban las lindes del terreno.&lt;br /&gt; Al llegar a la puerta, maciza, de color oscuro, golpeó con los nudillos y respiró profundamente. Pudo oír una voz grave que le dijo desde el interior:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; -Adelante, la puerta está abierta...&lt;br /&gt; Él giró el pomo y atravesó el umbral. Se quedó allí, de pie, sobre una alfombra de lana, y miró a la joven que estaba sentada en el amplio vestíbulo, en la mecedora de la vieja Ma, una reliquia del siglo pasado.&lt;br /&gt; -¿Quién eres? -preguntó.&lt;br /&gt; -Soy Sophie, una amiga de Ma. -respondió ella haciendo que la mecedora se balanceara. -Y tú, ¿quién eres?&lt;br /&gt; -Me llamo Job, y quería hablar con Ma.&lt;br /&gt; -Ella no está, volverá más tarde. -explicó- Si quieres puedes esperarla.&lt;br /&gt; -¿Sabes si tardará mucho?&lt;br /&gt; -No, no lo creo. Depende del tiempo...&lt;br /&gt; -¿Del tiempo? -se extrañó él, que ahora miraba a la chica fijamente.&lt;br /&gt; Sophie era una muchacha de facciones vulgares, y sólo destacaba de su persona la espesa cabellera negra salpicada por algunas canas.&lt;br /&gt; -Si prefieres sentarte, puedes pasar al salón.- le dijo ella, amablemente, sin dejar de balancear la mecedora.&lt;br /&gt; Job abandonó el vestíbulo y la joven cerró los ojos; parecía que iba a sumirse en un profundo sueño. Él abrió entonces la puerta que conducía al salón repleto de antigüedades y porcelanas valiosas, en el que destacaba unos cuadros que llevaban la firma de Caroline Ma Sophie. Una de aquellas pinturas siempre estremecía al chico en las pocas ocasiones que tenía de verla. En realidad, sólo había visitado aquella casa en cinco ocasiones, y sólo en dos había estado en el salón. Ésta era, por tanto, la tercera vez que un escalofrío recorría su espina dorsal contemplando aquel extraño cuadro que parecía poseer movimiento. La pintura representaba la casa donde él se encontraba. Se veía la fachada principal y el jardín delantero, éste último poblado de arbustos, dos árboles frutales y decenas de flores; todas extrañas.&lt;br /&gt; La primera vez que vio ese cuadro, el jardín aparecía casi desierto, predominando el terreno arenoso, yermo y desértico, sólo poblado por pequeñas florecillas blancas sobre el descolorido césped. La segunda vez pudo ver las flores más grandes de lo normal, siendo el césped más frondoso y verde; ahora veía cómo su altura llegaba a tapar casi media fachada, y su espesura hacia difícil el acceso a la casa. Los árboles eran de troncos inmensos y sus grandes hojas cubrían las ventanas de la planta baja. ¿Cómo era posible? Un cuadro no tiene vida, no tiene posibilidad de manejarse a su antojo y variar su contenido sin tener en cuenta la voluntad del pintor. Tampoco tenía mucho sentido que la vieja Ma tuviera varios cuadros de su casa con jardines diferentes, y los fuera cambiando a temporadas. No, no era muy lógico, pero...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Desconcertado se sentó en una butaca, de espaldas al lienzo. En la televisión emitían un programa de debate enormemente aburrido y decidió que era mejor no verlo. De pronto, se acordó de aquella chica, de Sophie. Se levantó y se dirigió al vestíbulo, hallándolo vacío.&lt;br /&gt; -Se ha marchado. -se dijo- ¡Qué extraño! Y suspirando, extrañado por la tardanza de la vieja, volvió al salón y conectó el equipo de música. El CD del compositor de jazz Ornette Coleman empezó a sonar dispersando las notas de la canción  'Beauty is a rare thing'  mientras él, sin darse cuenta, se adormecía con el aroma que emanaban las flores; aquel desconocido aroma que se colaba por la ventana abierta del salón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Tras un extraño sueño, Job despertó y miró a su alrededor, incorporándose perezoso en el asiento. Vió que todavía estaba en casa de Ma. El reloj de cuco dió las doce.&lt;br /&gt; -¡Cielos, qué tarde es!&lt;br /&gt; Se levantó y corrió hacia el vestíbulo para salir, pero encontró la puerta cerrada y no la pudo abrir. Fue entonces cuando sintió una presencia detrás suyo y se volvió: Una anciana de pelo gris recogido en un moño se limpiaba las manos en el delantal que llevaba. Era de corta estatura y su rostro estaba surcado de arrugas; sus ojos estaban rodeados de profundas ojeras violetas.&lt;br /&gt; -¿Te quedarás a cenar, verdad Job?&lt;br /&gt; -¡Ma! -exclamó. -Bueno, yo... La verdad es que es muy tarde, me quedé dormido y... Sophie me dijo que la esperara en el salón. -explicaba confuso.&lt;br /&gt; -¿Sophie?&lt;br /&gt; -Sí. La chica que estaba aquí esta tarde, sentada en la mecedora. Me dijo que era su amiga y que...-&lt;br /&gt; -No sé de que me estás hablando, chico. ­¡Vamos a la cocina! ¡Nos espera una buena cena!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  Job trató de negarse, pero no pudo. Aquel suculento olor que sentía podía más que sus deseos de irse a casa. ¿O era el aroma, ahora húmedo, de las flores del jardín, el que le obligaba a quedarse? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Delante de dos buenos platos de pasta, Job le explicaba detalles de la gente del pueblo, pequeños cotilleos que la vieja quería saber. Al preguntarle acerca de las flores de la entrada, la vieja respondió.&lt;br /&gt; -No ha de extrañarte que la especie de esas flores no esté en ninguno de tus libros. Las he creado yo, con mis propias manos.&lt;br /&gt; -¿En serio? Tal vez debería comunicárselo a mi profesor, Ma. Él podría conseguirle una exclusiva sobre la producción de esas flores y tal vez sería el comienzo de un buen negocio, ¿no cree?&lt;br /&gt; -Ni hablar. Además, no me hace falta dinero.&lt;br /&gt; -No se trata sólo del dinero, Ma, creo que...&lt;br /&gt; -Ni hablar, he dicho. No insistas. Y ahora será mejor que te tomes el postre.- dijo acercándole una bandeja con plátanos recién fritos y cubiertos de miel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Cuando el reloj dió la una y media, Job se levantó de su silla y acabó de un trago su vaso de vino.&lt;br /&gt; -Una cena exquisita. Pero ahora he de irme; mañana he de madrugar.&lt;br /&gt; -¿Ah, sí? ¿Por qué?&lt;br /&gt; -He de ir a la universidad, Ma...&lt;br /&gt; -Ya. -dijo ella sonriendo. -Me temo que no, hijo.&lt;br /&gt; -¿Cómo dice? ¿Por qué no? -preguntó, sorprendido por esas palabras.&lt;br /&gt; -Me temo que es imposible, hijo; el jardín está muy crecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Job miró por la ventana. Un gigantesco pétalo azul y blanco ocupaba todo el cristal, y a duras penas pudo entrever como todo el jardín estaba repleto de flores gigantescas de anchos y poderosos tallos que prohibían el paso a cualquiera. El espacio que quedaba entre tallo y tallo era el que ocuparía un fino hilo de seda.&lt;br /&gt; No podía salir. Nadie hubiera podido hacerlo tampoco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Preso del pánico, corrió al salón con un mal presentimiento. El cuadro que tanto temor le inspiraba era ahora todo una flor: Ahora no había casa, ni jardín, ni arbustos ni nada. Sólo había una flor pintada en acuarela que ocupaba todo el lienzo, ocultando casi por completo aquella firma: Caroline Ma Sophie. Esa gran flor, cuyo centro de negro carbón parecía un ojo que miraba al chico, parecía amenazar con salirse del marco tal era su voluminosidad. Job balbuceó señalando el lienzo; no podía articular palabra. La vieja habló en su lugar:&lt;br /&gt; -Si, han crecido mucho mis flores, y la lástima es que hasta el próximo mes no vendrá el jardinero. -le explicó- Tendrás que quedarte aquí, hijo, y hacerme compañía. Últimamente estoy muy sola...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Un mes... En ese tiempo aquella flor podía invadir el salón; quizás muchas más lo hicieran también en el exterior, envolviendo y enterrando el lugar. Y tal vez podía esperar que el aroma intenso y febril de aquellas extrañas flores, le llevaran a un sueño profundo, muy intenso, que le hiciera olvidar, al menos por un momento, que moriría en la casa de la vieja Ma.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-8392828250072194817?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/8392828250072194817/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=8392828250072194817' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/8392828250072194817'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/8392828250072194817'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2009/01/esas-extraas-flores.html' title='Esas extrañas flores'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SWRvKRkVSKI/AAAAAAAABLU/N2zJrJPObTk/s72-c/casa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-5647648073882676005</id><published>2008-12-22T09:47:00.007+01:00</published><updated>2010-07-04T18:49:19.245+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El diario de Stephen Harker'/><title type='text'>El diario de Stephen Harker</title><content type='html'>&lt;object width="480" height="385"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/V-vzjZenAQM&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1?color1=0x5d1719&amp;amp;color2=0xcd311b"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/V-vzjZenAQM&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1?color1=0x5d1719&amp;amp;color2=0xcd311b" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;DIARIO DE STEPHEN HARKER&lt;br /&gt;Transilvania. Año 2000 &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;22:45&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me hallo en la oscuridad del desfiladero de Borgo. Mi coche ha volcado y aunque tengo algunas magulladuras creo que podré seguir el camino a pie. Hoy se cumple un siglo desde que mi antepasado Jonathan Harker visitara el castillo del conde Drácula para tratar con él la compra de unas propiedades en Inglaterra. Por esa razón, unida al vívido recuerdo de su diario que ha pasado de generación en generación, mis pasos son lentos, mis oídos se agudizan y mis ojos, ya acostumbrados a la oscuridad, vigilan atentos cualquier movimiento de la maleza que me rodea. &lt;br /&gt;La carretera está en muy mal estado, pero por suerte la luna me ilumina. Espero encontrar una casa antes de llegar al castillo, pues quiero informarme bien acerca de su morador. Se trata de Vlad Drakul, seguramente algún millonario excéntrico que ha adquirido la propiedad y ha adoptado el mismo nombre que el antiguo propietario. Sí, eso debe ser. Estamos en el año dos mil, ¡por favor! No he hecho este viaje hasta esta región europea para encontrarme en la misma situación que mi antepasado, así que seguiré caminando sin temor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;23:15&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acabo de llamar a la puerta de una casa pero nadie quiere abrirme. No entiendo la lengua que hablan, pero al nombrarles el castillo, han apagado las luces y me han dejado aquí fuera. Me parece increíble que la historia se repita, así que habrá que ver qué sucede allí.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SU9XmOrGETI/AAAAAAAABHk/kR59kqMY77o/s1600-h/castillo+by+chodaboy.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 213px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SU9XmOrGETI/AAAAAAAABHk/kR59kqMY77o/s320/castillo+by+chodaboy.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5282537202214375730" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;23:35&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La puerta del castillo está abierta de par en par, y mis pies se posan en una alfombra roja que parece nueva. Las luces de la entrada están encendidas y me adentro en uns sala donde una televisión de pantalla plana emite una película en blanco y negro. En una pequeña mesilla encuentro una bandeja con canapés y vino de la región que me resulta excelente al probarlo. Veo que el dueño de este lugar posee una nutrida colección de discos compactos y que posee un buen gusto artístico, pues me rodean cuadros –probablemente originales- de Van Gogh y Cézanne. No hay duda que el supuesto conde Drácula va a beneficiar a mi compañía de inmuebles con una suculenta compra.&lt;br /&gt;Oigo música en el piso superior, pero no sé si subir o esperar a que alguien venga a recibirme. Este grandioso lugar necesita de mucho servicio para mantenerse en este estado, por lo que no creo que... Oigo pasos, alguien se acerca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;23:45&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de dejar mi abrigo y mi maleta en manos de un servicial camarero, me hallo en el extremo de una suntuosa mesa esperando la llegada del conde. Ante mí, tengo el catálogo de las fincas que pienso mostrarle y espero que esta misma noche o a más tardar mañana, la operación quede zanjada. Me produce un extraño desasosiego el pensar que mi antepasado vivió aquí una experiencia sobrecogedora, pero debo repetirme que aquello ya pasó y que el conde Drácula, el vampiro, ya murió, y si bien es cierto que su leyenda continúa, yo no soy la persona más indicada para alarmarme y para salir corriendo de aquí sólo por el recuerdo de alguien así. La operación que mi compañía va a hacer con este otro conde me reportará unos cuantos millones de liras de comisión y no pienso echarlo todo a perder por dejar que mi imaginación corra sin freno. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;00:00&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El conde está junto a la chimenea ojeando el catálogo mientras le explico las bondades de cada finca. Es alto, de unos treinta años, con el cabello largo y negro recogido por detrás; adorna su cara un fino bigote que le hace parecer interesante y refinado. Me sonrío al haber pensado en él como un ser de la noche con colmillos afilados prestos a morderme el cuello y devorar mi alma. &lt;br /&gt;Mientras él me pide unos instantes en silencio para mirar con detenimiento las propiedades que parecen interesarle más, me paseo por la habitación y me detengo a mirar unas pinturas en miniatura que están colgadas cerca del piano. El cristal que las cubre refleja como un espejo los muebles que hay detrás de mí, pero no hay ni rastro del reflejo del conde. Al volverme le veo ahí sentado, junto al fuego, pero en el cristal no apareció su imagen. ¡Por todos los Santos! Él me mira y me sonríe, y es entonces cuando veo sus colmillos finos y blancos, relucientes. Sé que estoy pálido y que no debo alarmarle, pero no puedo evitarlo, más aún cuando se acerca y me dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Fueron años de intentarlo, pero logré atravesar el círculo y volví a ser el No-Muerto. El descender a los abismos fue lo mejor que podía pasarme, Stephen Harker, pues mi piel se alisó y mi edad retrocedió. ¡Mírame, sí, pues tengo tu misma edad! Yo, que vivo desde tiempos innombrables; yo, que gozé de la presencia de tu antepasado Jonathan Harker en este castillo; yo, que vivo por siempre, puedo acogerte en mi manto y ¡darte la vida eterna!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;00:30&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé cómo pude salir del castillo ni cómo encontré mi coche, reparado, en la puerta. Conduje a más de ciento veinte por hora por el estrecho desfiladero sin pensar en que podía volcar en cualquier momento, pero ¡qué me importaba! La historia se repite, sí ¿y a quién decírselo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Foto by Chodaboy)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-5647648073882676005?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/5647648073882676005/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=5647648073882676005' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/5647648073882676005'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/5647648073882676005'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2008/12/el-diario-de-stephen-harker.html' title='El diario de Stephen Harker'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SU9XmOrGETI/AAAAAAAABHk/kR59kqMY77o/s72-c/castillo+by+chodaboy.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-6513617903308257641</id><published>2008-12-11T15:47:00.004+01:00</published><updated>2009-11-25T18:00:19.924+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La canción de Christian'/><title type='text'>Relato solidario: La canción de Christian</title><content type='html'>Relato publicado en el libro "Atmósferas", iniciativa solidaria para recaudar fondos a beneficio de la Fundación Vicente Ferrer.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SdcSDU2FmhI/AAAAAAAABZo/pggeYBGr5nw/s1600-h/portada-atm%25C3%25B3sferas.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 217px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SdcSDU2FmhI/AAAAAAAABZo/pggeYBGr5nw/s320/portada-atm%25C3%25B3sferas.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5320741333106006546" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/jFJOnwmN_8A&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/jFJOnwmN_8A&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;LA CANCIÓN DE CRISTIAN  &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo tengo un ángel, ¿sabéis? Por las noches viene a verme, canta bajito mientras cierro los ojos y me duermo envuelto en sus susurros. Cuando creo que no me mira, abro los ojos porque me gusta ver cómo despliega sus alas de algodón y pequeñas flores de manzanilla caen sobre nuestra habitación, como una lluvia fina de primavera. El ángel pasea por entre las camas de mis compañeros y nos canta hablándonos de la familia que un día tendremos. &lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SUEd73Q6_LI/AAAAAAAABB0/V9bmlhcbP_E/s1600-h/angel-Kei.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SUEd73Q6_LI/AAAAAAAABB0/V9bmlhcbP_E/s400/angel-Kei.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5278533152539344050" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace unos días mi ángel volvió a cantarme bajito, pero era una canción especial, y así supe que lo que sucedería sería bueno para mí. Os contaré que la señorita Jones me acompañó hasta la habitación de la puerta con el letrero azul. Me senté en la colchoneta y jugué un poco con los dados mientras un señor y una señora muy altos se acercaban a mí y me sonreían. La señora se puso a jugar conmigo, pero pronto se cansó y me dijo que tenía algo para mí: un gran estuche lleno de pinturas. El señor alto me dio un camión de bomberos, rojo como las marcas de Max cuando tuvo la escarlatina, y sentí cómo mi pecho se llenaba de mariposas mientras sostenía entre mis manos aquellos regalos tan geniales. Me moría por enseñárselos a Max, pero antes tuve que jugar un poco más con la señora y escuchar cómo me decía que ella ahora iba a ser mi mamá. &lt;br /&gt;La señorita Jones me volvió a llevar junto a mis compañeros, pero antes de eso el señor que iba ser mi nuevo papá y la señora mamá me dieron un beso, y ese beso era como las caricias de mi ángel, suave y bueno.  &lt;br /&gt;Os diré que hoy es mi último día aquí, y que mañana tendré una habitación para mí solo. Me llevaré el camión de bomberos y el estuche que me regaló la señora mamá, quien me ha dicho que la llame sólo mamá, o mami, como prefiera yo. La señorita Jones me ha dicho que me porte bien, que me coma todo lo que me ponen el plato y que rece todas las noches mis oraciones. Eso es fácil para mí ahora que estoy tan contento.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SUEeI-FwGqI/AAAAAAAABB8/SA1Q_0VsE9k/s1600-h/angel-baby56.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SUEeI-FwGqI/AAAAAAAABB8/SA1Q_0VsE9k/s400/angel-baby56.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5278533377709841058" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras de mí queda la puerta del orfanato. Max llora y la señorita Jones retuerce el extremo de su delantal al verme salir. Con el pecho encogido desciendo los escalones y veo las sonrisas de papi y mami. Sé que mi ángel no abandonará a mis compañeros, que seguirá cantando sus canciones en sus oídos y seguirá desplegando sus alas de algodón. Y una noche, pronto, muy pronto, les cantará una canción especial y les dirá que ya tienen una familia. Sé que todo el dormitorio olerá a flores de manzanilla y a algo parecido a la felicidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SUEeX1FjepI/AAAAAAAABCE/5fA_Uk5zwfI/s1600-h/alas_de_angel.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 250px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SUEeX1FjepI/AAAAAAAABCE/5fA_Uk5zwfI/s400/alas_de_angel.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5278533632991132306" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-6513617903308257641?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/6513617903308257641/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=6513617903308257641' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/6513617903308257641'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/6513617903308257641'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2008/12/relato-solidario-la-cancin-de-christian_5316.html' title='Relato solidario: La canción de Christian'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SdcSDU2FmhI/AAAAAAAABZo/pggeYBGr5nw/s72-c/portada-atm%25C3%25B3sferas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-7461937448870863515</id><published>2008-12-11T15:21:00.009+01:00</published><updated>2009-12-10T14:28:13.863+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Lluny de tu'/><title type='text'>Lluny de tu (Relato finalista)</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/Sw16ItJTsfI/AAAAAAAABu8/uFVKnKQ_Bi0/s1600/portada+VIII+Concurs+de+Narrativa+Liter%C3%A0ria+Merc%C3%A8+Rodoreda+1997.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 183px; height: 303px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/Sw16ItJTsfI/AAAAAAAABu8/uFVKnKQ_Bi0/s320/portada+VIII+Concurs+de+Narrativa+Liter%C3%A0ria+Merc%C3%A8+Rodoreda+1997.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5408113017518010866" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Relato finalista en el VII Concurs de Narrativa Literària Mercè Rodoreda de Molins de Rei (1996) y publicado en el libro antológico del concurso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/K3ORuIBjjBU&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/K3ORuIBjjBU&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para traducir el texto, pulsa en la barra traductora de Google que aparece arriba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;LLUNY DE TU&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   &lt;em&gt;In absolute quiescence let me rest,&lt;br /&gt;   From all the world, from mine own self, apart;&lt;br /&gt;   I closer hold the ilimitable best,&lt;br /&gt;   Still as the final silence, with calm heart.&lt;br /&gt;   What need to strive or move?&lt;br /&gt;   It is enough to love.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;   Lytton Strachey&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; ...Què poc m´hauria costat escriure´t, sí, però el primer que vaig pensar en rebre la teva segona carta i els teus retrets era que la nostra distància era bona, molt bona per tots dos. Si omplia el buit corria el perill de fer-te pensar que potser et trobava a faltar, que encara eres part important de la meva vida i això em feia por, molta por. Tenia por de mi, de la mesura de les meves paraules. No és tan fàcil correspondre als desitjos dels altres, com ja hauràs après; tot sembla reduïr-se a mers capricis quan no hi ha un veritable interés en aquesta satisfacció. I no era senzill, no, haver d´aturar les paraules que volia dir-te per calmar almenys en part la teva ansietat, la teva manca de notícies. Allò que hi ha de bon samarità en tots nosaltres lluitava per sortir a la superfície, lluitava per fer-me comprendre que tu em necessitaves, que havia de recordar els temps passats quan plegats érem feliços. Ho vàrem ser en realitat?&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SUEin2OUN_I/AAAAAAAABCM/F_727r2TOWQ/s1600-h/poema-blog.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 286px; height: 400px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SUEin2OUN_I/AAAAAAAABCM/F_727r2TOWQ/s400/poema-blog.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5278538306220734450" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Potser no és fàcil per a tu el llegir-me d´aquesta manera, ho puc comprendre. Deus estar assegut amb la cigarreta entre els dits i un vas llarg sobre la taula, al costat de la meva carta. Et tremolen les mans? Et poses nerviós com la primera vegada en que vas rebre notícies meves i vas córrer a trucar-me? Vas pensar que hi havia quelcom d´amagat en les meves paraules; vas pensar que volia tornar amb tu, que et donava una segona oportunitat. No era així i ara tampoc: vull que això et quedi ben clar. I ni se t´acudeixi de trucar-me, pel que més vulguis. Has d´entendre que no vull parlar amb tu. No, no vull parlar amb tu i el que faig ara, el que escric, no és sinó una variant, una manera de que finalment m´entenguis, una manera de tornar-te el bé que tu em vas fer alguna vegada. Alguna vegada... Fa tant de temps!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; No crec que ara sigui el millor moment per a recordar vells temps: els dies en que tu eres una altra persona, l´home que en realitat jo volia que fóssis. Si t´escric és perquè... no ho sé perquè, potser necessito desfogar-me i la teva carta d´aquest matí m´ha desvetllat aquests mots adormits sota el llençol de les meves mans. Saps que en sé una mica d´escriure històries fantàstiques, contes imaginaris, però que em costa d´expressar-me quan és a algú real a qui em dirigeixo, i aquest algú avui ets tu. Tu, de qui ja no recordo l´expressió ni la forma dels ulls. Com ho puc haver oblidat? Pot un oblidar-se d´allò del que un dia es va enamorar? Sembla ser que sí, i és tant dur que començo a sentir-me com si hagués fet quelcom d´imperdonable. Segurament pensaràs que sóc cruel al escriure´t tot el que penso, quasi sense embuts, però és que no ho puc fer d´una altra manera, així que hauràs d´acceptar-ho tot com vingui. &lt;br /&gt; Em proposaves a la teva carta de quedar una nit, una sola nit en la que decidiriem definitivament si som l´un per l´altre o no. Què era això? Un ultimàtum? Des de quan et dediques a pensar en que hi ha encara una possibilitat?&lt;br /&gt; Sé que és inútil fer-te preguntes perquè no m´arribaran les respostes. L´únic que puc fer és imaginar què diries, però me´n ric, d´això, perquè ho sé perfectament. I no creguis que m´excedeixo en la valoració dels teus pensaments perquè et conec massa bé, o al menys, et coneixia. Has vist com si que estic per tu? Encara que només sigui per uns moments sóc amb tu i et faig la companyia que dius tant necessites. El que encara no entenc és que visquis sol i no surtis mai. On han anat a parar les teves amiguetes i els teus col.legues de marxes nocturnes per la ciutat? És possible que t´hagin abandonat? Si és així pots comptar amb que la seva amistat no era més que un miratge, una il.lusió en la que vivieu tots plegats. Ara, quan tu et trobes baix d´ànims, aquest miratge s´esvaeix. Ho sento, ho sento per tu. Deu ser dur trobar-se en aquesta situació. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Dius que no pots viure sense mi, però si és del tot cert que no tens a ningú més la veritat és que no pots viure sense ningú, no només sense mi. No crec que sigui bo que posis excuses i que em retreguis el teu mal, que em facis sentir com la culpable, com la dolenta. Ja no recordes que vas ser tu qui va marxar de casa amb aquella inqualificable? Ara no em vinguis amb històries de penedits que prou vegades m´has explicat. No em facis treure del calaix la meva llàstima per tu, perquè no la necessites, i si és així arriscat i truca a algun dels amics que t´ha abandonat i recorda-li que encara ets viu, que encara et queda algún diner a la butxaca i pots convidar-lo a qualsevol festa. Suposo que em diries que tot això ha quedat enrera i que ja no t´omple, que ara desitges vetllades més tranquil.les amb mi, sempre amb mi. No em facis riure... No em facis recordar-te les vegades que em deixaves sola, les vegades en que em feies plorar com si res més al món fós possible. Plorar i plorar durant hores fins que tu tornaves, alegre i cansat. Et ficaves al llit i dormies fins ben entrat el dia. &lt;br /&gt; Has vist com les paraules van omplint la carta que volies rebre? Ja no em sembla tan costós com al principi. &lt;br /&gt; M´agradaria pensar que ets aquell en qui un dia vaig confiar plenament, aquell a qui li dedicava els meus versos i li confiava els meus somnis. Mai vas saber amb quina entrega ho feia, amb quins ànims. Jo escrivia i tot era per a tu, sense traves, però t´arribava i llavors mancava el sentit, perdia el seu significat per enfosquir-se entre les runes de la teva insensibilitat. De veritat que desitjaria que tornessis a mi éssent aquell que vas destruir. No trobes a faltar la part de tu que jo vaig estimar? Però clar, poc deu importar-te el que et digui respecte d´això. Mai no vas mostrar res més que indiferència quan et demanava, em queixava, em desfeia en llàgrimes pel mal que em feies. Per quina raó havies de canviar i tornar a ser qui eres quan et vaig conèixer? No, no en tenies cap de raó. Era més fàcil amagar-te sota la cuirassa d´home fort que t´havies fet, veritat?&lt;br /&gt; &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SUEmcMfrlLI/AAAAAAAABCU/tAKZjreOYl0/s1600-h/princesa.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 269px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SUEmcMfrlLI/AAAAAAAABCU/tAKZjreOYl0/s400/princesa.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5278542504087229618" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; M´he près una estona per descansar perquè oblido que has vingut fins a mi cercant consol, no preguntes. &lt;br /&gt; I sí, tot era més fàcil quan les nostres mirades es trobaven i els nostres cossos responien, en això trobo que tens part de raó. Però pensa en el després.... Peròs, peròs i peròs, només trobo peròs en cada punt de la teva carta; tot t´ho he de qüestionar. Sento no poder-te dir el que vols llegir, el que alleujaria les teves nafres. Sento dir sento un i un altre cop. Sento sentir llàstima per tu quan no ho hauria de fer, quan crec que no t´ho mereixes. Ni tan sols sé perquè t´escric, ja t´ho he dit abans. Quan fa que no ens veiem? Mesos? Semblen anys per mi.&lt;br /&gt; He conegut a un home. I torno a sentir l´efecte que et causaran aquestes paraules. Potser arribat aquest punt deixaràs de llegir i jo em sentiré millor. Potser trencaràs en petits bocins aquest paper i tot quedarà oblidat ja per sempre més. Sí, decidiràs oblidar-me i amb mi la meva carta. Oblidaràs tot i t´oblidaràs tu mateix també una mica. Però en el cas de que hagis decidit continuar llegint trobaràs que t´explico les excelències d´una persona nova en la meva vida, una persona que m´estima de veritat i em fa sentir com mai m´havia sentit. Una persona que tracta per tots els medis de veure´m feliç. &lt;br /&gt; No valen la pena les comparances amb tu, i no cal que te l´imaginis, que comencis a pensar com és, què li agrada, com és de diferent la seva forma d´estimar. No cal que a la teva imatge mental d´ell se t´aparegui la figura d´un Narcís o d´un Adonis perquè no ho és. Saps que mai m´ha atret l´excessiva bellesa d´un home i no veig perquè hauria de canviar ara. No tractis tampoc de ferir-te amb pensaments que et portin fins a la cova de la gelosia perquè no hi ha cap raó. Tu i jo ja fa temps que hem deixat de ser nosaltres. O no? Encara ho dubtes? Et llegia i les teves paraules em corprenien pel lligam que m´atribuïes als teus sentiments, a la teva vida. Deies que m´estimaves com mai no ho havies fet. I com és això? M´estimes des de la distància? No em veus ni em sents però m´estimes, penses en mi, et mors per escoltar les paraules dels meus llavis, et mors perquè sense mi et trobes sol, tan sol que creus que si no fós perquè encara ets jove moriries aviat. Ho trobo un tant excessiu, morir per algú. Només els antics ho feien això, recordes? La princesa pàlida, el joglar encisat pels seus ulls, la lluna, la música, la poesia... Em dius que moriràs si no em tornes a veure, com els romàntics, com els veritables enamorats. &lt;br /&gt; No puc deixar d´estar afalagada per tot el que he llegit. És un canvi tan gran el que sembla has fet que començo a pensar que tornes a ser el que eres en un principi. Si fós així...potser... Però no. Ja t´he dit que estic enamorada; no puc canviar els meus sentiments així com així. No puc tornar a pensar en que tu podries tornar a formar part important de la meva vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Aquest home del que t´he parlat... Aquest home és el més important per mi, ara per ara. Somio amb ell per les nits i el cor se m´atura de només pensar-hi. Els seus gestos m´esgarrifen l´ànima, i passen ràpids els minuts i els dies mentre em pregunto si em trucarà. I voldria saber que amaga al fons del seu cor, conèixer poc a poc tots els seus secrets fins que siguin els meus.&lt;br /&gt; És tant difícil parlar-te d´això... Parlar-te a tu que d´això no t´agrada parlar. Tens por? Tens por de les respostes que et pugui donar el teu propi cor?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; He somiat amb tu de vegades, sí. Potser els dos ens hem trobat en els mateixos somnis. Somiavem els dos en diferents llits, en diferents llocs, però erem junts; i de vegades aquests somnis eren tan reals que en despertar em semblava tenir-te al costat, que en obrir els ulls i estirar el braç podria sentir la teva olor, podria veure la teva cara. Havia somiat amb tu però tu no hi eres més a la meva vida, així que havia de tractar d´oblidar-te durant el dia encara que a la nit et tornés a somiar. Era dur per mi, saps? Quan vas marxar tot era difícil, tot era trist. Ara, si somio amb tu tot és diferent i ho atribueixo a purs records de l´inconscient. No, no li´n dono gaire d´importància, encara que potser els somnis són reals en un altre espai i en un altre temps.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Perquè no ho oblides tot plegat; m´oblides a mi? No m´agrada aquesta dependència que em mostres, que apareix de cop com un fantasma a la nit. Si m´oblides, tot et serà més fàcil; t´ho ben asseguro. Però com oblidar-me, em preguntaràs, si només de pensar en aquesta obligació ja em recordes de nou? T´entenc, sí, t´entenc perfectament perquè ja he passat per tot això. M´he aturat on m´havia d´aturar; m´esforçat en viure, en sobreviure; he arribat a un punt en el que l´únic pitjor és el record. Poc a poc tot va arribant a la calma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Arribo a la calma i al perdó però no puc enviar-te aquesta carta. No puc. No és avui el moment ni l´hora; potser no ho serà mai. Crec que serà millor llençar-la al foc, que es cremin totes aquestes paraules, unes paraules que he escrit de cor, només per a tu, sense res més al meu pensament que tu. Tu, que ets l´arrel de l´home a qui estimo a la meva imaginació. Ets part de l´home a qui he conegut, a qui he redescobert ajuntant engrunes, detalls d´ací i d´allà, petits records, llunyanes imatges. Sí, he creat l´home ideal a partir de tot el que desitjava que fóssis i de la mica que eres. T´he fet a la mida: He tallat els defectes, he cossit les qualitats. Algú diria que és difícil enamorar-se de la perfecció si aquesta és imaginària, però qui és aquest que ho diu? Perquè no dóna la cara? Tothom té dret a estimar el que vulgui i jo estimo l´home perfecte que viu al meu pensament.&lt;br /&gt; Si llegissis aquestes paraules veuries una sortida. Em diries que vingués amb tu perquè canviaries, perquè voldries ser exactament el que jo m´imagino. No veus que això no pot ser? Mai ningú no serà com jo vull que sigui; hi ha masses matissos, massa exigències, ara. No, ho sento però et diria que no. És més fàcil viure amb el desig, amb el somni de cada dia. Vull veure com creix l´amor per aquest ésser que he creat; vull imaginar històries que acabaran com jo vulgui: faré baralles, reconciliacions... Faré, en definitiva, un home perfecte que em dona l´amor perfecte, just el que vull, just el que necessito.&lt;br /&gt; I vull necessitar la meva imaginació perquè ella em necessiti a mi; que no visquem l´una sense l´altra. Que es dibuixin nous camins cada dia i cada nit; que l´home sigui tendre i afectuós a cada moment, passi el que passi. Vull ser la deessa creadora de l´home ideal. Vull alçar-lo, vull llençar-lo al vol i que planegi per sobre tot el que desitjo. Que baixi quan li demano i descansi en els meus braços. Vull que ell imagini tots els romanços possibles i me´ls faci viure. Vull que estigui viu. Que sigui l´Home i l´Amant. Tot u. Tot per mi. &lt;br /&gt; Escriuria milers de mots només pensant en ell, en tot el que em suggereix. Remouria cel i terra si conegués una possibilitat de trobar-lo físicament. Canviaria els ordres i els espais; aturaria el temps per aconseguir l´eternitat. Enrera quedarien els anys per començar de nou, amb ell, només amb ell que es part de tu. Un altre cop tu.&lt;br /&gt; Sento no oblidar-te totalment; sento haver fet néixer de tu aquest home, però és així i em tranquilitza una mica perquè em fa pensar que té quelcom de real i veritable, que no és una total fantasia. Em sembla tan irreal de vegades... Sí, de vegades penso en que tot plegat és una bogeria, que mai el tindré, que mai podré tenir-lo entre els braços. No es tracta d´abandonar, però quan m´arriben els dubtes començo a pensar si no seria millor si m´adaptés a les circumstàncies actuals, si no seria millor cenyir-me a algú en concret i acceptar com sigui, acceptar-ho tot com vingui. Però de nou dubto i me´n recordo del que vaig sentir atrapada dins el dolor. &lt;br /&gt; Perquè has hagut d´escriure´m i fer-me remoure tot? No tens prou amb les altres cartes que em vas enviar; amb tot el que ja m´has dit? Sembla ser que no, que t´agrada sacsar la meva consciència i el meu esperit.&lt;br /&gt; No voldria queixar-me de nou i fer-te sentir culpable. No voldria ferir-te inútilment. I si ens veiem, què pot passar? Em promets una treva, un parèntesi en el que trobar-nos a nosaltres mateixos. Em promets repòs, que ens allunyem de tot, del món, dels problemes, de la terra, de tot allò que ens pot fer mal. És això possible? Creus de veritat que junts podem vèncer? No hi ha res per vèncer sinó nosaltres mateixos; la nostra por. Em resisteixo a creure que tens la voluntat necessària per a estimar-me com sempre he volgut. I si fós així, quant de temps duraria? Et veus amb cor d´estimar-me la resta de la teva vida tal i com vas prometre? És fàcil dir i parlar, opinar, raonar i assegurar, però és tan difícil convèncer...&lt;br /&gt; I torno a pensar en els bocinets de tu que encara estimo; en els bocinets que he fet crèixer transformant-los en quelcom de gran valor. Lluny, molt lluny de tu em trobo en aquests moments en que torno a imaginar Aquell Home que ets tu i no ho ets alhora. No t´agradaria ser-ho de veritat? No t´agradaria ser l´objecte únic de la passió d´algú, objecte d´un feroç i salvatge enamorament? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Algú m´hauria d´haver parlat de la fi de l´amor per entendre els perquès que van sorgir. Hauria d´haver après a ofegar la ràbia i els plors; hauria d´haver après a no pensar-te, a no imaginar-te, a no crear-te de nou, a no fer-te a la meva mida. Ningú no em va ensenyar  d´oblidar completament el que un dia va ser bo per mi. Ningú no em va ensenyar de perdonar totalment. Podria creure en deus que fossin benevolents i tractar d´assemblar-m´hi, però només puc fer-ho veritablement amb el que jo mateixa he creat. Puc disculpar els defectes que li poden sorgir al meu Ideal; puc defendre´l i justificar-lo. Ell es allò més valuós que tinc. És on vull anar a parar, es el meu fi, la meva vida. &lt;br /&gt; Què és el que tens tu, quins són els teus objectius? Això és el que m´agradaria saber. Has creat alguna cosa? Tens quelcom que et regali els sentits, que et faci anar-te´n al llit satisfet, boig per recordar-ho? No pots tenir-me a mi, això ho has de descartar totalment i ara n´estic segura. Som massa diferents, volem coses massa llunyanes, massa dispars. Em pregunto si em sabries explicar el teu buit, si sabries donar forma al que et manca. No ets lliure, no, i jo tampoc; però la meva presó està feta de les reixes que jo mateixa he fet i aquí trobem la diferència. Les tempestes del meu cor són meves i jo les he fet, jo les puc transformar en bonança quan vulgui, mentre que tu... Ho sento però tu no has après encara dels teus errors, i no, no puc ser ja el que un dia vaig ser per tu. M´apropo cada vegada més a Aquell que he imaginat; m´hi apropo i m´hi endinso i m´hi enfonso. Nedo cada nit en els seus ulls i trobo refugi i calor entre els seus càlids i poderosos braços. Cavalco veloç al seu encontre i me´l trobo somrient allà al fons on el sol despunta i es desfà en vetes d´or. Me´l trobo i és meu del tot, sempre meu i ningú no me´l pot prendre per res del món. Mai més patiré i mai més ploraré la seva absència. Sempre amb mi. Sempre meu. Sempre nosaltres. Tots dos. Com abans. Com sempre ha estat. Com quan nosaltres gaudiem d´un mateix món, d´una mateixa vida. Nosaltres que vam ser nosaltres durant tant de temps... I torno a tu sense voler, sense adonar-me´n pràcticament. Podria estripar-ho tot i oblidar-ho. Podria estimar-te de nou i oblidar-me de la meva imaginació però no puc, ara és massa fort el pensament, m´arriba tan clar i tan precís!&lt;br /&gt; Et trobo encara lluny, massa lluny com per a arriscar-me a perdre l´Home, l´Amant, aquell que un dia vas ser tu i que potser hi tornaràs. Potser. Algun dia. Però ara s´apropa ell i s´apropa a tota velocitat. Sembla que vol que vagi amb ell. És tan dolç el camí de la imaginació! Dolç com la mort quan arriba, quan és desitjada i cridada com aquest Home Ideal que m´obre les portes i m´acull. M´acull per sempre més...&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SUEmmis1u-I/AAAAAAAABCc/WuDdkl9LVHk/s1600-h/y1pgshucswctbdsgvzsr1csox5.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 373px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SUEmmis1u-I/AAAAAAAABCc/WuDdkl9LVHk/s400/y1pgshucswctbdsgvzsr1csox5.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5278542681846692834" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-7461937448870863515?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/7461937448870863515/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=7461937448870863515' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/7461937448870863515'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/7461937448870863515'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2008/12/lluny-de-tu-relato-finalista.html' title='Lluny de tu (Relato finalista)'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/Sw16ItJTsfI/AAAAAAAABu8/uFVKnKQ_Bi0/s72-c/portada+VIII+Concurs+de+Narrativa+Liter%C3%A0ria+Merc%C3%A8+Rodoreda+1997.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-8616932324992603841</id><published>2008-12-07T19:06:00.020+01:00</published><updated>2009-12-10T14:32:22.393+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Número dos'/><title type='text'>Número dos (Relato finalista)</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/Se7QIlFGSBI/AAAAAAAABbA/e9xE0sq8YIU/s1600-h/portada+voces+con+vida.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 189px; height: 295px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/Se7QIlFGSBI/AAAAAAAABbA/e9xE0sq8YIU/s320/portada+voces+con+vida.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5327424255036901394" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Comprar libro &lt;a href="http://escribo-yo.blogspot.com/"&gt;aquí&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;*Relato finalista del&lt;br /&gt;I CONCURSO INTERNACIONAL DE CUENTO BREVE del salón del Libro Hispanoamericano de Ciudad de México 2008 (1400 participantes, 95 finalistas)&lt;br /&gt;Publicado en la antología "Voces con vida", febrero 2009. Palabras y Plumas editores, S.A. de C.V. México.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://escribo-yo.blogspot.com/2009/05/voces-con-vida-un-encuentro-polifonico.html"&gt;Reseña&lt;/a&gt; del relato en la presentación en la Universidad Nacional de México.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Relato publicado en la revista literaria Gotas de Tinta. &lt;a href="http://www.gotasdetinta.es/02/index.html"&gt;Nº 2, abril de 2009&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="560" height="340"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/1lUzfO1tUfQ&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/1lUzfO1tUfQ&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="560" height="340"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;NÚMERO DOS&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;por Marta Abelló Saura&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lápiz estaba mordisqueado por su extremo y Dawa lo partió en dos. Salió del aula vacía y caminó por las calles enlodadas y silenciosas, por entre las casas de madera y piedra, con un libro bajo el brazo. El cielo gris parecía querer derrumbarse de un momento a otro y el niño apresuró el paso, aunque sabía que nadie lo esperaba en casa, pues todos se habían marchado ya. &lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/STVqIVGAJjI/AAAAAAAAA-0/0EzLt_618d8/s1600-h/DSCN2517.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/STVqIVGAJjI/AAAAAAAAA-0/0EzLt_618d8/s320/DSCN2517.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5275239229868222002" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las casas comenzaron a espaciarse y empezaron a llegar los primeros campos, abandonados, con unas sombras encima de ellos, cerca de los aperos de labranza. Pero no se detuvo. Su casa de adobe, pequeña y cálida lo esperaba.&lt;br /&gt;Dawa fue llamado así por haber nacido el primer día de la semana, ya que su padre no tenía dinero suficiente para que los lamas le dieran un nombre adecuado. Así que sus otros hijos siguieron la tradición de llamarse como el nombre del día en que habían nacido. Nada de malo había en ello; Buda no castigaría a su familia por una cosa así. Pero les castigó por otra que nunca comprendieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo estaba revuelto, tal y como lo había encontrado la noche anterior, por eso recogió las ollas, los cuencos, la tetera. Dobló las mantas y limpió los excrementos de los gatos. Encendió un fuego delante de la puerta de su casa y preparó el té tal y como lo había visto hacer cientos de veces a su madre y a su abuela, con sal y restos de mantequilla de yak que encontró en una olla. Y sentado en el banco de piedra, sorbiendo su té en el cuenco de su hermano Migmar, pues el suyo estaba roto, pensó en las sombras que había visto sobre los campos abandonados, que eran las sombras de sus dueños, abatidos, muertos por los guardias que entraron en el pueblo y comenzaron a gritar y a golpear con las culatas de sus armas.&lt;br /&gt;Al norte se oyó un disparo, en las montañas que veía desde su casa, y supo que algunos de aquellos guardias aún perseguían a los que habían conseguido huir. &lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/STVlmQxOs1I/AAAAAAAAA-c/HGojq-GHcUw/s1600-h/Tibet4potala.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 213px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/STVlmQxOs1I/AAAAAAAAA-c/HGojq-GHcUw/s320/Tibet4potala.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5275234246545290066" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El té se le estaba acabando y debía mirar en el escondite de su abuela, debajo de su lecho, dentro de una caja de latón: Ahí estaban. Los momos rellenos de verdura que guardaba para el sábado, el cumpleaños de su hija, y varias khabse, sus deliciosas galletas. Y ahí, sentado en la cama de su abuela, siguió oyendo los disparos, tratando de no pensar en las sombras de encima de los campos abandonados, en las calles por donde había pasado, para él desiertas porque había caminado mirando al frente sin querer ver las sombras que también había en ellas; sombras de mujeres boca abajo, con sus trenzas deshechas y sus faldas levantadas, impúdicas tras el paso de los guardias; las sombras del alcalde y sus hombres, que defendieron la ciudad y perdieron; las sombras cercanas a la escuela, sombras que eran Cicheng y Soi’nam, sus mejores amigos. Se había agachado y había tratado de despertarlos, pero dormían y dormían y ahí los había dejado, en la calle enlodada. El padre de Soi’nam sí había tenido dinero para pagarle un buen nombre. Y los lamas le dieron un pergamino con una hermosa caligrafía y le dijeron que Soi’nam significaba buena suerte; pero los lamas se habían equivocado, pues ésta lo había abandonado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dawa se levantó y entró en la escuela, en su clase, donde eran cinco alumnos y él era llamado número dos: Número dos, limpie la pizarra; número dos, recoja las tizas que el número cuatro ha lanzado por la ventana; número dos… En medio del silencio, extraño y opresor, Dawa abrió su pupitre y encontró su lápiz, mordisqueado desde aquella tarde en que dos guardias entraron en su clase y se llevaron al maestro Cering, cuyo nombre significa longevidad; pero ese nombre también estaba equivocado, pues lo encontraron después al lado de la fuente, y no bebía, pues estaba boca arriba y sus ojos estaban abiertos y muertos, como los de los perros del señor Lhagba.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/STVpPjGlwII/AAAAAAAAA-s/NQQYzkYTEDc/s1600-h/6132320.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/STVpPjGlwII/AAAAAAAAA-s/NQQYzkYTEDc/s320/6132320.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5275238254376239234" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ojos de Dawa dejaron escapar unas lágrimas, pero ya casi no le quedaban y por eso las detuvo con el dorso de la mano. Partió en dos el lápiz y lo volvió a dejar dentro de su pupitre, que aún continuaba siendo el pupitre del número dos. Y antes de salir del aula desierta, aún le pareció oír al maestro Cering diciéndole número dos, lea del capítulo treinta. Por esa razón se subió a la banqueta y cogió del estante el libro y se lo llevó a su casa de adobe, a las afueras del pueblo, dejando atrás todas aquellas sombras.&lt;br /&gt;Había acabado los momos, pero dejó varias khabse para mañana, pues no sabía si su abuela volvería pronto para hacer más antes del sábado, que era el cumpleaños de su hija, que era su tía Zhulongcuo. Se hizo más té y vio las nubes que cubrían las montañas del norte, y supo que allí llovía. &lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/STVmKA2C6uI/AAAAAAAAA-k/u5NdyKPsNtQ/s1600-h/tibet2.gif"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 218px; height: 320px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/STVmKA2C6uI/AAAAAAAAA-k/u5NdyKPsNtQ/s320/tibet2.gif" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5275234860745812706" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al este, el monasterio no dejaba escapar ningún cántico, pues los monjes habían huido. Él los había visto hablar con el alcalde y sus hombres, que los protegieron mientras corrían hacia el este. &lt;br /&gt;Dawa entró en la casa y se sentó en su lecho, ahí donde había dejado el libro del maestro Cering, cuyo nombre significa longevidad. Lo colocó sobre sus piernas y buscó el capítulo treinta, donde lo había dejado cuando entraron los guardias.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-8616932324992603841?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/8616932324992603841/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=8616932324992603841' title='12 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/8616932324992603841'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/8616932324992603841'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2008/12/nmero-dos-relato-finalista-primer.html' title='Número dos (Relato finalista)'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/Se7QIlFGSBI/AAAAAAAABbA/e9xE0sq8YIU/s72-c/portada+voces+con+vida.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-1205715557184733359</id><published>2008-11-26T09:32:00.002+01:00</published><updated>2010-07-04T19:09:55.791+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La Sombra'/><title type='text'>La Sombra</title><content type='html'>Relato publicado en el libro "2001.Odisea Literaria", varios autores. Editorial Andrómeda. (2004)&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SQXLr9SQ8YI/AAAAAAAAAqw/2VKbV73Mxms/s1600-h/ODISEA.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 145px; height: 200px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SQXLr9SQ8YI/AAAAAAAAAqw/2VKbV73Mxms/s400/ODISEA.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5261835695698276738" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="480" height="385"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/scDdiHIP4ag&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1?color1=0x5d1719&amp;amp;color2=0xcd311b"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/scDdiHIP4ag&amp;amp;hl=es_ES&amp;amp;fs=1?color1=0x5d1719&amp;amp;color2=0xcd311b" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="385"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;LA SOMBRA&lt;/strong&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;1. HERBERT VONDERHAGUEN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habría muerto una y mil veces por defender mis teorías. Nada me intimidaba en aquellos instantes en los que captaba intensos los caminos del mal y de la muerte. Allí, en el inmenso sótano de mi mansión, se forjaban todos y cada uno de los inventos que una mano invisible me llevaba a realizar. Escribía fórmulas en los pergaminos de que disponía y seguidamente me lanzaba a la mezcla de los diversos componentes; recopilaba datos en los más vetustos libros de mi biblioteca, cotejaba informes de aquí y de allá, los interpretaba rápidamente gracias a la inteligencia con la que me hallaba dotado y entonces, en las noches elegidas por el destino, me sumía totalmente en los experimentos que enloquecían mi alma y llevaban a mi carácter a viajar por las más espesas y umbrías zonas de los misteriosos descubrimientos de la humanidad.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SRx5arvDBTI/AAAAAAAAA4M/1NElFpts-5s/s1600-h/img-nieve-pueblo.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 305px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SRx5arvDBTI/AAAAAAAAA4M/1NElFpts-5s/s400/img-nieve-pueblo.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5268219163440252210" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;En aquella época vivía absolutamente aislado en la mansión familiar, en la zona más agreste y exuberante de la selva de Baviera. Tanto mi parentela como todo el servicio había decidido marchar del lugar, por esa razón tuve que emplear a Carl. ¡Pobre diablo!, pensé la primera vez que tropecé con su expresión indescriptible, sus ojos vacíos de sentimiento, sus manos rudas y desproporcionadas. A pesar de la repulsión que el desgraciado causaba decidí convencerlo para que dejara el servicio en las porquerizas de un rico hacendado de Meindanberg para servirme en mis propósitos y poner orden en la gran mansión en la que desde entonces habitaríamos los dos. Solos los dos, en mitad de todas las noches que nos esperaban; solos en el centro de la espiral de terror que se formaría en torno a nosotros. &lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SRxv6y03LpI/AAAAAAAAA3Y/kkfUVyy89_g/s1600-h/th_ventana.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 289px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SRxv6y03LpI/AAAAAAAAA3Y/kkfUVyy89_g/s400/th_ventana.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5268208719983226514" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El lado oscuro de la luna era el que veíamos todas las noches desde mi biblioteca en el torreón principal. Carl dormía en el camastro que el mismo se había fabricado mientras yo leía y leía con avidez para encontrar respuestas, para saber más y más acerca de aquello que me llevaría a ser el primer hombre que lograría vencer un mano a mano con la muerte. Sabía que tenía muchos años por delante todavía para encontrarme de frente su oscura figura y su temible guadaña, pero debía darme prisa si quería dejarlo todo en orden, todo a punto para mi partida en el momento preciso hacia el lugar que yo mismo estaba forjando en la fragua de mi imaginación. Estaba claro que no deseaba seguir viviendo en aquella remota región para cuando llegara el gran acontecimiento, por eso estudiaba de continuo los grandes libros del conocimiento, interpretaba mis propios sueños, invocaba a los seres más temibles del Báratro para que me ayudaran en mi loca búsqueda. Y sé que la región donde vivía se hallaba sumida en una espesa nube de miedo y temor; sabía de buen grado que los habitantes de los diversos pueblos estaban atemorizados, que sospechaban que yo tenía que ver con toda aquella oscuridad, con los bajos instintos que se desataban en muchas familias. Todo era oscuro como mi alma, enloquecida por encontrar, atormentada por el saber insatisfecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algún lector inquieto se preguntará por qué mi sirviente Carl dormía en mi estudio en las noches en que yo estudiaba los saberes ocultos. La razón no era otra que necesitaba defensa en el caso de que se presentara alguna criatura no deseada; alguna de aquellas criaturas extrañas que sólo están en la imaginación de los escritores más imaginativos, de los artistas más soñadores. Yo no podía evitar el sentir temor ante la posibilidad de que se presentara de nuevo una situación como la que había vivido años atrás. Sí, yo mismo, Herbert Vonderhaguen, el hombre más temido de la región, me sentía asustado ante la sola idea de volver a ver cómo aparecía sin previo aviso y en plena oscuridad cualquiera de las temibles criaturas del Averno. ¿Por qué me visitaban? Se preguntarán. Bien, todo tenía relación con los saberes milenarios que yo iba acumulando. Pronto llegaría el día en que el secreto de la ubicación exacta de la puerta que conducía a la morada de Beelzebuth sería descubierto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entraríamos Carl y yo, y desafiaríamos al guarda con la contraseña que lo eliminaría; caminaríamos por las escarpadas grutas y llegaríamos a la morada de Byleth, el rey de la corte infernal, para presentarle nuestros respetos y nuestra más sincera admiración. Pero, claro está, todo ello sería sólo una engañifa, sólo un medio para introducirnos en su mundo infecto. Y gracias a las fórmulas y los encantamientos que habría descubierto y estudiado, aniquilaría para siempre el temido Infierno. ¡Sí! Herbert Vonderhaguen eliminaría, borraría todo rastro del lugar a dónde sólo los muertos podían llegar. Pero al parecer habían descubierto mis planes. Desde las profundidades de la tierra habían oído mis gritos de triunfo en cada revelación, en cada uno de mis descubrimientos; por eso enviaron a aquel monstruo extraño y maleable que apareció cuando mi estudio sólo estaba iluminado por los débiles rayos de la luna en una noche en que se predecía tormenta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apareció de improviso al lado del atril donde están abiertas las páginas de las Clavículas de Salomón, y pasó hoja tras hoja con aquellos dedos artríticos y oscuros como sus ojos. No decía palabra alguna pero su sola presencia infundía un miedo indescriptible, un miedo que nacía de lo más profundo de uno mismo, crecía por la espina dorsal y seguía su infausto recorrido hasta llegar al centro de la garganta, allí donde se forjaban o se ahogaban los gritos de terror. Por mi parte conseguí reprimir todo signo externo de temor, cosa que necesitó de toda mi fuerza de voluntad, de todo mi valor. La presencia de la criatura, cuya altura casi rozaba las vigas del techo, continuaba, y seguía pasando una a una de las páginas de aquel libro llegando a impacientarme de veras. La débil luz de la luna se esfumó y las nubes descargaron una buena tromba de agua sobre mis tierras; y mi habitación, que había quedado completamente a oscuras, se halló de repente iluminada por los ojos de la infernal criatura que pasaba páginas y páginas con una lentitud exasperante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero de pronto habló, aunque sus palabras eran un jeroglífico, totalmente indescifrables pues hablaba la lengua Gywn, la lengua mezcla de todas las lenguas de la tierra, no traducida por ningún humano. Así pues, ¿qué me decía? No sé cómo, pero no tardé en comprender que me alertaba, que me aconsejaba abandonar mis estudios y elucubraciones acerca de la puerta del Averno. Entendí, aún no sé cómo, que si volvía a ser visitado no serían tan amables cómo en aquel momento, y que el temor que sentía inexplicablemente se transformaría en siglos y siglos de terror continuado en mi alma, atormentada para siempre en un túnel de espanto inhumano y cruel. &lt;br /&gt;¿Qué debía hacer? ¿Abandonar tras años y años de estudio; tirar por la borda cada uno de mis descubrimientos? No, nunca: Herbert Vonderhaguen no se rendiría tan fácilmente sólo porque era amenazado; aunque amenazado terriblemente. Tenía que buscar un método infalible, una manera de no ser descubierto por las criaturas de los abismos insondables. Así que seguí con mis estudios, pero omitiendo, eso sí, mi alegría, mi entusiasmo con cada paso que daba en pos del saber infinito. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo primero que hice fue tener a Carl conmigo. Aquel patán nunca revelaría nada a nadie porque nada había allí que su escaso intelecto comprendiera. Él y su fuerza bruta y descomunal me servirían en el caso de que cualquiera quisiera atentar contra mí. Doté también de perros fieros las entradas a la mansión y a intervalos dejé sin comida a los prisioneros que tenía en las cámaras subterráneas. Tenía un plan pensando si llegaba el aciago día en que volviera a ser visitado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. KLAUS GÖEGEB&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bebo y bebo en la posada de Meindanberg. &lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SRxvW8gT1zI/AAAAAAAAA3Q/o0Bc_GzmPHY/s1600-h/pousada_san_jose.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 317px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SRxvW8gT1zI/AAAAAAAAA3Q/o0Bc_GzmPHY/s400/pousada_san_jose.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5268208104106088242" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Bebo y escribo sin descanso para olvidar de una vez por todas todo lo ocurrido aquel infausto día en que no debería haber despertado. Hubiera deseado que por algún sortilegio de cualquiera de las brujas que habían quemado ese mismo año, no hubiera salido el sol; hubiera preferido ser torturado por la Inquisición. Todo excepto haber vivido aquella terrible experiencia que ha marcado ahora ya para siempre mi existencia. Lamento, eso sí, no poder contar a mis nietos todo lo sucedido, ya que su juventud se vería arrancada de sus raíces. Pero de todos modos lo cuento aquí, y estas hojas serán guardadas en un sobre sellado hasta el día en que cumplan los cuarenta años de edad, fecha en que espero todo sea más claro que ahora, fecha en que espero que toda esta región alcance su verdadera forma tras estos años pasados en que el mal ha cubierto como una nube negra tanto a todos sus habitantes como a su hermoso paisaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivíamos todos bajo la influencia de la mansión Vonderhaguen. Hasta en las más alejadas cabañas se podía oler la influencia del hechizo del conde Herbert, el ser más perverso y abominable que he conocido jamás. Nadie, ni el peor de los diablos condenados al infierno podría comparársele ni medirse con él en maldad. Ahora bien, he de aclarar que esta percepción, que este conocimiento de la personalidad del conde la tengo ahora. Nadie, en todos aquellos años, podía sentir por él nada más que temor, y nadie por supuesto, se aventuraba a plantearle ni una sola queja en los consejos que se realizaban cada año en la capital. Nadie sabía porqué misteriosa razón el conde interfería en los sentimientos de los demás y los manipulaba a su antojo para provocar admiradores incondicionales de su figura y posición. Pero en el fondo sé que todos sabíamos que nada bueno estaba pasando, que su presencia no era sino una presencia indeseable, digna de la más sincera repulsión. El interior humano, gracias a Dios, está dotado de mecanismos de defensa que nada, ni por más sobrehumano que sea, puede arrebatar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todos modos a mi no me sirvió de nada el sospechar de las aviesas intenciones del conde. De nada me sirvió analizar su gesto y sus ademanes. Él se adelantaba siempre. Tenía la capacidad de tender trampas, y nadie era lo suficientemente rápido como para evitarlas. Sus ojos influían en el espíritu de aquel que los contemplaba; y digo contemplaba porque no dejaban en absoluto indiferentes, uno no podía mirarle a los ojos sin más: se quedaba clavado en su profundidad, en su misterioso brillo. Podría decirse que en sus extraños ojos residía su perversa alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entré al servicio de Herbert Vonderhaguen más por miedo que por verdadera voluntad. Su mirada se clavó en mi y pronto me encontré cocinando para él y para su esclavo. Al cabo de pocos días estaba convencido de que no saldría de aquella mansión jamás. Aquellos siniestros muros se me antojaron gruesos barrotes, y ni tan siquiera mi trabajo me sacaba de mi ensimismamiento, de mi –podría decirlo así- terror contenido. Si, en poco tiempo me vi contagiado por la siniestralidad que se respiraba en aquel tétrico ambiente. Pero no podía huir, no podía de ningún modo despedirme de allí sin tener que enfrentarme a los temibles ojos del conde. Debía permanecer en mi puesto aunque mi alma peligrara, aunque mis manos temblaran cada vez más frecuentemente. ¿Qué extraño poder poseía aquel hombre capaz de transmitir los más repulsivos sentimientos? Sospechaba que las noches que pasaba el conde en el torreón principal eran las mismas en que aullaban los lobos que habitaban en la profundidad del bosque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sospechaba que en aquel torreón algo malo se fraguaba, algo que escapaba a la razón humana, pues ya en una ocasión tuve la infausta oportunidad de divisar desde el ventanuco de mi aposento aquello que denominaré una sombra. Se divisaba tenuemente debido a los cortinajes de la biblioteca, pero lo vi, estoy seguro de ello. No es posible que se tratara de una simple visión imaginaria, pues las sensaciones que me provocó aún están vivas en mi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. HERBERT Vs  KLAUS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El conde Herbert Vonderhaguen arrastró a Carl hacia el pasillo. Su cuerpo inerte presentaba grandes heridas provocadas por quién sabe qué extraño factor. Fue entonces cuando el cocinero, Klaus Göegeb, se acercó renqueante, y el conde, sin mediar palabra, sólo con su particular mirada, le ordenó que retirara de allí el cuerpo del sirviente. Después, se encerró en la biblioteca. Klaus se llevó a Carl cargándolo sobre sus hombros, y la sombra que sus cuerpos proyectaban en las paredes se extendía en formas caprichosas, un tanto irreales.&lt;br /&gt;En el sótano, Klaus contemplaba el rostro quieto y pálido del sirviente, de aquel hombre que tenía los ojos cerrados y un fino hilo de sangre se había detenido en la comisura de sus labios. Podría preguntarse acerca de qué le habría ocurrido, pero era en vano. Su deber entonces era preparar su cuerpo, embalsamarlo como había hecho con otros tantos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el sol estaba a punto de salir decidió dirigirse de nuevo a la biblioteca. El conde Herbert desearía tomar su caldo y tal vez se encontrara furioso por su tardanza, por su torpeza, por su negativa... negativa que nunca descubriría. En efecto, Klaus, que no había embalsamado a Carl, había pasado las horas a su lado, contemplando su rostro inerte y blanco que, inexplicablemente despertó. Y despertó de súbito, con un alarido terrible en su boca y chispas de odio en sus ojos, pues no había muerto. Y huyó, huyó del sótano ayudado por Klaus; huyó por entre los bosques para no volver más.&lt;br /&gt;Klaus Göegeb subía pensativo e inquieto las escaleras que conducían a la biblioteca. No sabía qué podía encontrar allí; no sabía si allí le esperaba la muerte. Abrió la puerta y se encontró con el conde Herbert. Éste reía a carcajadas, pero su risa era una risa alienada, y su cuerpo se convulsionaba como si estuviera enfermo. Tras él, una puerta incandescente ofrecía el paso, pero podía intuirse que ahí dentro el mal acechaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el conde seguía riendo, pues había conseguido atraer la puerta que conducía a la morada de Beelzebuth, la puerta que conducía al lugar que albergaba las más abominables criaturas que existen y existirán jamás. Pero Klaus, el entrometido Klaus, había desvelado antes de tiempo el milenario secreto; habíase entrometido en algo que no le incumbía, algo que iba a ser su perdición.&lt;br /&gt;El conde Herbert Vonderhaguen blandió su puñal directo al corazón de Klaus Göegeb, pero una sombra, una sombra que surgió de la puerta incandescente, se cernió sobre él y lo atrajo a su interior. Klaus, aún presa de terribles temblores en su cuerpo, salió de la mansión y cabalgó veloz hacia la primera posada que encontró en Meindanberg. Allí comenzó a beber.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. HERBERT VONDERHAGUEN&lt;br /&gt;Envuelto en la tiniebla, bajo el peso estremecedor de una sombra inquietante, Herbert Vonderhaguen repite día tras día: &lt;em&gt;In incerto sum &lt;/em&gt;(1).&lt;br /&gt;La sombra ríe y se aleja. Se aleja y vuelve para cernirse de nuevo sobre el desfigurado rostro y el amorfo cuerpo de su última víctima. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. KLAUS GÖEGEB&lt;br /&gt;La sombra de la jarra de cerveza se alarga y se contrae sobre la mesa en la que está sentado Kaus Göegeb. Un Klaus Göegeb de pelo ahora cano que repite una y otra vez: &lt;em&gt;Deo gratias&lt;/em&gt;.(2)&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Notas:&lt;br /&gt;(1)Estoy en la incertidumbre.&lt;br /&gt;(2)Gracias a Dios&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-1205715557184733359?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/1205715557184733359/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=1205715557184733359' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/1205715557184733359'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/1205715557184733359'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2008/11/la-sombra.html' title='La Sombra'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SQXLr9SQ8YI/AAAAAAAAAqw/2VKbV73Mxms/s72-c/ODISEA.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-9210620757940504893</id><published>2008-11-21T13:28:00.002+01:00</published><updated>2009-11-25T19:14:52.393+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Malsana brisa'/><title type='text'>Malsana brisa</title><content type='html'>Relato publicado en el libro "&lt;a href="http://www.elkraken.com/Esp/R-terror_cosmico-esp.html"&gt;Terror Cósmico&lt;/a&gt;". Libro Andrómeda. (2006) VV.AA&lt;br /&gt;Crítica del libro en &lt;a href="http://www.elkraken.com/Esp/R-terror_cosmico-esp.html"&gt;elkraken&lt;/a&gt;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/MKvLjDD-QLs&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/MKvLjDD-QLs&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Malsana brisa&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt; &lt;em&gt;"...Y hay quienes se han atrevido a asomarse al otro lado del Velo, y a aceptarle a Él como guía, mas habrían dado muestras de mayor prudencia no aceptando trato alguno con Él; porque está en el libro de Thoth cuán terrible es el precio de una simple mirada. Y aquellos que entraren no podrán volver jamás, porque en los espacios infinitos que trascienden nuestro mundo existen formas tenebrosas que atrapan y envuelven. La Entidad que fluctúa en la noche, y la Malignidad capaz de desafiar al Signo Arquetípico, y la Horda que vigila el portal secreto de cada tumba y medra con lo que se forma en los moradores de ésta..., todos estos Horrores son inferiores al del que guarda el Umbral, al de ESE que guiará al temerario, más allá de todos los mundos, hasta el Abismo de los devoradores innominados. Porque Él es `UMR AT-TAWIL' , El Más Antiguo, nombre que el escriba traduce por EL DE LA VIDA PROLONGADA."&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;H.P.Lovecraft. "A través de las puertas de la llave de plata."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuentan las gentes que en aquel lugar soplaba una brisa extraña y malsana. Cuentan que cerraban los postigos de sus casas para evitar sentir sus efluvios; muchos cuentan que las cerraban para no enloquecer. Todos, al fin, marcharon, hartos de vivir en la oscuridad y en el miedo. Era mucho más sencillo abandonar aquellas tierras y probar suerte en otras donde los hombres y las mujeres respiraban hondo sin temores, donde trabajaban al aire libre y se bañaban en la playa agradeciendo las caricias del sol en su piel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En aquel remoto lugar las gentes eran pálidas y de ojos grandes, pues sus pupilas habían crecido para aprovechar mejor la poca luz de que disponían en las casas. Decían que casi no tenían pelo y que las mujeres se habían vuelto estériles, pero eso en sí fue una bendición: ningún niño hubiera merecido nunca vivir sin salir de sus casas, y los desdichados padres tampoco merecían sufrir por si sus hijos se escapaban y se enfrentaban a aquel aire que se paseaba como amo y señor del lugar, un lugar que fue olvidado paulatinamente por el resto del mundo hasta que un día, sin más, alguien decidió que ni siquiera fuera incluido en los mapas de carreteras. Así, desde aquel día, el aislamiento fue total. Nadie se acercaría jamás a visitar a los hombres sin pelo y a las mujeres estériles; nadie vería cómo trabajaban haciendo túneles que comunicaban sus casas para no tener que salir al exterior. &lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SRxGppvuE9I/AAAAAAAAA2g/lks4x4MKRDU/s1600-h/naranja-luna-anaranjada-orange-moon.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 319px; height: 308px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SRxGppvuE9I/AAAAAAAAA2g/lks4x4MKRDU/s400/naranja-luna-anaranjada-orange-moon.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5268163345511224274" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;En ocasiones, cuando se reunían en el hogar de alguno y pasaban largas veladas junto al exiguo fuego, hablaban de la escasez de víveres, de leña, de agua, pero sabían que nadie les solucionaría el problema, que nadie se ofrecería a salir al exterior, enfrentarse a aquel olor que emanaba del viento y dedicarse a sacar agua del pozo, talar árboles y cuidar de los huertos como si nada. Sabían que aquellos que lo habían intentado desde la llegada del meteorito, habían muerto presas de intensas fiebres y oscuras pesadillas. Y no era la muerte en sí lo que más pavor les provocaba a aquellas gentes sin pelo, estériles y famélicas, sino la fina brisa que surgía de aquel viento que se había instalado sobre el lugar donde tantos años habían vivido. Sabían que a causa de ella los hombres valientes se habían vuelto cobardes y violentos; las mujeres osadas, temerosas e histéricas. Era la brisa y lo sabían, por eso se encerraron y esperaron su desaparición, rezaron por ello y sus sueños más íntimos se redujeron a poder abrir la ventana y respirar el aire puro de una mañana limpia de vapores insanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero aunque esperaron día tras día, el viento, la brisa y el aire seguían ahí sin inmutarse, y los hombres decidieron excavar en uno de los sótanos donde encontraron agua para seguir sobreviviendo unos días más. Las despensas aún tenían alimentos en buen estado y si se moderaban, la espera podría alargarse hasta dos o incluso tres meses. Tal vez para entonces el aire que trajo consigo el meteorito ya se habría evaporado o marchado o se habría asentado en la tierra o se habría fundido con él mismo. Todos hacían conjeturas que nadie podía afirmar, pero estaba claro que eran prisioneros de algo intangible, invisible, y eso les infundía un temor hasta entonces desconocido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cazadores se habían enfrentado con bestias temibles en el bosque, y aunque algunos fueron atacados y severamente heridos, siempre gustaron de contar sus gestas, pues su enemigo era alguien que todos conocían, que sabían qué era y de dónde procedía. Pero aquella vez, en cambio, nadie sabía a qué se enfrentaban exactamente. Y lo peor de todo fue que había sido su instinto quien les advirtió, su olfato fue el que puso en alerta a todos los sentidos de su cuerpo. Lo más duro fue controlar los nervios que se agitaban dentro de cada uno y les hacían sentirse extraños consigo mismos. Era como si aquella brisa que en una sola ocasión respiraron los hubiera transformado por completo; aunque ha de decirse que siempre trataron de guardar las formas y controlar sus instintos, aquellos ocultos instintos que nunca pensaron existían en sus mentes y en sus cuerpos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada uno vivía asustado por el animal que se había despertado en su interior, y se contenía y se mordía los puños cuando en plena noche sus ojos se abrían y sus manos luchaban por abrir las ventanas y asomar la cabeza y dejar que su nariz captase en toda su esencia aquel extraño efluvio y se regocijase en su insano aroma. Luchaban por no aullar y sentir cómo su alma se alejaba y dejaba paso al espíritu que pretendía anidar en ellos. Y era ésa la cuestión que les preocupaba también, pues no sabían cómo ni porqué evitaban aquel contacto, aquel fundirse en la brisa que en el fondo de sus seres tanto deseaban. ¿Qué era lo que les impulsaba a actuar como lo hacían, siempre escondiéndose, privándose de la libertad, del sol? ¿Por qué aquellas noches insomnes acababan siempre con un gesto de resignación y de aceptación de sí mismos? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La respuesta la dio uno de aquellos hombres, uno de los que no tenían ya pelo en ninguna parte del cuerpo y su rostro era pálido como la muerte y sus ojos brillaban con negros destellos. Él, el de las manos huesudas y artríticas, fue quien dijo que el instinto humano prevalecería más allá de los tiempos, y que eso nada ni nadie podía cambiarlo, ni siquiera aquel meteorito que provenía de más allá de ellos, de más allá de esta tierra. Él decía que sabía que en la negrura de los espacios habitaba algo que iba a volver, que ya había estado aquí antes pero que ahora deseaba regresar y tal vez quedarse, pues tenía hambre de hombre, de la esencia que representa el hombre y su instinto. Era por eso que ellos, que todas aquellas gentes famélicas, pálidas, estériles y lampiñas no dejaban aflorar los bajos instintos animales que la brisa que había traído el meteorito les provocaba, aunque sólo la hubieran respirado una sola vez. Tal vez había sido gracias a eso, a que no habían seguido inspirando aquel ente, que podían controlarse en las noches de insomnio. Podían dar gracias, en efecto, pues de lo contrario las consecuencias hubieran sido terribles para todos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie quiso imaginarse qué terribles actos hubieran cometido, pero fue aquel hombre, el de manos artríticas y mirada brillante, quien les contó cómo podía hacer sido su vida si se hubieran dejado llevar por el efluvio venido del espacio, de lo negro, de lo vacío, de lo inmensurable, de lo infinito. Y aquella misma noche, todos los habitantes de aquel lugar sufrieron pavorosas pesadillas en las que se hundían en el lodo de la espiral de un agujero negro para aparecer después vagando durante eones en la negrura extraña que era el universo. No morían, para hacer más llevadera su pesadilla, sólo vagaban volátiles y en sus ojos habitaba la más horrible angustia jamás descrita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente todos despertaron aliviados de ver sus conocidas paredes, su ya inexistente fuego y sus escasos alimentos. Todos y cada uno de ellos se aferraron a lo conocido para asegurarse de que tan sólo habían pasado una mala noche, pero en ningún momento, ni uno sólo de ellos, osó abrir una ventana para respirar el aire limpio y puro de la mañana, pues éste no existía y bien lo sabían. Aquel hombre que vivía entre ellos parecía que lo sabía todo y le gustaba demostrarlo hablando de nuevo y explicándoles sus teorías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contaba que aquel algo que habitaba en la negrura de los espacios ya conocía esta tierra, y la conocía de mucho antes, del tiempo en el que los hombres habitaban en las cavernas y aprendían a manejarse con el fuego y con la caza. A aquel algo lo llamaremos “lo oscuro” pues es uno con el vacío y el espacio. Así pues, lo oscuro, viendo que la tierra era buena para él y que el sol la calentaba y que el agua era abundante y la vegetación hermosa, se instaló a las orillas del río más largo, en un valle poblado de lotos y papiros. El río crecía y menguaba debido a la presencia de lo oscuro, y en ocasiones se formaron grandes zonas pantanosas donde él se bañaba. Disfrutaba con la presencia de cocodrilos, rinocerontes, hienas y babuinos, y dormía junto con los escorpiones y las serpientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivir así siempre no le satisfacía, así que decidió crear a un dios que gobernaría a los hombres y que los hombres lo adoraran a él y a sus sucesores. Le dio el nombre de Vulcano, por ser el dios del fuego que tanto necesitaban, y a él le siguió Sosis y después Saturno, Osiris, su hermano Tifón y finalmente Horus, hijo de Isis y Osiris. Después de los dioses decidió que reinaran los héroes en aquel lugar que los hebreos llamaron Mestraim, y después reinaron reyes humanos. Fueron treinta y tres mil años en los cuales lo oscuro presenció lo que hicieron todos ellos. Vio como construyeron templos y tumbas diseñadas según los astros, pues era de ahí de donde venía lo oscuro, aunque nunca nadie lo vio realmente. Si así lo hubieran hecho se hubieran dejado de construir aquellas obras y la tierra hubiera vuelto a estar desierta de hombres y de reyes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo oscuro, que conocía su monstruosa esencia, decidió que construyeran un monumento especial para él, donde él moraría y observaría todo a su alrededor. Dio las órdenes precisas a los dioses más altos, los gigantes, y tuvo su morada con forma de león del desierto. A alguien se le ocurrió llamarlo “esfinge” y con ese nombre ha sido conocida siempre la morada de lo oscuro, de aquello que venía del espacio y se instaló durante treinta y tres mil años en aquellas tierras. &lt;br /&gt;Aquellos dioses, los más altos, a quienes los humanos adoraban y admiraban por sus desproporcionadas y descomunales medidas, fueron los que levantaron las grandes estructuras que el mundo admira desde siempre. Fueron ellos los que desaparecieron después cuando lo oscuro exhaló su aliento por la boca de la esfinge y ya nunca más se ha construido como ellos lo hicieron en toda la historia de la humanidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desaparecieron porque así estaba escrito, pero temieron por los hombres que respiraban el viento que surgía de aquella fabulosa estatua, pues toda su sabiduría se volvería contra ellos y la locura acabaría con su condición humana.&lt;br /&gt;Alguien, tal vez el más osado de todos aquellos dioses, decidió enterrar la esfinge, y sucedió que como viera que la arena ahogaba su refugio, lo oscuro salió de ella y regresó al vacío, hacia el espacio más negro y misterioso. Vagó entre planetas y asteroides hasta que algo lo obligó a regresar y fue entonces cuando se fundió en una roca y se precipitó sobre unas tierras tranquilas con gentes tranquilas y vidas tranquilas que no adoraban a nada ni a nadie. Ya no era tiempo de veneración, y lo oscuro vio que no era bueno para él y que debía buscar otros lugares. Aún así, mientras descansaba, su respiración se volvía viento y brisa y aire que emponzoñaba el bosque y los huertos de unas hermosas casas. Lo oscuro sabía que los hombres de allí temían su presencia, pero estaba descansando y aún no era el tiempo propicio para partir...&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Y de todo aquello había estado hablando el hombre de manos huesudas y artríticas cuya mirada no era ya tan brillante, más aún cuando no sabía qué contestar a aquellos que le preguntaron cuándo se marcharía aquel ser increíble. Él no lo sabía y se limitó a encogerse de hombros. Hombres y mujeres se miraron con verdadera desesperación, pues tal vez morirían allí encerrados en sus propias casas sin poder hacer nada.&lt;br /&gt;Un ser que había morado durante treinta y tres mil años dentro de una estatua no parecía tener ningún tipo de prisa, así que alguien sugirió excavar un túnel que llegara hasta el pueblo más cercano y eso fue lo que hicieron. Hambrientos y sedientos trabajaron día y noche sin saber qué era lo que sucedía en el exterior. Cierto día en cierta hora alguien sugirió que si los cálculos eran correctos, tenían que haber llegado al lugar deseado. Así pues, excavaron todos con más ahínco ansiosos por ver el sol y respirar otra cosa que no fueran los vapores de la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y allí estaba la luz del día y un cielo azul como jamás lo habían visto. Ni siquiera regresaron a por sus cosas, pues algo les decía que no debían hacerlo. La roca que había venido del espacio y del vacío se estaba descomponiendo lentamente, y sus partículas se convertían en un líquido viscoso que se filtraba en la tierra y hacía surgir extrañas plantas y flores nunca vistas. Lo oscuro, a quien le había llegado el momento, se expandió como el viento y se elevó hacia arriba dejando una leve brisa malsana que rodeó aquellas tierras durante tiempo y tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y cuentan aquellas gentes que nunca más volvieron al lugar, pero que hubo uno que sí lo hizo, el hombre de las manos huesudas y artríticas que parecía saberlo todo sobre todo y sobre lo oscuro. Llegó hasta donde había estado el meteorito y se sentó en la posición del loto para invocar su presencia. Y desde un agujero negro donde flotaban miles de años de historia de hombres y de dioses, hubo algo que gritó y que se agitó desesperado, pues se hundía, se hundía, sí, en las arenas movedizas que formó el aire del tiempo en la tierra de los seres que vagan por el espacio. Su aliento que antaño fue una brisa poderosa, entonces fue sólo podredumbre, y nada ni nadie pudo hacer nada por evitar que desapareciera en sí mismo y se fundiera en la noche del eterno espacio, allí donde no hay viento, ni siquiera aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y cuentan las gentes que en el lugar de la tierra donde discurre el río más largo, el día se hizo noche de repente y que el frío surgió de los vapores de la tierra. Y en los labios de piedra de una figura de león y cabeza humana, la llamada esfinge que atemorizaba a aquellos que la contemplaban, nació una sonrisa enigmática. Un repentino viento la había rescatado de las arenas y tenía plena libertad de dirigir su indescriptible mirada a los cielos y oler la brisa que surgía del espacio, una brisa, que no por malsana y aterradora, dejaba de ser buena para ella y para lo que pronto habría de regresar.&lt;/blockquote&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-9210620757940504893?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/9210620757940504893/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=9210620757940504893' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/9210620757940504893'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/9210620757940504893'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2008/11/malsana-brisa.html' title='Malsana brisa'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SRxGppvuE9I/AAAAAAAAA2g/lks4x4MKRDU/s72-c/naranja-luna-anaranjada-orange-moon.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5718283871579763955.post-4496443134691371722</id><published>2008-10-28T17:23:00.007+01:00</published><updated>2009-11-25T18:46:38.176+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Necronomicón'/><title type='text'>El Necronomicón</title><content type='html'>Relato publicado en la revista El Tot (1995), y en la sección de relatos de la web &lt;a href="http://www.h-horror.com/Relatos/Necronomicon.html"&gt;H-Horror&lt;/a&gt; (mayo, 2009)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/evr7pgSsVoo&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/evr7pgSsVoo&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;EL NECRONOMICÓN&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El libro de los muertos resplandece desde el atril donde ha sido colocado. Sus páginas amarillentas se mueven de un lado al otro para un lector invisible; se agitan inquietas sacudidas por el viento que atraviesa el cementerio. Sus tapas son de color pardo y están confeccionadas con piel curtida, piel humana trabajada por las manos del diablo. Las letras que forman su título están escritas con sangre datada de cientos de años que conserva aún ciertas características, ciertos glóbulos de maldad.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SRxFA4QVSdI/AAAAAAAAA2A/EJNF59Y3_zQ/s1600-h/DSCN7664.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SRxFA4QVSdI/AAAAAAAAA2A/EJNF59Y3_zQ/s400/DSCN7664.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5268161545519843794" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El cielo se encapota y la lluvia hace acto de presencia; es entonces cuando una página del libro es arrancada por el poderoso viento y, volando, va a parar al lado de una lápida gris que aguanta impertérrita el paso de los años. En el mármol de esa lápida puede distinguirse un nombre que no pertenece a este mundo; los caracteres no pertenecen a ningún alfabeto de la tierra. Y en la página azafranada las palabras son de color escarlata: el color de la sangre de los que las han escrito. Se mueven nerviosas y dicen así: ¡Ay, del que profane el Libro de los Muertos! ¡Ay, del que se adentre para siempre en el Libro del Averno! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El guarda del cementerio sale de su pequeña habitación intranquilo y enfermo; sabe que algo anda mal ahí afuera. Bajo su paraguas camina por entre las tumbas deseando que todo esté en orden; gritando que todo esté en orden, por favor. Y entonces la ve. Ve la hoja arrancada del libro de los difuntos y se asusta: Las gotas de lluvia resbalan sobre ella. Duda, vacila, pero al fin la coge y se dirige al norte del cementerio, en donde se ha levantado una niebla espesa y blanquecina.&lt;br /&gt;La lluvia no cesa. La tarde está cargada de truenos y miedo. El guarda puede oír entre las tumbas el rumor de los cadáveres, puede oír que quieren abandonar su morada y celebrar. ¿Celebrar, qué? ¿Qué quieren hacer los que están enterrados hace ya mucho, mucho tiempo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El libro de los muertos se mueve inquieto mientras el guarda se acerca con la hoja sujeta entre los dedos. El número de página está escrito en una esquina: LXVI. Ahora sólo tiene que buscar el número LXV en aquel libro colocado encima de un atril, impasible ante las inclemencias del tiempo. Siempre ha estado ahí; al atardecer, una misteriosa mano coloca el soporte y abre el libro. Nunca ha visto quien lo hace, pero tampoco quiere averiguarlo. Teme entrometerse en algo que seguramente no tiene que ver nada con él ni le incumbe, así que pone la página arrancada en el lugar que le corresponde y cierra el libro para que el viento no se la vuelva a llevar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El guarda tiene ahora los dedos temblorosos, ásperos y húmedos después de tocar las páginas del libro. La neblina y sus ojos miopes no le dejan ver que los tiene manchados de rojo, pero se da cuenta de que la cubierta del misterioso libro tiene un relieve y se estremece: Tres números seis entrelazados encima de una cabeza de serpiente. Los mira de nuevo y ahora sabe que se trata del texto sagrado más importante de los egipcios, que se remonta a una lejana dinastía. Describe en sus ténebres páginas el viaje del alma que nunca muere; el viaje del alma inmortal. Si, es el Libro de los Muertos, la Biblia de los que ya no pertenecen a este mundo. Y ellos lo adoran, creen ciegamente en sus versos, en sus oraciones, y siguen fielmente sus mandatos.&lt;br /&gt;Dando media vuelta, no se da cuenta de que el viento ha vuelto a abrir el Libro. Horas más tarde, cuando el astro que gobierna la noche dirija su luz hacia una de las páginas, el guarda podría leer claramente: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"Osiris se pregunta: ¿Cuánto tiempo he de vivir?&lt;br /&gt;Y se responde: Millones y millones de años."&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Camina sobre sus propios pasos incrustados en el lodoso suelo. Tiembla y tirita de frío, pues ha empezado a nevar. Pocos metros antes de llegar a su caseta se detiene y oye atemorizado cómo murmuran los finados bajo sus lechos, pronto cubiertos de blanco. Entonces se alzan las lápidas al cielo y los ataúdes caen de sus nichos derribando las losas que contienen sus nombres y las flores que sus familiares han depositado. La necrópolis se llena de cadáveres que avanzan hacia el Necronomicón. Uno de ellos se coloca tras el atril y empieza a leer en voz alta, como en una plegaria:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"Homenaje a tí, Osiris,&lt;br /&gt;gobernador de los que se encuentran en el Amenti,&lt;br /&gt;tú que haces renacer a los mortales,&lt;br /&gt;bendícenos con tus poderosos brazos&lt;br /&gt;y líbranos de tu indiferencia.&lt;br /&gt;Tú que nos escuchas y nos hablas&lt;br /&gt;con la fuerza del tumulto,&lt;br /&gt;ayúdanos a conseguir nuestros deseos."&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El guarda contempla absorto la misa negra allí oficiada y decide volver silenciosamente a la garita. No pretende ser descubierto; no tiene ningún interés en revelar su presencia. Una vez dentro, cierra bien la aldaba y trata de dormir evitando pensar en la ruda voz del satánico sacerdote.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SRxEnrbalHI/AAAAAAAAA14/VXItZrTm6LU/s1600-h/cementerio_nevado.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SRxEnrbalHI/AAAAAAAAA14/VXItZrTm6LU/s400/cementerio_nevado.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5268161112579937394" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente el cementerio aparece cubierto de nieve y el guarda se levanta aterido de frío.&lt;br /&gt;-Ya es hora de volver a casa. -piensa mirando su nuevo reloj de bolsillo. -Pronto llegará Lucas.&lt;br /&gt;En efecto, a las siete en punto el guarda de día llama a la puerta.&lt;br /&gt;-Buenos días, Abel. Ya estoy aquí.&lt;br /&gt;Éste último asiente, taciturno. Recoge sus cosas, se pone el abrigo y sale de la caseta.&lt;br /&gt;-Voy a dejar este maldito trabajo. -murmura mientras camina por la senda nevada. -Voy a dejarlo. Y el viento helado azota su arrugado rostro.&lt;br /&gt;Lucas corre tras él con un paquete y le alcanza antes de que atraviese las grandes puertas del cementerio.&lt;br /&gt;-Feliz Navidad, Abel. Se me olvidaba darte mi regalo.&lt;br /&gt;-¡Uhm, gracias, Lucas! –dice. Y se aleja a toda prisa del lugar.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SRxFbUdKsjI/AAAAAAAAA2Q/HxYJTqwpCo8/s1600-h/109558832_2921e523b3.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 338px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SRxFbUdKsjI/AAAAAAAAA2Q/HxYJTqwpCo8/s400/109558832_2921e523b3.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5268161999766467122" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez en casa, Abel desenvuelve el paquete que Lucas le ha entregado. Se trata de un libro. La cubierta es de color pardo, y los tres seis entrelazados encima de una serpiente hacen que se desmaye.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su esposa acaba de levantarse de la cama. Bosteza y se dirige a la desvencijada cocina para preparar el desayuno de su marido. -Ya no ha de tardar. -piensa. Más tarde se sienta en el sofá del salón lamentándose porque tendrá que calentar de nuevo la leche. De repente, se da cuenta de que hay un libro sobre la mesita del café y lo coge con cierta aprensión.&lt;br /&gt;-¿De dónde habrá salido? -se pregunta extrañada. Y lo abre por la primera página:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"¿Queréis encontrar un corazón &lt;br /&gt;que no tenga restos de sangre?&lt;br /&gt;Sacrificad entonces el de los autores &lt;br /&gt;del Necronomicón.&lt;br /&gt;Es negro y no sufre como el de los humanos;&lt;br /&gt;es pequeño y cruel y no es capaz de albergar &lt;br /&gt;ni la más mínima compasión hacia nadie.&lt;br /&gt;Es sanguinario y traidor; odioso, desalmado,&lt;br /&gt;infame, vil,&lt;br /&gt;y no merece sino sólo adoración&lt;br /&gt;por parte de los habitantes&lt;br /&gt;de los más hondos sepulcros."&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;-¡Dios del cielo! ¿Qué es todo esto? –exclama la mujer.&lt;br /&gt;Un golpe de aire que no sabe de dónde ha podido salir, agita las hojas apergaminadas del libro hacia la derecha y hacia la izquierda. Cuando el movimiento se detiene en la página LXV puede ver una ilustración que muestra un montón de rostros humanos dentro de un recuadro. A un lado, el semblante serio y grave de su esposo la mira impotente. -Estoy encerrado.- parece decirle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"... Y aquellos que entraron no podrán volver jamás,&lt;br /&gt;porque en los espacios de nuestro mundo &lt;br /&gt;existen tinieblas&lt;br /&gt;que atrapan, que envuelven, &lt;br /&gt;y obligan a permanecer en ellas para siempre.&lt;br /&gt;Y allí conocen las peores situaciones que nunca &lt;br /&gt;sus limitadas mentes hubieran imaginado..."&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SRxFMLl-jGI/AAAAAAAAA2I/2K4C1uJcYF4/s1600-h/Veinticinco%2520caras.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 358px; height: 400px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SRxFMLl-jGI/AAAAAAAAA2I/2K4C1uJcYF4/s400/Veinticinco%2520caras.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5268161739689462882" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5718283871579763955-4496443134691371722?l=losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/feeds/4496443134691371722/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5718283871579763955&amp;postID=4496443134691371722' title='8 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/4496443134691371722'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5718283871579763955/posts/default/4496443134691371722'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://losmanuscritosdelcaos-reloaded.blogspot.com/2008/10/el-necronomicn.html' title='El Necronomicón'/><author><name>Martikka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/08134361837293324215</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='20' src='http://4.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/S8YUH4eYHnI/AAAAAAAACWE/A6fZ4-B1mgM/S220/avatar.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_3ST3A3REmeA/SRxFA4QVSdI/AAAAAAAAA2A/EJNF59Y3_zQ/s72-c/DSCN7664.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry></feed>
